domingo, junio 19, 2016

La guerra urbana de JM Santos

|Por Alberto Pinzón Sánchez|

El Presidente de Colombia JM Santos, contra toda regla de comportamiento político esperada en una persona de su Poder, en una intervención que algunos comentaristas han calificado de desafortunada pero que no lo es, en una intervención “fríamente calculada” realizada en Foro Económico Mundial (WEF) para América Latina que se realiza (17.06.2016) en Medellín, hizo dos afirmaciones que dejaron desconcertados, no solo a los “empresarios  antioqueños” y del resto del país que allí se encontraban, sino a todos los burócratas y políticos internacionales o mejor trasnacionales asistentes.

Santos, acorralado no solo por la formidable movilización social nacional del Paro Agrario Étnico y Popular que se acaba de realizar, así como por el avance de la política saboteadora a los acuerdos de la Habana que vienen adelantando sincrónicamente y con éxito Uribe Vélez- Ordoñez-Lafauríe.

Y además, resintiendo los errores de su propia estrategia “electorera y politiquera” de imponer a raja tabla y de manera unilateral un Plebiscito como refrendación de los eventuales acuerdos a los que se llegue en la Habana entre las FARC-EP y el Estado colombiano y para colmo, colgarle el mico de ponerlos a depender de la suerte ambigua de ese mismo Plebiscito; llamó de urgencia a su embajador en Washington Juan Carlos Pinzón, el tristemente célebre saboteador de la Paz y aliado agazapado de Uribe Vélez, para intercambiar informaciones.

Lo más probable, para conocer cuál sería la reacción de Washington frente a la situación de desestabilización Imperialista que se adelanta contra el gobierno venezolano y que generaría el escenario posible y probable de paz con las FARC y guerra con el ELN extendida a Venezuela; escenario que como una pesadilla describió detalladamente el ex combatiente eleno Carlos Arturo Velandia, más conocido como Felipe Torres, en un artículo de opinión ampliamente divulgado (Verhttp://prensarural.org/spip/spip.php?article19504)

Al parecer el embajador Pinzón, “our man in Washington”, quien de paso fue promovido por los políticos Santistas como remplazo del Vargas Lleras para sucederlo dentro de dos años en la Presidencia de Colombia, le dio a su jefe otras informaciones. Es decir, lo desinformó y entonces Santos, tuvo que salir a decir lo que dijo:

– “Tengo información amplísima que ellos (las FARC) están preparados para volver a la guerra, y la guerra urbana que es mucho más demoledora que la guerra rural. Eso es una realidad, lo sé, y por eso es tan importante que lleguemos a un acuerdo”.

Pero no se quedó en reconocer su propio error de haber puesto a depender de un incierto Plebiscito los acuerdos de la Habana. Fue más allá, al agregar esta advertencia que puso feliz a su rival Uribe Vélez:

– “No se equivoquen. Si el plebiscito no se aprueba, volvemos a la guerra, así de sencillo; no es que se vuelva a la mesa de negociación para mejorarla, volvemos a la guerra. Esa es la verdad”.

Si así son las cosas, y si el Pentágono había presupuesto o mejor contado con una paz en Colombia para intervenir militarmente de manera más cómoda en Venezuela, tal como lo describió Felipe Torres, el escenario puede ser aún más caótico y perturbador de lo imaginado.

Si por las estupideces, politiquerías y mezquindades de JM Santos, fracasa este proceso de dialogo entre las insurgencias, tanto las Farc como el próximo con el ELN, lo más probable es que el escenario sea el soñado por cualquier NIHILISTA suramericano embargado de realismo: “Si no hay Patria para todos, No habrá Patria para nadie”  

En esto, Santos no se ha equivocado. Tampoco en que, por esto, es necesario y urgente llegar a los acuerdos finales yá.