lunes, octubre 10, 2016

Lecciones del plebiscito por la paz



Los resultados del plebiscito realizado el 2 de octubre en Colombia nos deja una dinámica electoral, que a contravía de la opinión mediática no es en ningún momento una polarización del pueblo colombiano, ya que no se pueden dividir las expresiones en dos grandes grupos, debido a que la abstención se manifiesta como ese tercero: un amante clandestino que no permite, dentro de lo que se espera y desea, sea una simplemente una pareja. Es por ello, que decimos de forma anticipada que la posible configuración de un nuevo frente nacional (Santos - Uribe) no responde a los clamores de la gente en nuestro país.
           
La gran multitud que voto por el SÍ lo hizo desde diferentes aristas, pero todos consientes que un acuerdo no se logra bajo las máximas de cada actor, sino logrando el punto de equilibrio u óptimo de Pareto entre las partes, por ende, muchos sectores democráticos desistimos de exigirle una mayor cobertura a los acuerdos. La otra gran multitud que votó por el No, lo hizo bajo la premisa de maximizar los postulados de una visión unilateral y el liderazgo de una organización política que engañó y exacerbó el miedo de muchos Colombianos que al creer en sus mentiras decidió negar su apoyo a la paz estable y duradera. Sin embargo, por fuera del Sí y el No, queda la  inmensa multitud que no asistió a las urnas y que se manifestó con su silencio, aquellos que nos gritan que lo acordado no involucra los problemas que los aquejan cotidianamente, que las agendas acordadas con las insurgencias y los programas actuales de gobierno no intentan en lo más mínimo interpretar sus realidades y las inmensas dificultades que enfrentan diariamente.

Al ser la abstención, la opción elegida por la mayoría de la gente, nos obliga a salirnos del debate del Sí y el No, para interpretar los sonidos del silencio que no permiten decir que las elecciones en Colombia sean una fiesta democrática. De ahí que la movilización social que se inició en Bogotá liderada por las y los jóvenes y que se irrigó por todo el país, sea la muestra real de la voluntad de paz que hay en el campo como en la ciudad, permitiéndonos declarar este momento político, como un escenario de movilización ciudadana en aras de una gran cumbre social por la paz.

En este sentido, desde En Red Podemos llamamos a todas las mujeres y hombres a meternos al debate por Paz, y empezar a caminar la palabra en los ámbitos políticos que fueron negados por el establecimiento para hablar sobre ella. De ahí que la campaña Métase al debate por la paz, exhorta a la construcción de una plaza pública que dialogue sobre temas como la vivienda para todos, la salud universal, la educación gratuita, la corrección del sistema financiero… temas que realmente le preocupan a la mal llamada gente de a pie, que sin duda alguna es la que realmente trabaja sin descanso para mantener la economía de este país. Un proceso en el que cada uno de nosotros se sienta incluido y escuchado, la Paz se construye entre todos, en el dialogar, en el discutir, en el sentir y en el soñar colectivo.

Meterse al debate por la paz, significa de facto negar que las conversaciones de las elites en este País den respuesta a las verdaderas problemáticas que agobian a la mayoría de la gente, y  deposita en la conversación del barrio, parques, calles, cafetines… el verdadero poder de articular un movimiento social por la paz, que se exprese con la fuerza necesaria en la plaza pública y construya una paz que emerja de lo común, de las salidas compartidas y no de los “acuerdos” amañados de los que siempre han mantenido a nuestra gente en la pobreza y la miseria.

Meterse al debate por la paz, es darle la voz a la gente de que exprese libremente su sentir frente a las realidades que cada día lo envuelven. En esa medida y empoderándonos de nuestra mejor arma que es la Palabra, proponemos que la mejor forma de organizar esos diálogos en el menor tiempo posible, pero con la mayor responsabilidad argumentativa, es sin duda alguna el Cabildo abierto, la forma más originaria de participación en nuestra américa. Un espacio del encuentro con el otro fuera de las redes, un espacio de respeto, de la discusión dentro de los argumentos, de la diferencia, de la dicotomía pero también de la construcción y afianzamiento de la paz estable y duradera.

En Red Podemos (Nodo Tolima)