lunes, septiembre 05, 2016

La puta de Babilonia



| Por: Sofía Giraldo|

Se acercaba agosto de 2013 cuando vi por primera vez ‘La Virgen De Los Sicarios’, una adaptación al cine de la novela de Fernando Vallejo con el mismo nombre, el film fue dirigido por un Francés, Barbet Schroeder, aquí muestra lo que le gusta ver al Colombiano promedio, Bala, Sangre y catolicismo.  Lo más atractivo para mí es la frialdad con que muestran la realidad, lo admito, también sentí el morbo. Después de ver ésta película me interese por buscar obras de Vallejo, ahí fue donde encontré La Puta de Babilonia, fue este libro el que me impulsó a hablar de lo prohibido, no del incumplimiento de una ley impuesta por el estado, sino de lo que prohíbe y castiga la moral  de esta sociedad. Para mí es difícil expresar lo que sentí cuando lo leí sin contar mis enfrentamientos precoces con la religión, fueron tan fuertes que casi me matan, literalmente.

Mis experiencias fatídicas comenzaron a los cinco años cuando me dio dengue hemorrágico, en esa época mis papás eran evangélicos y para nadie es un secreto que ellos tienen contundentemente prohibido donar o recibir sangre de otra persona,  infortunadamente estuve a punto de morir porque mis padres no me llevaron al médico esperando a que su dios me sanara, gracias a dios, no sé si al mismo o a otro, me llevaron al médico y cometieron el pecado fatal de hacerme transfusiones de sangre y salvarme la vida. Mis padres se cambiaron luego al catolicismo porque según ellos había mucha hipocresía en su iglesia, ahí fue donde volví a ser católica. La cuestión es esta, ¿por qué un niño debe ser sometido a una religión que tal vez en el futuro no sea la suya?, como dice Arjona ‘Me bautizaron cuando tenía dos meses y a mí no me avisaron’, sí, yo sé que un niño está a la merced de lo que sus tutores lo quieran convertir y la religión no es algo con lo que se nace, se aprende, pero la vida sería más linda si nos dejarán elegir más adelante, cuando ya estemos listos. A mí también me bautizaron y tampoco me avisaron.

Durante la adolescencia siempre me he caracterizado por mi rebeldía, por eso es normal para mis padres que me pelee con cualquier iglesia a la que asista. A los quince años me enoje con la iglesia católica por cobrar todo y por exigirme que le pida perdón y le confiese mis más íntimos secretos a un hombre que es en realidad como cualquiera de nosotros, como consecuencia de esta pelea me enfrente a unas noches largas llenas de pesadillas, toda la vida me dijeron que si me echaba la bendición y rezaba un padre nuestro los demonios y fantasmas no me iban a hacer daño, pero con tanta película de exorcismos y casos que la iglesia católica ha confirmado, yo me moría de miedo pensando en que dios se iba a enojar conmigo y no me iba a querer más si hacia realidad mi emancipación de la religión, pensaba que el diablo iba a venir, me iba a halar los pies y arrastrarme hasta el infierno. ‘afortunadamente’ Cuando iba a terminar el bachillerato conocí a unas amigas cristianas, de esas ‘purísimas’, más que la santísima trinidad y me dijeron que mis pesadillas acabarían si iba su iglesia. Me llevaron a su templo y apenas entre me di cuenta que habían más luces que en la discoteca Fabela de Menga, me senté encima de un sobre y en todo el ritual de iniciación no pude quitar mi mirada del cajero electrónico en el fondo, al final la gente comenzó a convulsionar y a gritar como loca, una señora que estaba al lado me dijo que así era como los exorcizaban de sus demonios, entonces asustada me agache y me cubrí la cabeza para que depronto no se me metiera uno; el susto se me paso cuando unas niñas me llevaron a un salón y me regalaron sándwich y gaseosa, ahí me pidieron los datos y me dijeron que una chica me iba a visitar, di datos falsos porque me dio miedo que me cobraran también. Cuando llegue a casa, sí que no pude dormir, ya no tenía miedo de que se me entraran los demonios, sino más bien de que se me salieran, porque nunca en mi vida he tenido una convulsión o siquiera un desmayo. Esa fue mi última relación con alguna religión.

Para concluir, puedo decir que este ensayo de 317 páginas escrito por Fernando Vallejo me dio el último empujón que faltaba para entender que la religión no es más que un invento de la sociedad para crear límites y fronteras entre la humanidad, para justificar actos de barbarie, para manejar al mundo a su antojo y para hacer dinero a costillas de los creyentes, La religión define lo que es correcto o no, es el camino para el que ha cometido actos violentos y otro tipo de actos que le avergüenza contar  y  busca consuelo, para el que tiene miedo de la muerte y se quiere ganar el cielo, para aquellos que quieren creerse buenos y mejores que los demás, pero para mí, la religión es todo lo contrario a la espiritualidad, a dios, como dice Vallejo en La Puta de Babilonia: ‘Es la detractora de la ciencia, la enemiga de la verdad, la adulteradora de la Historia; la perseguidora de judíos, la encendedora de hogueras, la quemadora de herejes y brujas.’ Por supuesto el libro habla de la iglesia católica, pero para mí todas terminan siendo iguales.