jueves, septiembre 29, 2016

La X Conferencia de las Farc-Ep ratifica la aprobación del acuerdo final entre la guerrilla y el gobierno Santos



|Por Julio E Cortés M.|

Después de un largo viaje desde Bogotá hemos podido llegar al campamento el Diamante, en las llanuras del Yari, para  participar del cubrimiento periodístico de la X Conferencia de las Farc-Ep, la cual se convirtió en un gran acontecimiento para Colombia, si se tiene en cuenta el momento histórico del país y que aquí ha sido aprobado en su totalidad el documento de los acuerdos de paz con este grupo insurgente. Dichos acuerdos suscritos en la Habana, Cuba, entre la guerrilla de las Farc y el gobierno Santos significa para muchos sectores de la sociedad colombiana una apuesta para dar fin a la guerra, así como una muestra de voluntad política de cambio de parte del estado colombiano en el propósito de alcanzar la paz. Sin embargo será este 2 de octubre cuando el pueblo colombiano dirá en las urnas si apoya o rechaza los acuerdos de paz.

Parece que después de 52 años de confrontación armada, por fin se asoma una luz de esperanza al iniciarse un camino de paz, perdón y reconciliación nacional. También es hora de reconocer y reparar un poco el daño causado a las víctimas de la guerra cometidas por todos los bandos. Pero igualmente nos parece que los acuerdos de paz son también una nueva oportunidad de apertura democrática y de avanzar en la urgente necesidad de resolver las históricas problemáticas sociales que siguen afectando a la mayoría de los colombianos y que han sido las causantes de la lucha armada como opción de resistencia a las agresiones del estado y para la conquista del poder.

A esta X Conferencia de las Farc- Ep han sido convocados los medios de comunicación y periodistas nacionales e internacionales. Por supuesto también acudieron a esta cita con gran interés muchos medios alternativos, comunitarios e independientes de diferentes países y regiones de Colombia. La apertura y bienvenida de la Conferencia estuvo a cargo del comandante y jefe Timoleón Jiménez, Timochenko, quien calificó la Conferencia, la cual se llevó a cabo entre el 17 y el 23 de septiembre, como el máximo espacio de participación y evento democrático contemplado en los estatutos de las Farc-Ep. Al respecto dijo: “Si algo nos ha caracterizado desde nuestro nacimiento es precisamente nuestra naturaleza rigurosamente política fundada en la más amplia democracia”.

Unos casi mil periodistas hemos participado de este crucial encuentro marcado por las ruedas de prensa, las sesiones que ha tenido la guerrilla en torno a los principales temas abordados y expuestos en esta X Conferencia por parte de los comandantes y voceros de las Farc, así como de un importante trabajo periodístico que ha permitido conocer de cerca la vida de los guerrilleros y guerrilleras en el campamento El Diamante, las razones de su incorporación a las Farc, sus experiencias, miedos, satisfacciones, anhelos, y sus perspectivas en el nuevo escenario de la vida civil y del proyecto político de su organización.
Fue inevitable para la prensa querer hacer infinidad de preguntas, entrevistas, filmar momentos inolvidables, grabar situaciones conmovedoras, capturar con nuestras cámaras las imágenes más impactantes y relevantes de los protagonistas de este momento histórico de transición del grupo armado a un partido político. Para los periodistas era esta la mejor oportunidad de poder descubrir la otra cara de la moneda, esa realidad oculta que había sido siempre satanizada por los medios capitalistas y los gobiernos de turno. Siempre se había hablado en términos de que las Farc no son más que un grupo de terroristas y narcotraficantes que tenían que ser eliminados a sangre y fuego con la mano dura y la victoria militar.

A propósito de este discurso guerrerista Timochenko dijo durante su discurso de apertura de esta X Conferencia: “Queda claro que en esta guerra no existen vencedores ni vencidos, al tiempo que nuestros adversarios se ven obligados a reconocer nuestro derecho pleno del ejercicio político con las más amplias garantías”. Estos son logros que la guerrilla destaca y que merecen ser tenidos en cuenta. Es hora de dejar atrás los odios y la confrontación armada. Somos muchos más los que añoramos la paz que aquellos egoístas y tercos que nos quieren perpetuar en la guerra. Ya es tiempo de dar un giro hacia una Colombia más humana, justa y democrática. Los acuerdos de paz son sin duda en este sentido una ganancia para los millones de colombianos, sobre todo para los niños y las nuevas generaciones que merecen algo mucho mejor que el historial de violencia que hemos padecido durante varias generaciones.

Como dijo Timochenko: “En el corazón de la gente llana y honesta que nos conoce en persona y que tratamos diariamente se anida una verdad completamente distinta a la que pregonan los medios que están al servicio de la oligarquía. La paz reclama que el poder mediático no se siga utilizando como un instrumento más de la guerra. Hagamos de su potencial eficacia una herramienta para la reconciliación entre los colombianos”. Parece evidente su mensaje de justa crítica a los medios de comunicación dominantes y su invitación a asumir un cambio en sus posturas incendiarias y de estigmatización con las Farc, para más bien contribuir a un clima de confianza y apoyo al proceso.

