lunes, julio 18, 2016

La OTAN no reconoce fronteras

|Por Juan Pablo Arango / Subdirector de Deslinde|

La OTAN –en cuyo seno actualmente se cuentan 22 de los 28 países de la Unión Europea– continúa expandiéndose con el propósito de cercar a Rusia, garantizando que Europa oriental no se adhiera a Moscú y preparando la ampliación de la Unión Europea, de manera que ésta sea incapaz de desempeñar un papel político, limitándose a uno económico. La decisión del Consejo del Atlántico Norte de invitar a Montenegro para que se convierta en el miembro número 29 de la Alianza Atlántica constituye otro paso en ese sentido.


Una organización militar siempre dominada por EEUU

Montenegro, el último de los minúsculos Estados que desde 2006 se formó como resultado del desmembramiento de la Federación Yugoslava, fue devastado por la propia OTAN mediante la infiltración y la guerra. A sólo 200 kilómetros del otro lado del Adriático y con apenas 630.000 habitantes, Montenegro ostenta una posición estratégica crucial, teniendo fronteras con Albania y Croacia (ya miembros de la OTAN), Kosovo (que prácticamente ya es miembro de la OTAN), Serbia y Bosnia-Herzegovina (socio de la OTAN) y albergando dos puertos, Bar y Porto Montenegro, ambos utilizables con fines militares en el Mediterráneo. También es cardinal como depósito de municiones y material de guerra en general. En su territorio se localizan diez grandes búnkeres subterráneos construidos en tiempos de la Federación Yugoslava, instalaciones donde todavía quedan más 10.000 toneladas de munición antigua por liquidar o exportar, así como hangares fortificados para la aviación, que fueron bombardeados por la OTAN en 1999. Desde hace tiempo se están dedicando millones de dólares –y parte de ese dinero viene de la Unión Europea– a restructurar tales instalaciones. De esta manera la OTAN contará en Montenegro con búnkeres donde, después de modernizarlos, podrá almacenar enormes cantidades de municiones, incluso nucleares, así como hangares para sus cazabombarderos. El gobierno encabezado por el primer ministro Milo Dukanovic fue cuestionado por la propia Europol (policía de la Unión Europea) en 2013, debido a que desde entonces Montenegro se había convertido en significativa vía de tránsito de droga proveniente de Afganistán hacia Europa y en importante centro de lavado de dinero.

De otro lado, los ministros de Defensa de la OTAN dispusieron “reforzar la presencia avanzada en la parte oriental de nuestra alianza”, para “defendernos de las grandes amenazas provenientes de Rusia”, aclaró el secretario de Defensa estadounidense, Ashton Carter. En dicha decisión seguramente influyó el hecho de que el armamento y la capacidad de producción de armas de Estados Unidos y la OTAN son superiores a los de Rusia y China… pero sólo en cantidad.

La OTAN ya venía expandiéndose hacia el este, de acuerdo con el siguiente cronograma: en 1999 absorbió los tres primeros países del desaparecido Pacto de Varsovia: Polonia, la República Checa y Hungría. En 2004 se extendió a otros siete: Estonia, Letonia, Lituania (tres Repúblicas ex soviéticas), Bulgaria, Rumania, Eslovaquia (ex miembros del Pacto de Varsovia) y Eslovenia (antiguamente parte de Yugoslavia). Sendos países también son aspirantes, como Macedonia, Bosnia-Herzegovina, Georgia, Ucrania y otros más a quienes se deja la puerta abierta. Al extenderse hacia el oriente, acercándose cada vez más a las fronteras rusas, la OTAN –con sus bases militares, tropas y armamento nuclear– abre un peligroso escenario para Europa y el mundo.

Las fuerzas armadas ucranianas participan desde hace años en las operaciones desplegadas por la OTAN en diversas regiones – como los Balcanes, Afganistán, Irak, el Mediterráneo y el Océano Índico–, integrándose cada vez más a las acciones emprendidas por esa alianza militar. El 24 de abril de 2015 se firmó un acuerdo que de hecho inserta a Ucrania en la red de mando, control y comunicación de la OTAN, con simultaneidad a la adopción uná- nime por parte del Parlamento de una ley elogiando como “heroico” el pasado nazi de Ucrania y calificando de “combatientes por la independencia de Ucrania” a los nazis que masacraron allí decenas de miles de judíos.

