lunes, septiembre 05, 2016

Consultas populares en defensa del medio ambiente: Nueva forma de resistencia al proyecto neoliberal en Colombia



|Por: Cristhian Ayala García / Rebelión|

“Una civilización que se muestra incapaz de resolver los problemas que suscita su funcionamiento es una civilización decadente” [1] Aimé Césaire

En el noticiero de la mañana del martes 23 de agosto gran cantidad de televidentes tuvieron la oportunidad de presenciar un buen piloto de lo que sería la versión colombiana de la prestigiosa serie estadounidense “House Of Cards ”. Se trataba de una larga entrevista a nuestro honorable vicepresidente German Vargas Lleras, que en medio de una apología a su gestión, que pareciera en ocasiones independiente a la del conjunto del ejecutivo enunció una frase con respecto a los procesos de consulta popular contra la mega minería y el negocio de hidrocarburos que se están empezando a llevar acabo en algunas partes del país; la versión macondiana de Francis Underwood denominaba a estos procesos de consulta como “chantajes” a los planes económicos de “progreso” que se ingenian nuestros ilustres gobernantes.

En otra latitud, en el mismo país que co-gobierna Vargas Lleras el alcalde de Ibagué Guillermo Alfonso Jaramillo sale de su despacho a algún colegio o junta de acción comunal de su ciudad a hablar de la importancia de la paz y de participar de manera activa en el plebiscito, en su recorrido se encuentra con pancartas en las casas que lo respaldan y anuncian un voto positivo hacia la paz y negativo hacia la mina. El alcalde se encuentra satisfecho pues ha empujado un antecedente importante en la defensa de los recursos naturales con su impulso a la consulta popular contra la mega minería.

Pero, ¿Qué es lo que le preocupa tanto a nuestro respetable vicepresidente con respecto a las consultas populares que se atreve a llamar chantajes? ¿Que esta poniendo en tela de juicio el alcalde de Ibagué que preocupa tanto al Underwood colombiano, en materia de recursos naturales?

Colombia es un país que tiene una alta diversidad biológica, envidiable por otras regiones. Sin embargo, se debe tener en consideración que en los últimos años esto no ha sido un criterio para que el gobierno nacional con su locomotora minero-energética en marcha ponga el extractivismo por encima de nuestros recursos naturales . El 42% de la inversión extranjera está destinada a la minería, hay gran cantidad de títulos mineros y energéticos que se solapan con otras formas de uso de suelo como la agricultura o la simple posibilidad de proteger un territorio [2].

En Colombia actualmente existe aproximadamente medio centenar de proyectos mineros a gran escala y una cantidad algo menor de proyectos de extracción de hidrocarburos que pueden afectar el ambiente al punto de reconfigurar los ecosistemas perdiendo gran parte de la diversidad biológica del país [3]. Esto se acompasa con un aparato institucional poco efectivo en materia de defensa ambiental, donde la precariedad en los procesos de consulta previa y la alta normatividad para garantizar la confianza de inversores extranjeros profundizan el problema, esto ayudado también por campañas mediáticas contra formas económicas tradicionales que se encuentran en los territorios que son deseados por las empresas multinacionales.

Entre la mega minería a cielo abierto, la producción de monocultivos, los agro combustibles y los diferentes proyectos hidroeléctricos esta la baraja de posibilidades que tiene el gobierno nacional para usar gran parte de los territorios desde su visión del posacuerdo, la comprensión de ellos de la paz por supuesto que dista de la de los sectores populares, ellos solo pretenden liberar territorios para los grandes capitales. Por supuesto esto no es culpa de la paz, simplemente hay que plantear nuevas formas de defensa del territorio en respuesta al hambre voraz que tienen las grandes compañías para apropiarse de la biodiversidad.

Es aquí donde los procesos de consulta popular pueden empezar a tener un papel relevante. Algunos municipios ya han echado a andar procesos de resistencia que derivan en consultas populares como alternativa para la defensa del territorio. La experiencia de Piedras en el Tolima logró organizar y conseguir un contundente NO,  a la pretensión de la Anglo Gold Ashanti  que quiere hacer de un municipio de vocación agrícola un auténtico basurero.

Desgraciadamente , el gobierno nacional en esta primera experiencia decidió ilegalizar el proceso de consulta valiéndose del argumento de que los recursos naturales del subsuelo son propiedad del Estado , y por lo tanto ningún concejo municipal o alcalde tiene competencia sobre estos recursos, en otras palabras usando el recurso de la defensa de lo público pero en virtud de intereses privados. Hoy hay una fuerte disputa en torno a la constitucionalidad de este proceso que vincula elementos de justiciabilidad y movilización social.

A finales de febrero ocurrió un antecedente importante en el uso de estas consultas populares. El alcalde de Ibagué, Guillermo Alfonso Jaramillo junto al Concejo Municipal y la posterior decisión del tribunal administrativo del Tolima convocaron a una consulta popular para que los ibaguereños se pronuncien frente a si quieren o no minería a gran escala en su territorio, esta se llevaría a cabo el día 2 de Octubre, en paralelo con el plebiscito por la paz. La importancia de este precedente se liga a que esta será la primera capital del país en llevar a cabo una consulta de este tipo, ya después de la experiencia de piedras al menos otros 3 municipios habrían optado por estrategias similares de defensa del territorio. Posterior a Ibagué fue el municipio de Cumaral en Meta quien también puso a andar un proceso de consulta popular y el más reciente, la aprobada consulta en el municipio de Cajamarca, también afectado por las pretensiones de la Megamineria.

En los últimos años el movimiento social ha planteado dos grandes líneas de acción para transformar la realidad de nuestro país. Los procesos constituyentes y los procesos de legislación popular, pero que al sol de hoy estas perspectivas terminan siendo enigmáticas en una realidad que aún no se ha acompasado con las propuestas de cambio social. Las consultas populares pueden ser una herramienta más para reconstruir estas perspectivas en el marco del nuevo momento que se abre con el final de la confrontación armada entre la guerrilla más grande del país y el estado colombiano.

Lo que a las elites del país les causa resquemor es que estos procesos de consulta popular terminen siendo una talanquera para los propósitos de sus sectores y los que representan. La solución política para los sectores popular debe emerger en nuevos repertorios de resistencia y alternativa al modelo neoliberal, de esta manera en la práctica se empezarían a contrarrestar los intereses transnacionales y se construye un país para todos y ya no más para la Anglo Gold Ashanti o la Drummond. Una hoja de ruta de consultas populares en lugares donde el ambiente se ve afectado por los intereses extractivistas puede ser un fenomenal inicio para las disputas entre modelos en el nuevo momento histórico al que entra nuestro país.

Notas

[1] Discurso sobre el colonialismo.

[2] Audiencia en CIDH sobre desarrollo e industria extractiva en Colombia.

[3] Ejatlas.org