viernes, agosto 26, 2016

El travestismo político de Rubén Darío Rodríguez, exalcalde de Ibagué


Por: Ramiro Gálvez Aldana*

El “Travestismo” en términos del diccionario de la RAE significa “practica consistente en la ocultación de la verdadera apariencia de alguien o algo”. Las recientes declaraciones públicas del exalcalde de Ibagué Rubén Darío Rodríguez, en las que al tiempo que se autoproclama tanto ambientalista comprometido, como partidario de la abstención en el marco de la consulta popular minera a realizarse en Ibagué, muestran, más allá de cualquier duda, cómo tales pronunciamientos calzan perfectamente con el síndrome descrito en el diccionario.

Ante una pregunta que moralmente no admite respuesta distinta a la de un “no” categórico, causa verdadero estupor descubrir cómo un personaje tan importante como un excalde, se manifiesta indiferente a las graves consecuencias ambientales que se derivarán de los emprendimientos mineros con que actualmente nos amenazan el Gobierno Central y las multinacionales encabezadas por Anglo Gold Ashanti.

La ambivalente posición del excalde Rodríguez se expresa de manera cruda cuando al reclamar para sí el carácter de ambientalista consecuente, respaldado en importantes emprendimientos de protección y mitigación ambiental aplicados en sus ejercicios de gobierno pasados, hoy se declara promotor de la abstención electoral en la consulta popular, dando de esta manera la espalda a la grave amenaza minera que pende desde hace años sobre el territorio ibaguereño. Ninguna de sus importantes acciones de antaño, podrá cubrir de legitimidad las graves claudicaciones de que hoy es portador oficioso. 

La excusa con la que el exalcalde justificó tan deplorable actitud al no apoyar la opción del “no” en la consulta, fue explicada en nota publicada por el diario El Nuevo Día el 19 de agosto. Según Rodríguez, el burgomaestre actual Guillermo Alfonso Jaramillo, estaría manipulando políticamente la consulta popular a fin de posicionar en ella a uno de sus “alfiles” políticos que tendría como misión prepararse para sucederle en el cargo y continuar de esta manera gobernando “en cuerpo ajeno” en 2019. 

La lógica de la argumentación de Rodríguez es tan pobre y traída de los cabellos, que éste en su atropellamiento parece no percatarse que Jaramillo lleva escasos 8 meses en el cargo, y que para la elección de su sucesor faltarían tres largos años y cuatro meses. El doblemente exalcalde debería saber que no basta ser “ungido” por un soberano para alcanzar un logro político. El caso más reciente del frustrado excandidato a la Alcaldía de Ibagué, John Esper Toledo, “ungido” por el entonces Alcalde Luis H, debería servirle de lección al exalcalde para entender que no es suficiente contar con una maquinaria todopoderosa y “aceitada” para asegurar el cometido propuesto. Es lo que suelen olvidar los políticos que reducen la política a la mecánica electoral y olvidan en su confuso panorama que la variable estratégica siempre será la voluntad popular.

Rodríguez es consciente que si la consulta antiminera sobrepasa los cerca de 130.000 sufragios, la opción del “no” será mayoritaria y los proyectos de minería con que hoy las multinacionales amenazan el territorio quedarían sepultados. En caso contrario Rodríguez Góngora podrá cobrar una “victoria pírrica”, que tendrá como consecuencia la devastación ambiental propiciada por AGA. 

Lo que el exalcalde apenas puede disimular con ésta “voltereta” verbal es su acercamiento a los intereses de la empresa minera. ¿A cambio de qué?  Las conjeturas apuntan al apoyo financiero de su próxima campaña electoral. No puede perderse de vista que una de las estrategias frecuentemente utilizada por tales empresas ha sido la compra de conciencias. La perorata de Rodríguez Góngora contra las supuestas intenciones de manipulación de la consulta popular, no pasa de ser una “cortina de humo” que la ciudadanía ibaguereña se encargará de sepultar el día de la consulta popular.  

A Rodríguez parece tenerle sin cuidado que de no alcanzarse el umbral electoral vinculante, los recursos hídricos, la biodiversidad de nuestro municipio y la salud de los ibaguereños queden a merced de la voracidad y devastación ambiental con que nos amenazan los proyectos esbozados por las multinacionales encabezadas por Anglo Gold Ashanti, propietaria actual de importantes títulos de exploración minera ubicados en la cuenca del río Combeima, incluyendo uno en la propia bocatoma del acueducto municipal. 

En otras palabras, al exalcalde le tiene sin cuidado si nuestro territorio termina convirtiéndose en una nueva Guajira. Lo único que supuestamente parecería satisfacerle es que Jaramillo fracase en su presunta intención de perpetuarse en el “cuerpo ajeno” del próximo Alcalde en 2019. Tal mezquindad de miras solo invitaría a la risa si no fuera por la gravedad de las consecuencias a las que sus perspectivas pueden conducir.

De otra parte, en su paranoica mirada,  Rodríguez olvida que en Ibagué y en el Tolima, viene desarrollándose un vigoroso, pacífico y democrático movimiento en defensa de la vida, el agua y el territorio, con repercusiones nacionales e internacionales, liderado por el Comité Ambiental del Tolima, en un complejo proceso que hoy cumple cerca de 6 años. Es éste el verdadero motor de la movilización ciudadana que ha logrado escalar la conciencia y movilización de la sociedad ibaguereña y tolimense. En este proceso el Comité Ambiental no busca “salvadores supremos” que puedan eximirle de la obligación de pensar, discutir y luchar. El Comité constituye un ente autónomo donde las decisiones se adoptan soberanamente a través de discusiones colectivas. No recibe órdenes de nadie y mantiene acuerdos con todos aquellos que comparten sus objetivos de defensa del medio ambiente. 

Ibagué saldrá unido a marcar NO el día de la consulta popular.

*Profesor Universidad del Tolima.