En Lituania y Polonia la OTAN también ha desplegado cazabombarderos que patrullan las repúblicas bálticas, al borde del espacio aéreo ruso. En Asia Central, región de suma importancia estratégica, Georgia “aspira a convertirse en miembro de la alianza”, mientras que la OTAN sigue cooperando con Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán para contrarrestar a la Unión Económica Euroasiática (la cual abarca a Rusia, Bielorrusia, Kazajstán, Armenia y, desde mayo de 2015, Kirguistán). Asimismo, se mantiene “profundamente implicada en Afganistán”, país en donde prosigue su guerra mediante fuerzas especiales, drones y cazabombarderos, adelantando 52 incursiones aéreas sólo en marzo de 2015. Y en el Extremo Oriente ha concluido un acuerdo estratégico con Japón, ampliando y profundizando la larga asociación sostenida con dicho país, a la que suma un convenio análogo con Australia, acuerdos que apuntan contra Rusia y China. En África, después de haber destruido al Estado libio, trata de reforzar su presencia militar en los países miembros de la Unión Africana, a la que también proporciona “planificación y transporte aeronaval” en el marco estratégico del AfriCom (el mando de las fuerzas estadounidenses en África). Al norte del continente, la coalición dirigida por Estados Unidos ya prepara otra intervención militar en Libia, afirmando que va a liberarla del Emirato Islámico, pero con el verdadero propósito de ocupar las zonas costeras libias, que son las de mayor importancia económica y estratégica. Y en Latinoamérica, la OTAN sostiene un “Acuerdo de Seguridad” con Colombia, ya comprometida en varios programas militares de la alianza –como la formación de fuerzas especiales– y que puede convertirse en nuevo socio.

Los partidos “de izquierda” europeos respaldan a la OTAN

A lo largo de Europa occidental, los partidos de izquierda han renunciado a que sus países se desliguen de la OTAN para preservar su soberanía.

En Italia ningún partido de oposición parlamentaria contempla marginarse de la Organización del Atlántico Norte. Syriza borró de su programa el objetivo de “cerrar todas las bases extranjeras en Grecia y salir de la OTAN”, al igual que “abolir los acuerdos de cooperación militar con Israel”, acuerdos que fueron reforzados en julio pasado por Panos Kammenos, fundador del partido de derecha ANEL, a quien el gobierno de Alexis Tsipras confió el Ministerio de Defensa. Lo mismo sucede en España, donde Podemos, que había incluido en su programa realizar un referéndum sobre la salida de España de la OTAN, modificó ese propósito insertando en su plataforma para las elecciones del 20 de diciembre 2015 una “mayor autonomía estratégica de España y de Europa en el seno de la OTAN”. Sergio Pascual, dirigente y candidato de dicho partido en Sevilla, declaró que “respetaremos hasta la última coma de los acuerdos suscritos por nuestro país”. Y el general Julio Rodríguez, candidato de Podemos al Ministerio de Defensa, reafirmó que “la OTAN es necesaria”. Como lo era en 2011, cuando el mismo Rodríguez, ex jefe del estado mayor, colaboraba en los bombardeos contra Libia como jefe de la misión española en la OTAN.

Denunciar los desafueros expansionistas de la OTAN

La OTAN fue creada por Estados Unidos como un instrumento para maquillar con tamiz internacional el acrecentamiento de su poderío militar, acarreando a los países que pueda enjalmar en dicha organización –sobre todo los europeos– para acolitar sus tropelías bélicas a nivel mundial. Si bien desde un comienzo enfiló prioritariamente sus baterías contra Rusia –en los 50 y hasta 1991, la URSS– y ha continuado haciéndolo, ahora que Washington cataloga a Moscú como el principal enemigo de los estadounidenses, el ámbito ofensivo de la Alianza del Atlántico Norte, conforme a las ambiciones ecuménicas de dominación norteamericana, abarca todo el orbe, persistiendo en acrecentar su membrecía y englobar cada vez mayores ámbitos de acción. En consecuencia, la lucha de los pueblos del mundo por preservar su soberanía y porfiar por un ámbito internacional más democrático, necesariamente debe denunciar el carácter imperialista de la OTAN y, por supuesto, desdeñar los llamados a formar parte de ella.

Referencias

“El declive del Imperio yanqui”. Manlio Dinucci. Red Voltaire. Marzo 26, 2015. Il Manifesto (Italia).
“La ofensiva de la OTAN global”. Manlio Dinucci. Red Voltaire. Mayo 6, 2015. Il Manifesto (Italia).
“Escalada de Estados Unidos y la OTAN en Europa.” Manlio Dinucci. Red Voltaire. Abril 22, 2015. Il Manifesto (Italia).
“Europa, de nuevo en primera línea”. Manlio Dinucci. Red Voltaire. Julio 16, 2015. Il Manifesto (Italia).
“La Unión Europea como recluta de la OTAN”. Manlio Dinucci. Red Voltaire. Julio 22, 2015. Il Manifesto (Italia).
“OTAN: 65 años inventando enemigos”. Vicky Peláez. Ria Novosti. Septiembre 5, 2014. http://sp.ria.ru/opinion_analysis/20140904/161630967.html
“OTAN, el tabú de la izquierda”. Manlio Dinucci. Red Voltaire. Noviembre 12, 2015. Il Manifesto (Italia).
“La OTAN rechaza implicarse en la guerra secreta entre Rusia y Turquía”. Red Voltaire. Octubre 8, 2015.
“Misión de la OTAN en «Cerizia del Este»”. Manlio Dinucci. Red Voltaire. Octubre 16, 2015. Il Manifesto (Italia).
“La OTAN sigue extendiéndose”. Manlio Dinucci. Red Voltaire. Diciembre 9, 2015. Il Manifesto (Italia).
Manlio Dinucci. Red Voltaire. Febrero 17, 2016. Il Manifesto (Italia).