sábado, septiembre 24, 2016

Hace 43 años muere el poeta y Nóbel de Literatura chileno Pablo Neruda



El 23 de septiembre de 1973, el mundo de la poesía llora la desaparición de uno de sus más grandes representantes, Neftalí Reyes Basoalto, mejor conocido como Pablo Neruda, a consecuencia de un cáncer de próstata.

Escribir sobre Neruda, Premio Nóbel de Literatura en 1971 por su vasta y refinada obra, es como observar a la poesía misma. Sus diálogos, sus conversaciones, sus escritos, su andar, su caminar, su figura, siempre evoca la presencia de un humanismo caracterizado por la solidaridad humana, por la sencillez de la vida, por el amor a un mundo basado en la justicia social, sin discriminaciones de ningún tipo, por la inspiración que da al alma el poder verter toda una pasión al ser querido y convertirlo en eterno a través de un escrito.

Ese es el Pablo Neruda que nació en un pueblo chileno llamado Parral, un 12 de julio de 1904 y que en 1917, empieza su actividad intelectual con la publicación de su primer artículo de prensa titulado “Entusiasmo y Perseverancia”, en el diario “La Mañana” del pueblo de Temuco, donde se mudó con su padre después del fallecimiento de su madre.

Como poeta, Neruda obtiene el tercer lugar de los Juegos Florales de Maule con su composición poética “Comunión Ideal” y empieza, en 1920, a colaborar con la revista literaria Selva Austral.

Este multifacético intelectual se traslada a la capital chilena en 1921, para cursar estudios en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, institución donde obtendrá el primer premio de los Juegos Florales de Primavera con su poema “La Canción de Fiesta”, el cual es elogiado por los más importantes escritores de la época. En 1924 publica su primer libro: “Veinte Poemas de Amor y Una Canción Desesperada”.

En 1927, empieza su carrera diplomática como cónsul de Chile en Birmania, prosiguiendo su carrera en Sri Lanka, Java, Singapur, Argentina y España, comprometiéndose en este último país con la causa republicana ante la ofensiva fascista liderada por el general Francisco Franco.

A su regreso a Chile, se inscribe en el Partido Comunista, por lo cual es tomado preso en 1946, durante la presidencia de Gabriel González Videla, cuando este decide ilegalizar a esta organización política de izquierda acusándola de subversiva.

Estos vaivenes políticos siempre lo perseguirán a lo largo de su vida, una vida dirigida a luchar por el derecho de los excluidos, oprimidos y explotados, por lo cual se ganara la antipatía de la oligarquía conservadora chilena.

Entre los reconocimientos otorgados a su persona y obra se destacan el Premio Nóbel de Literatura (1971), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Oxford (1965), “Premio Stalin para la Consolidación de la Paz entre los Pueblos” (1953) y miembro Honorario de la Academia Chilena de la Lengua.

Entre sus muchas obras destacan: Crepusculario, Veinte Poemas de Amor y Una Canción Desesperada, Residencia en la Tierra, España en el Corazón, Canto General, Los Versos del Capitán, Las Uvas y el Viento, Odas Elementales, Cien Sonetos de Amor y Memorial de la Isla Negra.

En 1941 escribió su Canto a Bolívar, cuyos versos “Bolívar despierta cada cien años cuando despiertan los pueblos”, fueron recitados con frecuencia por el Comandante supremo de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez Frías.

Uno de los grandes genios de la literatura del Siglo XX, el también Premio Nóbel de Literatura, el colombiano Gabriel García Márquez, afirma: “El más grande poeta del Siglo XX en cualquier idioma es Neruda”.

A mi partido
Me has dado la fraternidad hacia el que no conozco.
Me has agregado la fuerza de todos los que viven.
Me has vuelto a dar la patria como en un nacimiento.
Me has dado la libertad que no tiene el solitario.
Me enseñaste a encender la bondad, como el fuego.
Me diste la rectitud que necesita el árbol.
Me enseñaste a ver la unidad y la diferencia de los hombres.
Me mostraste cómo el dolor de un ser ha muerto en la victoria de todos.
Me enseñaste a dormir en las camas duras de mis hermanos.
Me hiciste construir sobre la realidad como sobre una roca.
Me hiciste adversario del malvado y muro del frenético.
Me has hecho ver la claridad del mundo y la posibilidad de la alegría.
Me has hecho indestructible porque contigo no termino en mí mismo.

Pablo Neruda.