domingo, agosto 07, 2016

Informe a la opinión pública: persecución laboral e ideológica contra los docentes universitarios


|Por: Alba Lucía Lucumí Silva|

Debido a la imposibilidad presente, en la Universidad Pública Colegio Mayor De Cundinamarca, de hablar con otra persona diferente al Director del Programa de Turismo (léase Decana Clemencia Gaitán Didier o, Vicerrectora Académica Emilia López Luna o, Rector Carlos Alberto Corrales Medina) me veo en la necesidad de usar este medio público con la pretensión de ser escuchada (en este caso leída), más allá de mis compañeros de trabajo y de mis familiares. A continuación expreso mi sentir, mi pensar:

El día viernes 29 de julio de 2017, después de asistir a la clase de Sociología aplicada a los problemas sociales contemporáneos del Programa de Trabajo Social (Facultad de Ciencias Sociales), al abrir mi correo institucional recibo un nuevo plan de trabajo en el que se ha decidido que dicho componente ya no estará a mi cargo. Es decir, sin ser consultada en ningún momento, por ninguna persona (ni por la coordinadora del programa de turismo, ni por la coordinadora de trabajo social, ni por el Director del Programa, ni por la Decana. Por nadie), de manera unilateral y arbitraria en una clara falta de respeto, no solo por la labor docente en la universidad, sino también con los estudiantes que matricularon el componente conmigo, se me cambió la resolución de trabajo y se me informó que debo preparar el componente de Sociología turística para el próximo miércoles (3de agosto), después de tres semanas de haber iniciado el semestre y teniendo en cuenta que, la última semana del semestre anterior, se me había asignado el componente de Sociología Turística, lo que ha implicado ocho semanas de preparación (no es solo la clase, incluye revisar procesos de enseñanza- aprendizaje; evaluar otras experiencias; buscar la incorporación de actividades lúdicas; ubicar material de apoyo tales como, cuentos, relatos, entre otras estrategias pedagógicas, que algunos maestro usamos en el aula).Ahora se me pide que haga lo mismo en solo tres días, en medio de la jornada laboral con clases lunes y martes todo el día.

Argumentos para el cambio

Según el Director del Programa, profesor Helber Ferney Guzmán, el cambio en mi resolución de trabajo ocurrió porque el profesor Estefan Baleta está hospitalizado, razón por la cual, la Decana y la Vicerrectora académica (según palabras del profesor Helber Ferney Guzmán) decidieron que yo debería asumir el componente, sin consultármelo. Me surgen varios interrogantes: ¿Si la carga de trabajo del profesor Estefan con estudiantes, se distribuyó entre varios docentes y a algunos se les consultó por qué mí no?

En el marco de la igualdad, del respeto, ¿por qué se le consultó al profesor de Trabajo social, si podía orientar el componente a mi cargo y no se me consultó a mí si quería o podía asumir el componente de Sociología turística o deseaba, o no me importaba dejar abandonados a los estudiantes de Sociología Aplicada? O ¿por qué no se me asignó el componente que también debía orientar el profesor Estefan Baleta este semestre, el de Políticas sociales públicas y privadas para trabajo social (anexo plan de trabajo del profesor Estefan Baleta López) del cual tengo un doctorado? ver hoja de vida en: http://scienti.colciencias.gov.co:8081/cvlac/visualizador/generarCurriculoCv.do?cod_rh=0001096192 

¿Por qué no se tuvo la mínima consideración conmigo y se me consultó antes? O ¿es política institucional que se modifiquen las cargas laborales por capricho de las Direcciones de Programas y de las Decanaturas? O ¿dependiendo de las personas modificamos planes de trabajo en esta universidad pública? Entonces, ¿dónde queda el respeto por la labor docente y por las personas que laboramos en la institución? ¿Y el respeto por los estudiantes? O ¿deben suponer los estudiantes que de ahora en adelante, si matriculan un componente con un docente, este puede ser cambiado según el capricho de los Directores de Programa, de Decanaturas y de Vicerrectoría Académica? Y por esta vulneración de derechos a docentes y estudiantes ¿quién responde en esta universidad pública? ¿Dónde queda la “perspectiva humanística”? ¿dónde “la vivencia de valores humanos y ciudadanos” contemplados en la Misión de la universidad? ¿dónde quedan los postulados presentes en el PEU y divulgados por la página web de la UCMC? O ¿es que también es directiva institucional o directriz de Vicerrectoría Académica o de Rectoría, que los docentes nos hagamos cargo de cualquier componente sólo por el hecho de tener un título universitario?

