viernes, junio 24, 2016

Histórico pero no es el final

Por fin el Gobierno Nacional parece dar una muestra real de voluntad de paz, pues hasta ahora lo que hemos venido presenciando es una voluntad política formal por negociar con su par armado. 

En lo que va de las conversaciones entre la guerrilla de las FARC-EP y el Gobierno de Juan Manuel Santos, la insurgencia ha decretado seis cese al fuego unilaterales, los cuales han dejado cifras en disminución de violencia históricas que hasta inicio del año pasado, con tan solo cinco cese al fuego contra el Ejército colombiano, redujo en un 40% la intensidad de la confrontación armada entre ambos actores. Esta reducción histórica según el informe 'Lo que hemos ganado' de la Fundación Paz y Reconciliación, para 2014 había significado salvar de la muerte a 5000 personas, 1000 combatientes y 4000 civiles. 

El cese al fuego bilateral significarían muchas cosas en un panorama plagado de violencia entre ambos actores armados del conflicto, pues 50 años de darse bala no es cualquier cosa, son cinco décadas de sangre, de muerte, desaparición, de desplazamientos y de bombardeos que han sufrido millones de colombianos y colombianas.

Los resultados de los cese al fuego unilaterales de la guerrilla han demostrado no solo unos actos de voluntad política y de paz por parte de esta fuerza armada en el marco de las negociaciones sino que además han dejado en tela de juicio la voluntad real de frenar la violencia por parte del Ejército colombiano en Cabeza del presidente de la República. Tuvieron que pasar cuatros años para que el comandante en jefe del ejército colombiano diera la orden de cese al fuego en contra de de las FARC-EP, contra quienes no silenciaban fusiles desde hace por lo menos 30 años.

Este ejercicio permitirá a la sociedad colombiana saber no solo la verdadera voluntad de paz del gobierno colombiano respecto a sus negociaciones con las FARC-EP, también permitirá conocer qué tan unificadas están las Fuerzas Militares en el país y qué tan firme es su compromiso con el logro de la paz, en este caso la del silencio de los fusiles; de igual manera ayudará a evidenciar las cifras que dentro del conflicto dejan las acciones militares contra esta insurgencia y los rumbos que tomarán las Fuerzas Armadas ahora que ya no combaten al enemigo que siempre tuvieron como cliché de guerra. 

Prospectivamente, se podría pensar que toda la fuerza armada se volcaría a luchar contra el paramilitarismo que jamás dejó de existir y que ahora se mimetiza con el eufemismo de  BACRIM; los denominados Grupos Armados Organizados con más presencia y poder en Colombia ahora podrán ser hasta bombardeados por las Fuerzas Armadas, estos grupos son 'El Clan Usuga', 'Los Puntilleros' y 'Los Pelusos'. De las otras cientos de estructuras armadas que funcionan bajo modalidad de subcontratantes de estas estructuras fuertes y centralizadas, se encargará la Policía Nacional, la cual ha manifestado que combatirán estas estructuras criminales sin estar apegados al Derecho Internacional Humanitario [1]

De otro lado, se podría afirmar que ahora concentraran todo su accionar en combatir sin tregua a la otra guerrilla que en Colombia mantiene fuerte presencia y dominio en regiones especificas del territorio nacional, el ELN. De ser así, los golpes contra esta insurgencia y sus bases serían arrolladores, teniendo en cuenta que el Estado colombiano hace uso de todas las formas de lucha para atacar a su enemigo. La detención de Carlos Velandia hace un par de días, es muestra de la presión que está ejerciendo el Gobierno Nacional por que el ELN afloje y se someta a un diálogo en el que según sus líderes no solo no hay garantías sino que no existe un mecanismo idóneo que ponga en el centro de la mesa a la población civil.

El cese bilateral al fuego es histórico. Pero para desgracia de este territorio llamado Colombia no es el fin de la guerra.  De ahí que la paz real sea el objetivo más importante y construirla depende de las verdaderas acciones y gestos, de la consecución de la justicia social depende que no sigan creciendo estos grupos armados organizados y que la guerra no siga siendo el pan de cada día.