sábado, julio 09, 2016

La orden de asesinar a Jaime Garzón salió de una Junta Militar de Altos Mandos

Poco antes de ser asesinado, Jaime Garzón, se reunió en la cárcel, La Modelo, de Bogotá con un emisario del jefe paramilitar, Carlos Castaño Gil, el motivo del encuentro era hablar sobre el plan para asesinarlo, en esa ocasión el emisario se comunicó con, Castaño Gil, a través de un radioteléfono, el jefe paramilitar le aseguró que no había tal plan, sin embargo en la madrugada del 13 de agosto mientras se dirigía a Radionet fue interceptado cerca a Corferias por dos sicarios, que abrieron fuego en su contra. (El eslabón perdido en el crimen de Jaime Garzón) 

Con el fin de adelantar las respectivas pesquisas y capturar a los responsables  se designó al investigador, Ender Olejuela , en el desarrollo de la investigación empezaron a presentarse obstáculos, a pesar de contar con varias hipótesis el caso no avanzó debido a las presiones que existían por parte del fiscal del caso, Eduardo Maza.

Poco después se pudo concretar los retratos hablados de los dos presuntos sicarios de la banda delincuencial La Terraza de Medellín. En ese instante la Fiscalía y el DAS afirmaron que los dos detenidos,  identificados con los alias de ‘Bochas’ y ‘Toño’, eran los responsables del asesinato del periodista, sin embargo después de  tres años de juicio los dos presuntos sicarios fueron absueltos por el juzgado especializado de Bogotá, quien en su fallo  señaló que no existían pruebas para vincularlos con el crimen.

Mientras tanto  por orden del Fiscal el investigador, Olejuela, fue retirado de la investigación y con él se fueron las hipótesis sobre el curso de los hechos que terminó en el asesinato de Jaime Garzón, luego un manto de impunidad cubrió el rastro de los asesinos. Por los hechos solamente fue condenado el jefe paramilitar Carlos Castaño, quien según las autoridades murió en abril de 2014.

Transcurridos 17 años el investigador del CTI, Ender Olejuela,  narró los detalles ante un juez séptimo especializado de Bogotá durante el juicio que se adelanta en contra del excomandante del B-2 de la Brigada XIII del Ejército Nacional, el coronel (r) Jorge Eliécer Plazas Acevedo, quien fu procesado por su presunta participación en los seguimientos hechos al periodista durante meses.

El investigador ofreció  detalles sobre los obstáculos que se presentaron para desarrollar la investigación y señaló que en febrero de 2000 se reunió con el fiscal Maza para ponerle de presente unas líneas de investigación y la existencia de un testigo clave que podría aclarar muchas dudas.

Dicho testigo tenía información detallada  sobre los seguimientos por parte de agentes del Estado al periodista  semanas antes de su asesinato. Sin embargo, pese a la importancia del testigo, el fiscal “se molestó y lo sacó de la oficina”. Posteriormente fue retirado de la investigación “sin justificación alguna” por decisión de sus superiores, los obstáculos en las lineas de investigación también han sido denunciados en las declaraciones de los jefes paramilitares en el marco de justicia y paz.


Recientemente el ex jefe paramilitar Diego Alejando Murillo, conocido con el alias de Don Berna, preso en EE.UU. Señaló que varios funcionarios muy cercanos a Uribe participaron en el asesinato y posterior complot para desviar las investigaciones del humorista y periodista. (¿Que tanto sabía Álvaro Uribe sobre el asesinato de Jaime Garzon?)

Durante el tiempo que el investigador del CTI, Ender Olejuela, estuvo al frente de la investigación conoció detalles sobre los últimos días de Garzón. El investigador señaló en la diligencia judicial que pese a que el paramilitar  conocido con el alias ‘La Ruana’, le aseguró a Garzón que no había ningún plan para atentar contra su vida, la orden ya estaba dada. (Los verdugos de Jaime Garzón)

Dicha orden fue tomada en la celebración de una junta militar. “Se reúnen algunos militares y de ahí salió la orden para que Carlos Castaño hiciera el mandado”.  Olejuela,  afirmó que desconoce los nombres de los altos  mandos militares que conformaron dicha junta. La declaración del investigador coincide con la declaración de, Darwin Lisímaco Betancur, un exguerrillero de las Farc capturado en 1997.

Betancur aseguró que el papel del coronel (r) Plazas Acevedo y del general (r) Del Río –hoy condenado a 25 años por el asesinato de un campesino– fue determinante en la muerte de Garzón, ya que los militares no solo ayudaron a crear el Bloque Capital de las AUC que ejecutó el homicidio, tambien lo planearon con el jefe paramilitar Carlos Castaño.

El investigador del CTI, Ender Olejuela, sostuvo que existía conocimiento sobre las comunicaciones que sostenían   varios mandos militares con el máximo jefe de las AUC, Olejuela aseguró que Castaño obedecía las órdenes que le daban los militares.

Ender Olejuela, aseguró en sus declaraciones  que tampoco se pudo confirmar la hipótesis sobre los vínculos de organismos de seguridad del Estado con actividades ilegales.