miércoles, julio 20, 2016

Ese mezquino patriotismo 20 juliero

A lo largo de la historia la humanidad se ha unido en torno a intereses e ideales con los que buscamos estabilidad, seguridad y orden. Principios fundamentales que nos llevaron de la caverna a la creación de los estados y los países. Según la definición la patria es el territorio al que un individuo se siente ligado ya sea por vínculos afectivos, culturales o históricos, sin embargo en la mayoría de las veces el patriotismo es una ideología miope que nubla y entra en conflicto con nuestra humanidad, matar a un “enemigo “de la patria porque tiene otra concepción de la misma no es patriotismo es un asesinato.

Colombia es un país con un débil y precario tejido social en donde predomina un patriotismo insensible frente a la problemática social del país y que solo aflora en momentos de crisis diplomáticas con los países vecinos o con las victorias deportivas exaltadas hasta el absurdo por los medios de comunicación, en ambos casos estos hechos terminan convertidos en cortinas de humo alimentadas por periodistas especializados en armar escandalitos patrioteros para elevar el raiting.

Es muy frecuente ver en los medios al servicio del establecimiento titulares convertidos en paradigmas culturales como:

  • El país más alegre del planeta.
  • El único gol olímpico en la historia de los mundiales.
  • El mejor vividero del mundo.
  • El Himno más bello del planeta.
Argumentos que calman desde lo efímero la sed de gloria de un patriotismo infecundo que le da la espalda a la hecatombe nacional.

Y son precisamente estos medios de comunicación los que elevan al estatus de héroes de la patria a la fuerza pública enarbolando un patriotismo bélico, mientras deliberadamente se convierten en multiplicadores de silencio sobre los crímenes de guerra de la misma fuerza pública.

¿Pero qué patria es la que defienden los héroes de la patria?

¿Acaso no es la misma patria que “defiende” el escuadrón del ESMAD cuando reprime las manifestaciones campesinas e indígenas?

La mezquina noción de patriotismo por la que mueren los más pobres en la guerra es la que los dueños del poder invocan en sus discursos cada 20 de julio, prometiendo un país más justo mientras legislan y gobiernan en función del gran capital.

Esa patria en poco o nada representa a los que se juegan la vida para llegar a fin de mes con un salario miserable, o a los desposeídos que se pudren en las calles sin asistencia social y a la vista de todos.

Términos como dios y patria o patria y muerte, rebajan el concepto a una especie de religión y lo convierte en una incubadora de guerras, en una herramienta de adoctrinamiento para que una masa empobrecida siga sacrificando a sus hijos.

Ese patriotismo de la clase política que raya en el chovinismo es la más baja expresión de hipocresía si tenemos en cuenta que son los responsables del desastre histórico del país, esa clase política que antes era conservadora y liberal, fue la que produjo a los ‘paras’, a las guerrillas y al narcotráfico, ese patriotismo politiquero solo sirve para legitimar en el poder a la oligarquía más abyecta y rapaz.

En términos humanistas la división en naciones y líneas fronterizas no tiene nada de natural es un atavismo que impide la emancipación del ser humano. Esa mezquina noción patriotera enaltecida al estatus de virtud, es quizás la más hueca de las pasiones y en poco o nada a contribuido a que los colombianos alcancemos la paz, ese anhelo nacional expresado bellamente por un uruguayo.

“Ni los dioses ni los diablos han condenado a Colombia a una pena de violencia perpetua, que tiene causas terrestres y no es una fatalidad del destino. Yo amo a ese país y soy uno de los muchos que queremos dar fe de la solidaridad que merece ese pueblo y su contagiosa capacidad de belleza y alegría. Ojalá podamos ayudar a que los colombianos rompan esas jaulas de la violencia, nacida de la injusticia social, la impunidad y el miedo, y a pleno pulmón respiren los vientos de libertad que con tanto sacrificio han ganado”

Eduardo Galeano