lunes, julio 18, 2016

¿Realmente amenaza Daesh a EEUU o es una manipulación?

|Por: Carlos Santa María|

Carlos Santa María es Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, profesor universitario, columnista de varios medios internacionales y ha escrito dieciséis libros en el campo humano, político y pedagógico, recientemente publicó un artículo sobre la presunta amenaza que representa, Daesh para los EE.UU.

¿Realmente amenaza Daesh a EEUU o es una manipulación?

Definitivamente el Estado Islámico no intimida integralmente a Estados Unidos, sino que es principalmente un mecanismo de manipulación a través del cual se aterroriza a la población con el fin de domesticar sus conciencias.

Confirma esta afirmación cuatro evidencias incontrastables.

  1. EE.UU. no ha sufrido el embate trágico del terrorismo en su territorio.
Son denodados los esfuerzos que hace el gobierno de Barack Obama por hacer creer a la ciudadanía que el atentado a las Torres Gemelas fue obra de los takfiríes que odian al país y a su gente, así como lo sucedido en la Maratón de Boston. No sin razón, se intentó pasar el atentado de un homosexual en Orlando como otro acto de terror, lo que ha sido desmentido efectivamente. Todo ello en quince años.

La verdad es que estos tres hechos han sido comprobados como banderas falsas ya que los estudios científicos demostraron claramente que la edificación fue destruida a través de una demolición programada y que Arabia Saudí proporcionó las personas involucradas. La inexistencia de un avión que se estrelló supuestamente en el Pentágono y el descubrimiento de un misil en vez de motores, cuerpos o alas, confirmó la falsedad. En cuanto al ataque explosivo atribuido a los hermanos Tsarnaev, se ha hecho público que Daesh manifiesta a través de sus páginas que atentará contra dicho país si condenan a aquel que permanece vivo. Lo que se conoce es que dicha información ha sido fabricada por agencias de prensa que han creado supuestas páginas de EI para confundir a la opinión pública.

  1. Toda la programación televisiva, de prensa, radio e internet, está dirigida a crear terror a la presencia de árabes, rusos, chinos y colombo-venezolanos.

Es tal la propaganda que series vinculadas a temas de investigación y que nunca tuvieron relación con ello, ahora han sido coaccionadas para mostrar esta “agresión oriental-narco guerrillera”. Elementary, donde Sherlock Holmes hace de un neurótico detective apoyado por una mujer (Watson), también ya toma dicha temática distorsionando su rol analítico como fuente primaria; Castle, “la pareja del año”, coadyuva al mezclar lo detectivesco con el terrorismo; hasta Unforgettable, en el cual una mujer tiene visiones sobre los casos, se ha involucrado en esta temática. Obviamente CSI y todos sus derivados coadyuva en este propósito maquiavélico de mantener atemorizada a la población lo que sirve como eficaz táctica de domesticación, a la vez que estimula la compra de armas y el desarrollo lógico del negocio.

Sin contar con la propaganda diaria en contra de Rusia, China, Irán, Corea del Norte y Venezuela, entre otros, lo que se pretende es aterrar a la sociedad estadounidense para que se confunda y cree un odio atroz a todo lo que pueda significar gente diferente.

  1. Se oculta la situación interna de alta violencia cotidiana y contra la población, insistiendo en la defensa ante el terrorismo.

La muerte de cinco policías a manos de francotiradores, siendo uno de ellos un veterano de Afganistán (donde se ha incrementado extraordinariamente la producción de droga y desatado el caos debido a la invasión de EE.UU.), ha sido manipulada de tal modo que se ha escondido que en este año han sido asesinados por las “fuerzas del orden” más de ciento cincuenta afroamericanos, en su mayoría civiles desarmados y niños ajusticiados por ahorcamiento, fracturas, disparos, lo que muestra un espectáculo desolador.

Ello está conduciendo a una situación de violencia que es escondida a través de los medios por obra de una prensa manejada por intereses perversos.

  1. La situación geográfica de EE.UU. permite que los conflictos donde interviene sean difíciles de expresarse en dicha nación.

Se sabe de modo claro que, de estallar una guerra provocada por la OTAN, la primera región afectada sería Europa quien tendría que asumir el costo en vidas humanas directamente. Así, a través de la supuesta defensa de la democracia se abre nuevas bases en el mundo para incrementar la carrera armamentística, saciando la sed de ganancia de una élite macabra que considera la violencia una forma de coexistir natural.

Lo que sí es evidente es que el régimen de Obama no tiene ningún interés en derrotar a su supuesto enemigo porque éste le ha servido para debilitar a todos los gobiernos que no acatan sus órdenes de dejarse expoliar, comenzando este siglo por Sadam Hussein y Gadafi, y continuando por otros mecanismos con mandatarios progresistas de América Latina como Hugo Chávez, Cristina Fernández, Dilma Roussef, los que han sufrido con otros la virulencia de una encarnizada persecución.

Por tanto, todos los discursos sobre la persecución a Daesh, la crítica al uso de armas de modo indiscriminado, el deseo de defender a esta nación de los takfiríes, son solamente una bandera falsa pues toda la política oficial está destinada a su contrario: ayudar al EI (sin contar con los frecuentes “errores” de la Coalición que eliminan a quienes los combaten), incentivar el consumo de armas producto del terror a ser invadidos o agredidos y la vinculación del país a toda agresión armada a pueblos indefensos, lo que contrasta con las declaraciones sobre la dignidad y la paz.

Nadie puede negar que los atentados a regímenes neocoloniales que auspician el terrorismo se detenga pues es un resultado de su doble moral. Sin embargo, hoy día, Daesh es una grave amenaza para las naciones que desean mantener su independencia económica y política, establecer relaciones de buena vecindad y mantener a sus pueblos en un desarrollo sostenible. De ningún modo, pese a las proclamas o débiles atentados, Estado Islámico es un peligro estructural para las potencias que lo financian y estimula. Esa es la realidad internacional y no cabe duda de su veracidad.

Carlos Santa María es Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, profesor universitario, columnista de varios medios nacionales e internacionales y ha escrito dieciséis libros en el campo humano, político y pedagógico.