viernes, agosto 12, 2016

¿Puede un niño volverse gay por información recibida acerca de la existencia del homosexualismo?


Por Juliana Villate – Médico psiquiatra.

No. No puede.

La conformación de la tendencia sexual no tiene que ver con información racional porque no es una decisión consciente del ser humano. El ser heterosexual o el ser homosexual depende de la vivencia interior del niño pequeño con sus figuras de apego, depende de una determinada resolución edípica y depende de la tendencia inconsciente del niño acerca de con quién identificarse y de con quien enamorarse edípicamente, según las personalidades y las vivencias con sus padres o figuras protectoras.
 
Algunos ejemplos: Si un niño ama mucho a su madre por quien se siente amado pero no siente admiración por ella por ser una mujer sometida y también desprecia a su padre descalificador, maltratante, dictatorial , abandónico o alcohólico, es muy posible que en el inconsciente decida identificarse con la madre amada y rechazar ser como el padre, o si una niña tuvo que adoptar la postura de varón para defender a la madre del padre o se sintió recurrentemente descalificada por la madre o menos amada que sus hermanos, puede también identificarse con el rol masculino… Las posibilidades son infinitas y las variaciones dependen de vivencias sutiles que solo se develan en el ámbito especializado de la psicoterapia de corte psicoanalítico.

En 20 años de ejercicio profesional, no he encontrado ningún caso de homosexualidad que no tenga que ver con las vicisitudes de la experiencia emocional inconsciente infantil. Nunca he visto a nadie (y estoy hablando de familiares, amigos, pacientes, conocidos) que sea homosexual porque sí, porque así lo decidió, por información recibida o porque alguien le explicó el tema. Aún los casos en los que hubo abuso sexual en la infancia siempre tienen un correlato en los vínculos en la infancia.

Y el punto clave está en que nadie es mejor por ser homosexual o por ser heterosexual.

El ser humano es bueno, malo, estafador, honesto, compasivo, inteligente, solidario o emprendedor sea cual sea su tendencia sexual.

La tendencia sexual no marca nada… ni a favor ni en contra de ser un buen ser humano, ni a favor ni en contra de ser ético con el mundo y con sus habitantes.

Ser homosexual es igual que ser heterosexual. La tendencia sexual no nos define como seres humanos. No nos define para nada.

Deberíamos tener miedo a que los niños sean malos, competitivos, deshonestos, violentos o irrespetuosos. Deberíamos tener miedo a que los niños crezcan siendo intolerantes con las diferencias, siendo ignorantes en cuanto a las infinitas posibilidades que tiene un ser humano de ser bueno sea cual sea el ropaje que lo abrigue, deberíamos tener miedo a que los niños crezcan siendo racistas o machistas u homofóbicos, clasistas o carentes de sentimientos de vocación social y de servicio.

Deberíamos tener miedo a no saber cómo conformar una familia armónica y adecuada para que los niños crezcan siendo felices y buenas personas…

El punto de enfoque se encuentra en la capacidad de darle a los niños un entorno amable, comprensivo, amoroso y carente de prejuicios irracionales. Si queremos cambiar el mundo, la única posibilidad está en cambiarnos a nosotros mismos. Es imposible pensar en un futuro diferente si nosotros mismos permanecemos inmersos en el pozo oscuro de la ignorancia.

¿Y cual puede ser la repercusión de enseñar a los niños desde temprana edad que hay diversidad en los gustos sexuales de los seres, que hay personas homosexuales y otras heterosexuales, que hay unos hombres que les gusta vestirse de hombres y a otros que les gusta vestirse de mujeres, unas mujeres que parecen hombres y unos hombres que parecen mujeres?

La única repercusión que puede tener que el niño comprenda la verdad y la realidad de la diversidad de los seres es que la acepte. Que entienda que la importancia de una persona está en su capacidad de cuidar al mundo y a sus seres, en su ética, en su honestidad y en su compasión.

La única repercusión es que haya muchos niños con tendencia homosexual o transgénero que entiendan que no son pecadores, que no son anormales, que no tienen por qué sentir vergüenza, que son seres humanos con todas las capacidades y derechos para amar, para trabajar, para socializar, para ser felices. Que no es necesario que se casen para salvar el honor de la familia y no es necesario mentir para no abochornar a sus padres.

La única repercusión de enseñar a los niños que somos diversos en todo, inclusive en la sexualidad, es que ellos entiendan que todos somos diferentes, que todos merecemos respeto y que por encima del color de la piel, de la preferencia sexual o del credo, está el ser buenos seres humanos, solidarios, tolerantes, trabajadores, honestos y respetuosos.