miércoles, julio 13, 2016

El eje Santos-Vargas Lleras-Sarmiento Angulo, finalmente ha alineado los astros para imponer su paz financiera

|Por: Por Alberto Pinzón Sánchez|

Así quedó demostrado con la elección como Fiscal de la Nación, del abogado especialista en asuntos financieros Néstor Humberto Martínez, y el intenso, largo, y “costoso lobby” que debieron hacer con los magistrados electores de la Corte Suprema de Justicia, para “cuadrar” los últimos voticos que hacían falta para su elección, y repartir los “votos del honor” entre los otros dos ternados. ¡Pobres los otros dos candidotes que se prestaron para recibir semejante vergüenza!
 
Fuera de la Procuraduría fanática de Ordoñez, ya no queda en Colombia, institución de importancia que maneje un número de puestos burocráticos y de clientela electoral significativo y menos, que controle los tradicionales delitos electorales en Colombia. El candidato presidencial que estos tres afilados representantes del sector financiero trasnacional lancen como candidato Presidencial para 2018 (quien quiera que sea) no tendrá pierde: Puede ser el mismo Vargas Lleras, o De la Calle, o Simón Gaviria, o Fajardo el “puente” antioqueño para unir a la fracción disidente de los Latifundista y los Agro-negocios, apiñada en el Uribismo. ¡Quien sea, repito, no tendrá pierde!

Este hecho político-burocrático-económico y de profunda significación para el futuro colombiano, acaba de profundizar la tremenda crisis en la que se halla sumida la a disidencia Uribista, denominada “tensiones” por el diario El Tiempo, “altisonancias por Semana, “pelotera” por Las 2 Orillas,” desbandada” por Horacio Duque, o “noche de Hienas” por el editorial de ANNCOL. Hay suficiente información al respecto.

El hecho que queda establecido es que, la fracción financiera trasnacionalizada lidera por el presidente JM Santos, parece haber ganado la partida (la crisis de la “disidencia Uribista” es la mejor confirmación) y se dispone a organizar la “paz financiera” con la que siempre soñó el Presidente Santos: Organizarla económica, política e ideológicamente. Y si es posible a atraer un número importante de empresarios erráticos pero realistas, que apoyaron a Uribe Vélez y ahora deberán reconsiderar su posición.

No es por azar que Monseñor Castro, a nombre del Obispado colombiano y para salirle al paso alsector abstencionista liderado por el Uribista Holmes Trujillo, haya salido a decir que lo importante es que todo el mundo salga a votar el día de la refrendación de los acuerdos de Paz, es decir a reforzar la democracia, pero sin importar si se vota por el SI a la paz, o por el No:  ….”Convocamos al pueblo colombiano a que, si se da la consulta por los acuerdos de paz, que voten, que voten y punto. No se dice en qué sentidopero sí que se dé ese acto democrático de votar” ….  Declaró Monseñor


En breve y como lo hemos advertido en varias ocasiones, las dos concepciones, que se tienen sobre la Paz que viene para Colombia después de firmado los acuerdos de la Habana: Una, la “paz financiera” del eje trasnacional JM Santos, Vargas Lleras y Sarmiento Angulo, reforzado hoy con las luces jurídicas y contractuales de Néstor Humberto Martínez, y otra, la Paz con Justicia Social, Democracia y Soberanía, enarbolada por el bloque Popular, van a continuar enfrentadas y en choque dialectico de ideas, es decir político-ideológico, pero en condiciones asimétricas:

Mientras la primera dispondrá de todo el Poder del Estado, así como del Bloque de Poder Contrainsurgente reforzado; la otra no dispondrá sino de su claridad político ideológica, y hay que decirlo desde ya, de la capacidad de movilización social y popular unitaria que logre conformar para enfrentar la arremetida neoliberal del Estado.

Dos tareas se derivan de esta realidad. Una inmediata que es lograr el más Amplio Frente Electoral (sin excepciones) por el SI de la refrendación que se decida, y dos, estructurar el Bloque Popular para la Paz con Justicia Social, Democracia y Soberanía, que impondrá la transición del Post-acuerdo de la Habana y las exigencias populares y de la movilización social, para su cumplimiento por parte del Estado.

De la solución práctica de estas dos tareas político ideológicas concretas, dependerá el rumbo que tomen las trasformaciones estructurales o cambios que Colombia está exigiendo.

No hay discusión con la extrema izquierda y no vamos a desgastarnos en ella: La consigna comunista de la Combinación de todas las formas de lucha de masas (OJO lo repito) DE MASAS, ha superado, SIN ser vencida o derrotada, todas las pruebas imaginables puestas en su contra. De izquierda y de Derecha:

Desde la algarabía Maoísta del sol rojo y el fusil de palo y la sopa de letras Marxista Leninista pensamiento Mao Tse Tung línea correcta tendencia Albanesa de Izquierda. De los esperanzados del EPL aliados a Castaño. De los Trotskistas de la revolución traicionada o caricatura de revolución. Del nacionalismo Anapista del sancocho del M19. De las ilusiones Perestroikas de algunos comunistas despistados. De la infamia intelectual pseudo izquierdista de Pécaut y Pizarro que la señalaron, en innumerables bodrios, de ser la causa del exterminio del movimiento popular y social.

Hasta la gigantesca arremetida ideológica, política, propagandística y estigmatizadora y, desde luego militar (con todos los fierros) sustentada desde 1947 por la Guerra Fría anticomunista de los EEUU, que no pudieron derrotarla y hoy debieron pactar con ella.

Lo que se acaba de pactar no es el fin de una “guerra imperialista” en abstracto. Sino una guerra contra-insurgente concreta, históricamente determinada e impuesta desde las alturas del Poder de Colombia y con cerca de 70 años de desarrollo, que para su desarrollo formó y consolidó en el país, un bloque de clases Oligárquico-Imperial dominante, o Bloque de Poder Contrainsurgente que ha hegemonizado excluyentemente la dirección de la sociedad colombiana todos estos años de guerra y, la ha conducido a la catástrofe que ahora pretende remediar en un proceso de paz y que llama “paz negociada”. Esa catástrofe hay que detenerla para que no siga profundizándose y agrandándose y llevando a la sociedad colombiana a su destrucción inevitable.

No es Marxista, ni Humanista pensar en continuar una guerra en Colombia cuando el bloque de clases dominante desea terminarla. Apoyamos esa iniciativa hasta donde sea posible. En eso se basa la vieja concepción de la Solución Política formulada desde siempre por los cuchos fundadores de las FAR-Ep. Los cantos de sirena de extremo izquierdistas infantiles que desde sus cómodos escritorios en las grandes ciudades, cual “supermanes de la revolución” que pretenden destruir a punta de lengua al Imperialismo y sus cipayos lacayos colombianos; llaman traidores entreguistas  los comandantes de las Farc-EP por haber firmado el acuerdo para finalizar el conflicto, e insisten doctrinariamente en continuar en guerra, no son más que  eso: Cantos de sirena a los que no se les debe prestar atención, sino rebatir (como siempre se ha hecho) en la práctica social concreta, con lo que hoy se llama movilización social por la Paz con Justicia Social; Democracia y Soberanía.

Una vez fijado el rumbo, será cada vez más difícil separarnos de él. La marcha popular empujando (estoy seguro) lo impedirá. Pero el nombramiento del nuevo Fiscal, exige fijar ese rumbo, y pronto.