domingo, julio 03, 2016

La derecha y el fin del conflicto


Seguimos insistiendo en que sin el ELN, la paz será incompleta y el fin de la guerra no podrá ser declarado. Pensamos que el fortalecimiento de la participación ciudadana y el aumento de la movilización social deberían ser leídos por el ELN como una oportunidad para disponerse efectivamente a la negociación.

|Antonio Madariaga Reales / Director Ejecutivo Corporación Viva la Ciudadanía|

El pasado 23 de junio en La Habana, en una ceremonia con gran respaldo internacional expresado en la presencia de la plana mayor de las Naciones Unidas, el secretario general Ban Ki Moon, acompañado por los presidentes de la Asamblea General, el danés Mogens Lykketoft, y del Consejo de Seguridad, el francés François Delattre, se dio otro gran paso en las aspiraciones de paz de Colombia.

También estuvieron la mandataria de Chile, Michelle Bachelet, país acompañante en el proceso de negociaciones de paz al igual que Venezuela por la que asistió el presidente Nicolás Maduro. Por supuesto los países facilitadores, Raúl Castro, presidente de Cuba y el canciller de Noruega, Borge Brende. Como si fuera poco el actual presidente pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), Danilo Medina presidente de República Dominicana y el presidente salvadoreño Salvador Sánchez, así como los enviados especiales en el proceso de paz de Estados Unidos, Bernie Aronson, y de la Unión Europea, Eamon Gilmore.

Esta nómina internacional más la importante presencia de cientos de colombianos y colombianas y la atención de la prensa nacional e internacional, fueron testigos de excepción del momento en que con un apretón de manos, se sellaba el compromiso de poner fin a la guerra entre el gobierno colombiano y las FARC. Pero mientras en La Habana se daba fin de manera negociada a ese conflicto, en Colombia la derecha del Centro Democrático era derrotada, por el acuerdo de La Habana, en su “guerra a la paz”.

Los resultados de la encuesta divulgada ayer viernes 1 de julio, cuyas entrevistas fueron realizadas después del 23 de junio, así lo atestiguan. Los datos son contundentes. Sea lo primero decir, que en lo fundamental la legitimación de los acuerdos de La Habana estará en manos de las personas que habitan en las Áreas Metropolitanas de Colombia, (Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla Bucaramanga y Pereira – Dosquebradas), y que representan el 42.6% del censo electoral nacional. También y quizás por su lejanía física con la guerra ha sido en estas áreas donde la población ha manifestado más escepticismo con el proceso.

Por esa razón son aún más importantes los resultados divulgados en la medida en que la medición fue realizada en esas áreas metropolitanas, con excepción de Pereira. Si bien es importante una cierta mejoría de la imagen positiva del presidente Santos, en tanto creemos es atribuible a la perspectiva de la terminación del conflicto, la encuesta revela un sustancial cambio en la posición de las y los colombianos frente al proceso de negociación y la refrendación de los acuerdos.

En efecto, de las personas encuestadas, y que son una muestra representativa de la población de esas áreas metropolitanas, el 67% saldría a votar ante la convocatoria del plebiscito, y una mayoría del 61% de esas personas que saldrían a sufragar, votarían por el SÍ a los acuerdos. Lo anterior significa que con el cambio del umbral de participación al umbral decisorio del 13% del censo electoral, de aprobar la Corte la reforma a la ley estatutaria de participación que está para decisión en esa Corporación, las cifras de esta encuesta, permitirían no solo refrendar los acuerdos, además de ello se lograría una holgada victoria.

A nuestro modo de ver la razón principal para estos resultados está en que por primera vez desde que se inició la negociación, la población colombiana tiene un grado bastante aproximado de certeza de que esta se acerca a su fin exitosamente. Adicionalmente a ello los argumentos más poderosos que han circulado sobre las armas de las Farc, en el sentido de que las conservarían y harían política armados, han sido desmentidos a la vista de todo el mundo, lo que sumado a la legitimidad que da el acompañamiento internacional y al papel que jugará en la dejación de armas la Misión de Naciones Unidas, consolidan una actitud favorable a la negociación de La Habana. En consecuencia, la guerra a la paz declarada por el Centro Democrático ha sido políticamente derrotada en términos estratégicos.

No significa esto que no está aún en capacidad de hacer daño en el camino a la construcción de la paz, ni que su líder, el innombrable, haya perdido su capacidad de convocar a un sector de la población; lo que quiere decir es que se reducirá a la proporción calculada entre un 20 y un 30% de la población y no a las mayorías nacionales y a unos sectores y regiones limitadas del país.

Tampoco significa que la necesidad de pedagogía para la comprensión de los acuerdos y movilización para su refrendación e implementación sea ahora menor, por el contrario a mayor comprensión y movilización social, mayor sostenibilidad y mayor legitimidad.

Ayudará mucho al sostenimiento y al eventual crecimiento de esta opinión favorable a los acuerdos, el hecho de que de La Habana de aquí en adelante solo podrán llegar buenas noticias y que salvo el revuelo que se despertará cuando se anuncie el acuerdo sobre delitos conexos a los delitos políticos, la irreversibilidad del proceso llevará en cuestión de semanas a la firma del Acuerdo Final.

Debería Santos, como lo hemos dicho en el pasado, tomar nota de esta condición de derrota estratégica de la “guerra a la paz” y en vez de dedicar tiempo y esfuerzos a hablarle a ese sector minoritario de la sociedad, y a responderle a su líder, le hable a la mayoría de la sociedad sobre los beneficios de los acuerdos y sobre los compromisos contraídos por las partes, aunque no faltará quien insista en que, ante las indudables deficiencias comunicativas del gobierno, “calladito se ve más bonito”.

Coda 1: Seguimos insistiendo en que sin el ELN, la paz será incompleta y el fin de la guerra no podrá ser declarado. Pensamos que el fortalecimiento de la participación ciudadana y el aumento de la movilización social deberían ser leídos por el ELN como una oportunidad para disponerse efectivamente a la negociación.

Coda 2: El próximo miércoles 5 de julio, estaremos celebrando los 25 años de la Constitución de 1991 con un acto en el recinto del Congreso de la República. Que mejor regalo para los y las colombianas en este onomástico, que un nuevo acuerdo de paz.

Edición 501 – Semana del 1º al 7 de Julio de 2016