Pregunto ¿será que la intención era sacarme de trabajo social? O ¿Será que la intención era condenar el pensamiento crítico y autonómico.

Igualmente, cabría preguntar aquí, si cualquiera puede hacerse cargo en la Facultad de cualquier componente, (como afirma la dirección), entonces, ¿por qué el Director del Programa no asumió el componente? sólo tiene a su cargo un componente: una electiva de profundización de 2 horas semanales y dos actividades adicionales: Dirección de programa y Alianzas estratégicas (ver anexo horarios docentes), además, delega algunas de sus funciones en otros docentes. En este mismo sentido, ¿por qué no se hizo cargo del componente la profesora Clemencia Gaitán?, pues, es en ellos en quienes debe caer la responsabilidad de subsanar los imprevistos que se presenten en cada Programa y en la Facultad; por eso, son los docentes con funciones de dirección.

Pregunto, ¿Por qué la universidad no contrata a un nuevo docente en remplazo de un docente que se enferma? O ¿es que aquí, la política institucional es la de castigar a los demás docentes cuando se enferma un compañero? Entonces ¿debo asumir que de ahora en adelante, cada vez que se enferme un docente, o alguien no quiera orientar un componente, o un compañero desee una función que realiza otro, o un amigo o amiga de la Dirección que no deseen realizar una función, ¿bastará con que se reúnan la Decana de Ciencias Sociales y la Vicerrectora Académica para que las resoluciones de trabajo sean cambiadas?

Por otro lado, si no tuviera la percepción de antecedentes de maltrato laboral en el pasado, podría pasar como un incidente más de Decanatura y de la Dirección del Programa, pero, no es así. Desde mi ingreso a la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca me he sentido maltratada e irrespetada, tanto por la Decana como por el Director del Programa. Hablo con voz propia porque sé que a otros docentes les pasa lo mismo, pero, ellos no pueden hacerlo por temor a perder el trabajo. Les da miedo ser expulsados o perder la renovación de su contrato laboral y los entiendo. Pues, aquí lo usual es: “Es una directriz y se cumple”.

La situación

Llegué a la universidad Colegio Mayor de Cundinamarca hace apenas un año, por medio de un concurso público (anexo convocatoria), no por palancas o amistades. Me sometí a todo el proceso de selección el que entiendo, fue con transparencia y por meritocracia. Posterior al mismo, fui seleccionada para ingresar como docente de planta, no sin antes pasar el periodo de prueba de un año, tiempo durante el cual busqué adaptarme a las condiciones propuestas desde la Decanatura, que desde el primer momento me parecieron bastante extrañas, pero, como estaba en periodo de prueba (hecho que constantemente era recordado por la Dirección del Programa), recién llegada a la universidad y debido a mi carácter conciliador, porque fui formada en procesos civilizatorios democráticos, opté por aceptar las condiciones realizando mi trabajo con la calidad debida.

La extraña situación se debe a que el concurso al que me presenté, solicitaba el siguiente perfil: Sociólogo, filósofo, antropólogo a afines con maestría o doctorado en el área de políticas sociales o afines con mínimo cinco años de experiencia profesional en el área (ver anexo código de convocatoria: 02-06) para la Facultad de Ciencias Sociales. Durante el proceso y una vez recibida la resolución de vinculación en ninguna parte y ninguna persona, se me informó que mi ingreso era para el Programa de Turismo. Durante todo el tiempo, asumí que era para el Programa de Trabajo Social, pues, mis estudios y mi experiencia laboral me acreditan en dicha área del conocimiento. Además, mis imaginarios me llevaron a considerar que la UCMC se regía por la transparencia, por la equidad, por el respeto a la dignidad del otro, por la consideración de experticias, por construcción de procesos incluyentes y participativos, entre otros aspectos. Por lo mismo, imaginé que entraría a poyar los procesos misionales de construcción de nuevo conocimiento que redundara en investigación, maestrías, doctorados, mejoramientos de currículos y demás. Pero, sorprendentemente, el primer día de trabajo me enteré a través de la Decana que iba para el Programa de Turismo; al preguntarle por qué a este programa tan alejado de mi especificidad y no para Trabajo Social, para el que tengo una amplia formación- soy socióloga con doctorado en gestión pública y política social- (ver hoja de vida), lo único que me expresó fue un simple “porque sí”.

