lunes, agosto 29, 2016

Participación política ¿Apertura democrática para construir la paz?



Por: Jorge Salcedo

Cuando escribo estas líneas, recuerdo algunos de  los  perennes pendientes de los acuerdos con los que nos tuvieron engolosinados cuatro años y que, finalmente, se pactaron a escondidas y de los que nos enteramos solo cuando ya “todo estuvo  acordado”. Entre, estos importantes temas  se encontraban las garantías para la oposición, que finalmente se concretaron exclusivamente y  precariamente en favor de la FARC,  pero no de la democracia. La participación política de las Farc, desmovilizadas, se resolvió con  la garantía de diez curules (5 en Cámara y 5 en senado) durante 8 años, botín electoral con el que “salvan” el orgullo después de 50 años de lucha armada. Sobre este aspecto no tengo ningún reparo salvo que, seguramente, los diez escaños los perderán  las actuales minorías parlamentarias. Habrá que ver que opinan tales minorías.  

¿Pero las reformas electorales que permitirían que los movimientos sociales y los grupos de interés se conviertan en verdaderos partidos como parte esencial de  la “Apertura Democrática para construir la paz” en que quedaron? Estas aspiraciones se resolvieron o mejor se diluyeron en el punto dos donde  después de retóricas manifestaciones sobre la importancia de las garantías democráticas todo se concretó en la convocatoria de una “Comisión para definir los lineamientos del estatuto de garantías”(1) con la participación de los actuales partidos y movimientos sociales para que con base en estos “lineamientos” el gobierno elaboré un proyecto de estatuto de la oposición que deberá pasar al Congreso para su debate. No se acordó, con la idea que sea vinculante y eficaz, nada  sobre bajar el umbral electoral que deben superar los partidos o movimientos minoritarios para no ser aplastados por las “mayorías”, como ocurre en la actualidad. Al respecto solo se dijo que desde la Comisión referida  se “impulsarán las siguientes medidas: Desligar la obtención y conservación de la personería de los partidos y movimientos políticos del requisito de la superación de un umbral en las elecciones”. Seamos serios, “impulsar  medidas” no es nada. No hay duda de que el gobierno, para cumplir  su palabra “impulsará” muchas medidas que después, sin incumplir nada,  irremediablemente  abandonará. A propósito de este tema, con Jeritza Merchán desde las “Base en rebelión de la UP”, donde militamos, cumplimos, hace ya más de tres años, con enviar nuestros criterios a la Mesa de Conversaciones, entre los que como mínimos estaba  bajar de manera notoria y cierta  el umbral electoral,  dar paso a los  partidos regionales y modificar la forma de distribuir curules entre los centros muy poblados y los poco poblados y marginales, en favor de estos últimos, de manera permanente. Al respecto el Acuerdo solo refiere el compromiso del gobierno, es decir, el compromiso exclusivamente  político de Juan Manuel Santos(2), de crear 16 curules temporales para zonas afectadas, lo que parece conveniente pero insuficiente. Para no ser retóricos como el Acuerdo (que nos agobia mencionando reiteradamente el “enfoque de género” sin concretar nada al respecto) sobre la participación en política de las mujeres propusimos que las listas a cuerpos colegiados fuesen cerradas e intercaladas,  escaño a escaño,   por género.  El Acuerdo,  tampoco dice  nada (ni siquiera  para “impulsar medidas”)  sobre la  garantía – hoy inexistente –  de democracia interna de los partidos políticos, que  verán perpetuarse a sus caciques de  siempre, a  sus herederos y sus designados a dedo; lo que no dudo  sucederá también con el nuevo partido de las FARC. Desde las Bases en Rebelión de la UP hemos manifestado que aunque exista multipartidismo, mientras no se garantice la democracia interna de los partidos, no habrá democracia real. Por esta misma razón, siempre que hablamos de la urgente necesidad de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, le agregamos los calificativos de “amplia y democrática” en la que los partidos políticos con personería jurídica no tengan ventajas en la conformación de listas y en la  publicidad de sus propuestas con el resto de los colombianos.

Por otra parte ¿Qué pasó con la obligatoria reparación política a la Unión Patriótica, indispensable para poder pensarnos una democracia real? A esta víctima colectiva,  símbolo de la resistencia civil y campeona de  la democracia   debieron, por lo menos,  garantizarle por un siglo las curules que le quitaron a bala, para que no se nos olvide el genocidio. ¿No prometieron que  las víctimas estarían en el medio del  acuerdo? ¡Pues se les olvidó una víctima: la UP! (3)

¿Y que pasó con los procedimientos de trámite de los conflictos sociales anunciados para dar participación a la “movilización social” y las garantías al “derecho a la propuesta? ¿No será que tales garantías terminarán siendo  las que se consagran en el nuevo Código de Policía, o en la  perpetuación de la Doctrina Truman o de la Seguridad Nacional que implica la vergonzosa amnistía disciplinaria para los militares que delinquieron con ocasión del conflicto?(4) Esto se puede esperar  ya que además de la retórica no vinculante que empapa por todas partes el Acuerdo con verbos infinitivos conjugados para un futuro incierto e hipotético tales como “hacer ajustes”, “fortalecer”, “crear incentivos”, “promover”, “prestar asistencia”, “articular instancias”, etc. etc.),  no se dicen nada concreto.

Corolario de lo dicho es que no se pactó nada  significativo que implique el avance en la concreción de derechos democráticos que hagan posible la paz (salvo las curules de las FARC y las circunscripciones regionales temporales)  y simplemente se creó una  comisión que como otras instancias burocráticas creadas para otros  puntos del Acuerdo que sin poder vinculante alguno, simplemente, “propenden” “recomienden” “evalúan”, “articulan”, adecúan”. “apoyan” o en el caso de la Participación Política “impulsan medidas”. 

Referencias:

(1) Pág. 32 del Acuerdo (punto 2.1.1.1.)
(2) Sentencia   C- 379 de 2016 de la Corte Constitucional 
(3) Por supuesto, habrá una nota exclusiva para el punto de “víctimas” donde se ahondará en el tema. 
(4) Por supuesto, habrá una nota exclusiva para el punto de amnistías donde se ahondará en el tema.