También es necesario que se abran escenarios de discusión política para que las Farc y los nuevos actores sociales puedan participar e influir en las decisiones que afectan los intereses de las mayorías. No podemos desconocer la histórica de exclusión política de Colombia ni la tragedia humanitaria que deja la guerra: Millones de desplazados y víctimas, huérfanos, presos políticos, compatriotas exiliados, hogares destruidos y recuerdos de la pesadilla vivida ante la desaparición de familiares y personas asesinadas o torturadas. Todo este panorama debe ser suficiente para motivarnos a que se dé fin al horror que han padecido tantos colombianos.

En su discurso ante los guerrilleros y la prensa, el líder fariano enfatizó que “Hay todo un pueblo que lleva 52 años a la espera de la paz y que ha batallado incansablemente por ella. Nuestra preocupación principal ha de ser cómo conseguir que la paz se convierta en una realidad en nuestro país, sobre la base de la justicia social y la democracia. Eso implica la vinculación de las grandes mayorías inconformes a la vida política activa de nuestra nación”. Y es que nuestra responsabilidad ética e histórica es hoy mayor que nunca, que las niñas y los niños de Colombia tengan la real posibilidad de crecer y ser felices en un país en paz, fueron las últimas palabras del comandante Timochenko antes de recibir un fuerte aplauso del público presente.

Por todo lo antes dicho considero que nuestra mejor opción como ciudadanos colombianos es darle un SI de respaldo al acuerdo final de paz en la jornada de votación del plebiscito este próximo 2 de octubre. Es importante que los colombianos legitimen este acuerdo. Sin embargo se debe insistir en que la paz sólo será posible con el compromiso de todas y todos, es decir de la guerrilla, del estado, de los partidos políticos y de la sociedad civil en su conjunto. Es nuestro deber y responsabilidad tener una actitud activa y no quedarnos como espectadores, seguir sembrando desde nuestro entorno más cercano todo aquello que favorezca a la paz y las transformaciones sociales y a una nueva cultura de respeto a la diferencia. Es fundamental ahora velar porque sea efectivo el cumplimiento de los acuerdos y se prioricen los recursos a la inversión social y todo lo que en últimas conduzca al bienestar del pueblo.

Timochenko agregó: El significado del acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera es aún más importante de lo que parece a simple vista”. Es pertinente también resaltar que para llegar al actual momento de maduración de los acuerdos de paz entre guerrilla y el gobierno de Santos ha sido fundamental el apoyo y el compromiso de los países garantes de las conversaciones puesto que sin el decidido respaldo de los gobiernos de Cuba y Noruega tampoco hubiese sido posible avanzar este proceso de paz que marcha desde hace cuatro años en la Habana.  El comandante y jefe de las Farc- Ep rindió también un especial homenaje “a la memoria y la abnegación de ese titán de los pueblos de nuestra América, el presidente eterno Hugo Rafael Chavez Frías, sin cuyo apoyo e impulso inicial nada de lo alcanzado hubiera sido posible”.

Ciertamente la X Conferencia de las Farc ha sido un espacio de emotivos encuentros entre la sociedad civil y los miembros de la subversión. Hemos tenido la posibilidad de intercambiar información y conocer de primera mano cómo viven, lo que hacen, lo que piensan y lo que anhelan como proyecto político de nación, no sólo los comandantes de la guerrilla sino los guerrilleros y guerrilleras de base, una juventud que nos ha albergado con gran afecto y disposición y ha preparado toda una infraestructura de alojamiento digno para recibir delegados de unos 350 medios de comunicación. A propósito agradecemos a las Farc-Ep por recibirnos en su muy bien dotado campamento y brindarnos unas condiciones dignas para nuestra permanencia y labor de prensa en esta X Conferencia.

“Hemos realizado una hermosa y trascendental Conferencia en medio de la más amplia participación democrática y camaradería, en la que se ha reafirmado la coherencia y unidad interna de nuestra organización”, dijo su máximo comandante y jefe. Ha sido un encuentro absolutamente motivante y constructivo. A través de compartir la comida, los dormitorios y de muchos momentos de entrevistas y diálogo hemos aprendido a valorar y comprender las historias de vida que llevaron a que muchos niños, niñas y jóvenes de toda Colombia se enfilaran en las filas de las Farc-Ep con la convicción de luchar por un país más justo y de bienestar para las mayorías. Igualmente ha sido un acercamiento entre pobladores de las ciudades y aquellos que viven en el mundo rural, dándonos cuenta que a pesar de nuestras diferencias culturales, tenemos mucho en común, en nuestros sueños, en la historia de violencia que hemos vivido y heredado, y en los propósitos de luchar unidos por una nueva Colombia!