No desconozco que hago parte de la Planta de Personal Docente Globalizada, pero, eso no significa que se desconozcan los perfiles profesionales y la experiencia docente para la asignación de las cargas académicas, ya que no podemos olvidar que el profesor alcanza la categoría de maestro con la construcción en aula; construcción que pasa por el manejo constante, repetido y reflexivo de ciertas temáticas (no de todas). Por lo mismo, preparar un componente o varios componentes distintos, cada nuevo semestre, (mi caso), no es lo mejor para elevar la calidad académica en la Universidad. Tampoco intuyo que sea muy profesional, que la persona que orienta actualmente una Facultad de Ciencias Sociales de una universidad pública, no de a conocer los argumentos académicos para justificar la ubicación de sus docentes, pues, en últimas, la planta puede ser global, pero, la dignidad es personal.

Pregunto, ¿puede hablarse de calidad y transparencia en una Universidad que no acuerda o por lo menos, consulta respecto al cambio en el programa de trabajo de sus docentes, después de haber sido entregada una resolución diferente? (anexo primera y última resolución de trabajo). En cualquier otra Facultad esto es grave porque se trata de una universidad, pero, que sea en la Facultad donde se están formando profesionales sociales para el país, es gravísimo y peligroso. Se supone (o ¿será otro imaginario que tengo?) que este es el espacio donde se les complementa su formación humana y profesional recreada en la consulta, en el dialogo, en la capacidad de llegar a acuerdos. Pregunto ¿por qué se enseña una cosa y se práctica otra?

Igualmente pregunto, ¿dónde está la equidad en las cargas para los docentes? ¿Por qué tengo a mi cargo tres componentes en cinco cursos, entre ellos Seminario de trabajo de grado II con 11 trabajos de grado para orientar y solamente tengo cinco horas para ello? ¿Por qué aparte de estos tres componentes con cinco grupos, tengo educación continuada? (6 horas de venta de servicios, más tiempo que para los trabajos de grado); proyectos con la comunidad (4 horas para proyectar el laboratorio de turismo); Evaluación y seguimiento curricular (4 horas para revisar todo el currículo) ¿por qué tengo componentes que inician a las 8 a.m terminan a las 12 m en la sede de derecho y reinician a la 1 p.m. en la sede central, culminando a las 5 p.m.? ¿Por qué no se consideró que el desplazamiento de una sede a otra, tarda 20 minutos y esto incidía en mi hora de almuerzo? ¿Por qué si la Coordinadora de docentes del programa de Turismo no quiere seguir a cargo de una actividad, por ejemplo, Educación Continuada, me la endilgan a mí, una vez más sin consultármelo? ¿Por qué tengo menos horas para desempeñar la misma labor que desempeña otro docente? ¿Por qué se me cambia un componente de tres horas por otro de seis horas sin consultármelo y habiendo iniciado el semestre hace tres semanas? ¿Por qué en el Programa de Turismo hay docentes a los que se les asignan dos, cuatro, cinco, ocho horas para orientar un solo trabajo de grado, y a mí, repito, me asignan once trabajos de grado para cinco horas? (tres horas del componente y dos para orientación) (ver adjunto orientación de trabajos de grado programa de turismo y las horas asignadas).

¿Será que es política institucional aquí, que sólo los docentes que presenten alta disposición para el vasallaje y la lisonja sean recompensados en sus cargas laborales, o solo se “premia” con cargas laborales flexibles a los parientes y amigos? ¿Será pago mutuo de favores? ¿Será esto solo del Programa de Turismo y de la Facultad de Ciencias Sociales?

Nuevamente pregunto, ¿por qué hubo tanta diligencia en cambiarme el componente de Sociología aplicada a los problemas sociales contemporáneos (se hizo el cambio en menos de una semana) y nunca me llegó la asignación de las horas de investigación, a pesar de que la profesora Maria José Sanabria hizo la solicitud desde el 1 de junio de 2016 (ver anexo: solicitud horas de investigación adjunta) ¿será que es algo personal? o será porque soy Docente de Carrera o simplemente porque así se trata aquí a los que disentimos respecto a ciertas prácticas?

