lunes, octubre 10, 2016

¿Qué hay detrás del Nobel otorgado a Santos?




|Por Alberto Pinzón Sánchez|

Hay variedad de interpretaciones (o miradas como dicen los post modernos) a la declaración “oficial” dada por el Comité Nobel de Noruega que otorgó el premio Nobel de la paz 2016, al presidente de Colombia JM Santos, la cual le está dando la vuelta al globo terrestre en todos los idiomas existentes.

Y que los colombianos y nuestroamericanos primero que todo debemos leer juiciosa y seriamente de corrido, para después, como recomendaba el maestro comunista Althusser, hacerle una lectura más detenida de las “entrelineas” que allí existen:

Después de un breve análisis del pasado (guerra civil de más de medio siglo con sus consecuencias en la sociedad como 220 mil muertos, 6 millones de desplazados, millones de víctimas producidas por las partes enfrentadas en la guerra civil, la injusticia, los abusos, y la desesperanza  hacia una paz justa, ect) presenta la situación del momento actual generada por el triunfo del No en el Plebiscito refrendatorio del 02 de octubre, para luego hacer un exordio al difícil camino que aún resta en el futuro de sociedad colombiana para “lograr la paz, la reconciliación y la justicia en Colombia.

 Lo primero que salta a la vista es que en el texto del comité Nobel de Noruega; en ningún lugar se hace mención a la “biografía militarista del “guerrero por la paz” conque su periódico familiar EL Tiempo, presenta a los millones de lectores de habla castellana, los “muy controvertidos” logros militares y políticos de su ex director y hoy presidente de Colombia, el doctor Juan Manuel Santos.

Es claro que es un premio político a los esfuerzos del Galardonado por encontrar con la contraparte de las FARC-EP comandadas por el señor Rodrigo Londoño, un acuerdo político para finalizar la guerra civil en Colombia. No es un premio Nobel de literatura, sino un premio Nobel político por sus esfuerzos para lograr la paz en Colombia, y así debe ser analizado para no tergiversar el documento del Comité Nobel de Noruega; sin embargo y a pesar de que se dice que es un “tributo a los Colombianos”, el documento  no hace alusión, ni menciona a “los 20 millones de colombianos que no votaron ni a los 18 que no pueden votar y que constituyen esa “Colombia Invisible” de la que nos habla hoy en su columna el escritor William Ospina.

Ahora bien, si desde un punto de vista democrático, popular y de clase social, analizamos política  galardonada, es claro que debemos mencionar los tres (3) objetivos estratégicos que el galardonado tuvo, tiene y ha tenido siempre, como fiel representante de una de las fracciones que rivalizan ferozmente dentro del Bloque de Poder Contrainsurgente Dominante en Colombia (BPCi) que, como lo analicé en mi pasada columna de opinión, con el resultado del Plebiscito refrendatorio ha quedado dividido en dos pies equivalentes electoralmente que lo sustentan:

Un pie, el del “Poder Formal-Oficial” representado por el Galardonado, y el otro pie, el “Poder Factico-Informal” representado por Uribe Vélez; excluyendo electoralmente a los “38 millones de colombianos que no votaron o no pueden votar” mencionados por el escritor Ospina.

La estrategia política del Galardonado estuvo centrada, durante estos 6 años de diálogos, en estos 3 principios, todos ellos profundas aspiraciones de su clase social dominante:

 1 -Desarmar a las Farc-EP y a todas las insurgencias antagónicas al Estado oligárquico, para cumplir el viejo mandato liberal-conservador enunciado a comienzos del siglo xx por el sociólogo alemán Max Weber, de que el Estado como representante abstracto de toda la sociedad;  “debe tener obligatoriamente el monopolio legítimo de las armas”;pero que con la guerra contrainsurgente y por recomendación de los EEUU, también el Estado colombiano  había perdido “ilegítimamente” con la creación de los ejércitos Narco Para Militares, trasformados en el desafiante “Poder Factico” que se tomó al Estado hace 20 años (Para-Política) y hoy,  lo ha derrotado en las elecciones plebiscitarias, resistiéndose, por todos los medios, a ese “monopolio estatal de las armas de la legitimidad”. 

 2-Evitar por todos los medios la línea roja de la Asamblea Constituyente, terminación del Proceso Constituyente que se vive desde hace varios años en Colombia y que deberá invariablemente expresar la nueva correlación de fuerzas sociales y populares que han surgido en este mismo proceso: Tres procesos sociales distintos que para desconocerlos fueron agrupadas arbitrariamente en un “no abrir la caja de Pandora de la Constituyente”: uno, el complejo Proceso Constituyente, dos, el Poder Popular Constituyente emergente, y tres, la Asamblea Constituyente como finalización y síntesis unitaria de los tres procesos.

 3- Integrar “formalmente” la rica economía colombiana a la globalidad Trasnacional, y sacar al país de la categoría de “País Paria” conque las mismas agencias estadounidenses han calificado a nuestra sociedad.

Así las cosas, es claro que, a un premio político hay que darle una respuesta política amplia y generosa como sorprendentemente lo han hecho, para ejemplo del Mundo, las gentes humildes de la comunidad de Bojayá (Chocó). El viejo principio de los Borbones de “perdonar, pero no olvidar” puede ayudar en estos momentos difíciles para (sin tener que volvernos Santistas ¡Vade Retro!) y se pueda construir, consolidar y dar vida el “Frente por la Paz” que ya está acordado en uno de los ítems del Acuerdo de Cartagena.

Así, intentar cumplir los buenos deseos el Comité Nobel de Noruega al conceder el premio Nobel de la Paz a Juan Manuel Santos, podamos también llegar a la Asamblea Constituyente, enmendar lo que la caduca Constitución del 91 tiene agotado conservando lo positivo que hay en ella y  concluir el Proceso Constituyente en el que está sumido Colombia desde hace un largo tiempo (desde cuando se supo que la Constitución del 91 no servía para la Paz pues había atizado más la guerra) y entonces emerja definitivamente a la luz pública política el Poder Popular Constituyente que nos lleve a la Paz con Justicia Social, Democracia avanzada y Soberanía,  que  tanto anhela el Pueblo trabajador colombiano.