Bueno, esto seguiría siendo extraño para mí si durante este año no tuviera la percepción de la arbitrariedad y de la política del miedo, que a través de la cultura del silencio parece haberse instalado en la Facultad y en el Programa de Turismo, debido a un director que en mi sentir es un déspota, quien cree que nada lo puede tocar porque afirma tener la protección de Decanatura, de Vicerrectoría Académica (y posiblemente de Rectoría). Por lo mismo, percibo maltrato sistemático a los profesores, a quienes se les quita horas de trabajo, se les amenaza con el despido y se les desmejoran sus condiciones laborales, muy posiblemente con el amparo de Decanatura, o ¿será que ello procede desde la misma Decanatura? o ¿esa es la política institucional en esta Universidad; gobernar con la política del miedo y bajo la lógica de amigo-enemigo que tanto daño le ha hecho al país?

Igualmente me pregunto, ¿Será posible que esta universidad se abra a la resolución de sus conflictos a través del dialogo, de la consideración por lo que dice el otro, del establecimiento del consenso, de la aceptación del disenso? Pregunto, ¿Por qué se me obliga a firmar reflexiones docentes por errores del Director del Programa? ¿Por qué unos docentes estamos obligados a cumplir horarios, a llenar las carpetas, a asistir a todas las reuniones, a realizar informes de los directivos y otros no, a pesar de no ser catedráticos? En este caso pregunto, ¿En qué momento del semestre o del año, los Decanos y Directores de Programa presentan una rendición de cuentas presencial de su gestión? Una verdadera rendición de cuentas con todos los docentes presentes. Estamos en una universidad pública.

También me pregunto ¿Será posible que el director del Programa de Turismo, la Decana de la Facultad, la Vicerrectora “académica” comprendan, reflexionen, analicen, que no están tratando con vasallos, que los profesores no debemos rendir tributo porque ya no estamos en la Edad Media? ¿Será posible que abandonen el imaginario de que la Facultad de Ciencias Sociales, la universidad, es un feudo? ¿Será posible que reflexionen, que recuerden que la obediencia extrema a la autoridad corresponde a épocas del Tercer Reich? ¿Será posible que comprendan que en tiempos de pos-acuerdos en los que está el país, la Universidad, y particularmente la Facultad de Ciencias Sociales, debería estar liderando procesos de conciliación, de acuerdos, por lo menos internos y no de retaliaciones, de rencillas personales, de persecución a los profesores?

¿Por qué se me despoja de un componente si la evaluación cualitativa docente ha sido buena? (anexo evaluación), ¿por qué se me aparta de un componente en el cual poseo experticia para enviarme a uno del que debo iniciar montaje, revisión de literatura, identificación de estrategias en tres días? Para ilustración de unos cuántos, el que un componente se llame Sociología del turismo y alguien sea sociólogo, no quiere decir que pueda orientar ese componente, por cuánto los sociólogos como cualquier otro profesional a lo largo de nuestra vida, nos decantamos por unos temas en los que adquirimos cierta experticia y abandonamos otros. Por lo mismo que, alguien que necesite una operación estética para su nariz, no busca el experto en la próstata.

Pregunto ¿dónde están las directrices de Vicerrectoría Académica sobre la orientación de los componentes vinculados con los perfiles docentes? ¿O de Rectoría? -Nunca las he recibido-, o ¿es que no hay ninguna directriz porque no nos importa la calidad de la educación y cualquiera, en detrimento de la calidad, puede orientar todos los componentes en la Universidad, a criterio de las Decanaturas y los Directores de Programa? entonces, ¿no será hora de pensar más en la calidad académica institucional y menos en la persecución al que disiente, al que no todo le pare tan maravilloso en la universidad?

Pregunto, ¿no está la universidad urgida de abandonar esas prácticas retrógradas de resolver los conflictos a través del autoritarismo? ¿No será parte del despilfarro del erario que, con la escasez de doctores (PHD) que tiene el país, la UCMC, tenga doctores y candidatos a doctor en un componente de turismo de primer semestre y vendiendo servicios?

¿Será que lo que me pasa a mí, se repite también en los Programas de otras Facultades, en el resto de la Universidad? ¿Será que esto se repite en la UCMC a otros niveles, fuera del ámbito docente?

¿Cuál es la posición de los docentes que nos representan?, ¿conocen otros casos?, ¿que han hecho por ellos? ¿Qué van a hacer? ¿Y los representantes de los estudiantes que van a decir? ¿Está bien que la universidad le cambie el horario de clases a los estudiantes del Programa de Turismo sólo porque son de primer semestre y de Turismo?, ¿acaso tienen menos derechos ellos ,que los de semestres más avanzados o de otras carreras?

Por otra parte, a los que estén pensando que si esta universidad tiene estas “extrañas prácticas”, por qué no me voy, les respondo:

1. Esta es una universidad pública, es decir, la pagamos todos con nuestros impuestos. En ese sentido todos tenemos derecho a estar en ella, construir en ella, construirla a ella: los muy amigos y los no tan amigos. Porque creo en lo público, creo en las políticas públicas para la construcción de sociedades más equitativas, más humanas, más incluyentes, más recreadas en la democracia y menos en los totalitarismos.

2. La crítica, la autocrítica, es lo que hace que las personas, los grupos sociales, las universidades, avancemos. El mejoramiento continuo debe pasar por la capacidad de autocorregirnos. No es el odio por la universidad lo que me impulsa; me impulsa el profundo amor que tengo por la universidad pública, pues, soy producto de ella (socióloga de la Universidad del Valle). Agrego un ejemplo: el papá y la mamá no corrigen al hijo porque no lo quieran o porque lo desprecien, todo lo contrario y, parodiando a Jaime Garzón: “amigo no es el que me alaba todo lo que hago, sino aquel que me llama la atención, cuando me estoy equivocando”.

3. Me impulsan, mi ética, mis estudiantes y sobre todo, el profundo respeto que siento por la profesión de maestro. Aclaro que soy docente, no por falta de trabajo en mi profesión o porque hay mucho desempleo en el país. No. Soy Maestra porque esta es mi apuesta política y por lo mismo, no podría seguir parándome en clase ante mis estudiantes y decirles que luchen por sus sueños, que se esfuercen, que crean, que defiendan la universidad pública, que sientan que un mejor país, que una mejor sociedad y que una mejor universidad pública (UCMC) es posible, si me quedo callada. Hoy levanto mi voz porque creo que un mundo mejor y una universidad pública mejor son posibles, si todos nos comprometemos a ello.

4. Porque estoy convencida y dispuesta a construir universidad pública ya que la Universidad como el país, cambiarán siempre y cuando se cumplan los principios misionales y cuando a los que elegimos para que nos orienten, para que nos mejoren lo público, para que cambien eso que siempre se ha hecho igual; para que nos propongan nuevas ideas, nuevas formas de hacer las cosas, nuevas formas de ver la educación; hagan su trabajo y no se apoltronen en un cargo a cuidar el statu quo y a favorecer a sus amigos y familiares.

Por último, cuatro precisiones

1. Deseo aclarar que no soy cuota de nadie, ni nadie me está enviando a hacer esto. Primero, porque hace muchos años pienso y tomo mis propias decisiones y segundo, porque solo hace un año estoy en esta universidad e hice mi tránsito de la universidad privada a la pública con la ilusión de construir nuevo conocimiento aquí, porque soñé, creí, imaginé una Universidad Pública, respetuosa, capaz de trabajar en la diferencia, incluyente y de avanzada.

2. Estoy consciente de que hacer público mí pensar y mi vivencia, frente a lo que pasa en la Facultad de Ciencias Sociales puede acarrearme más persecución laboral, pero, esto no es ninguna novedad para mí; la única diferencia es que antes la persecución era soterrada y ahora espero que sea de frente. Por lo mismo, solicito que cese la persecución laboral en mi contra, se me respete mi perfil, el de todos los docentes y el del resto de los estamentos universitarios.

3. Solicito a la Asociación de Profesores Universitarios (ASPU) que se pronuncie al respecto.

4. Solicito se me expliquen los argumentos académicos por los que se procedió al cambio repentino de mi resolución y la no asignación de las horas para el proyecto de investigación con la profesora María José Sanabria.

Por último, sé que me hago muchas preguntas (posiblemente, hábito de socióloga), pero si alguien en esta universidad puede contestarme por lo menos la del ¿por qué en una universidad pública, en una Facultad de Ciencias Sociales, se pisotean sin ninguna consideración los derechos de las personas, sin el más mínimo miramiento y por encima de ellas? En ese momento, a partir de ahí podremos empezar con la construcción de la universidad pública (UCMC) que el país requiere y muchos anhelamos.

Cordialmente,
Alba Lucía Lucumí Silva
Docente de tiempo completo
Facultad de Ciencias Sociales
Programa de Turismo

P.D. Conmino, invito a la opinión pública a usar los canales de comunicación alternativos de la universidad, cuando el conducto regular se reduzca a una relación vertical. Bienvenidos los comentarios, insultos, y agravios, pues, son parte de la democracia pero con firma propia, como lo hago yo.