domingo, noviembre 06, 2016

"No dejes que a tu caballo le corten la crin, que lo ensille un pendejo ni que lo monte un catrín



|Juan Catari*|

“Cuando un imperio proclama la paz trae la guerra,
cuando exalta la solidaridad esconde un ataque,
cuando reclama adhesión trama entrega y
cuando ofrece amistad distribuye hipocresía”.
Filósofo y Pedagogo, Gustavo F. J. Cirigliano

Correr a decir o aceptar por parte de los izquierdosos, que el resultado del plebiscito del dos de octubre a favor del NO, fue producto de la campaña sucia y manipuladora, por parte de quienes orientan las directrices de ese sector maquiavélico retorcido y siniestro de la burguesía colombiana, es simplemente, como mínimo, una inmensa y peligrosa irresponsabilidad, por cuanto no valoramos las verdaderas causas, condiciones y falencias, en que se desenvuelven las grandes mayorías de nuestro pueblo, incluidos, desde luego, los dirigentes de las variadas y dispares organizaciones populares y revolucionarias en nuestro país.

En primer lugar, porque de manera olímpica y rastrera se evade esa inmensa e incalculable responsabilidad, que recae exclusivamente en la izquierda revolucionaria, o en la mal llamada izquierda reformista genuflexa, y por supuesto, en los adalides de esos heterogéneos y disímiles grupos gremiales del pueblo, puesto que es su obligación imprescindible educar y orientar, fundamentalmente a los sectores más empobrecidos, para que en todo momento y lugar, sean lo suficientemente capaces de sortear las múltiples situaciones que se les presente, bien de certeza o de engaño, de favorabilidad o de adversidad, de positivismo o de negativismo, etcétera. 

En segundo lugar, nada más cínico que culpar a terceros, para evadir la responsabilidad no solo de nuestros errores sino de las faltas adrede, de nuestra incompetencia y de la fragilidad de nuestro compromiso y resolución. Es de bellacos no ser lo suficientemente capaces, para reconocer conscientemente las deficiencias que nos pesan en el comportamiento de la práxis social revolucionaria. Esta falla, es precisamente, una de las tantas causas por las cuales la lucha de clases en Colombia, está desde hace mucho tiempo estancada y tergiversada. No olvidemos que es precisamente a la izquierda a quien le corresponde ese quehacer, y lamentablemente, desde hace un buen tiempo dicha izquierda está atomizada, manipulada, arrodillada, acomodada, mejor dicho, aburguesada; y actúa ingenua frente a las múltiples tareas que se necesitan emprender y que parecieran ocultas en la débil, confusa, falseada y desfigurada lucha de clases en nuestro país.  

No reconocer los mayúsculos yerros que existen en el seno de las grandes mayorías de los colombianos, (entre otros -quizá el principal- la profunda sima de desconocimiento político e ideológico, arraigados en la médula de la concepción burguesa de la cual goza casi todo el pueblo, producto de ese sinnúmero de feligresías que le ha inyectado la clase burguesa expoliadora y criminal, a través de centurias de mentiras y de todo tipo de tergiversaciones) es sencillamente, no querer enderezar el proceso de cambio social y político, como debe ser. 

Significa lo anterior, seguir flotando en un torbellino que en el menor descuido, nos hunde en el atolladero de la desmoralización y de la frustración colectiva, pues casi siempre vemos que pesan o encajan más en los deseos de las grandes mayorías, el sartal de mentiras que en cada eventualidad los demagogos les lanzan, y que para desgracia, con ello las mantienen boquiabiertas y a la expectativa de un mejor futuro, que las propuestas que permanentemente exponen las diferentes organizaciones de la variada izquierda, con la intención de canalizar el descontento del pueblo a pesar de ser más honestas y veraces. Es a esto a lo que le tenemos que parar bolas con suficientes bolas, -léase consciencia- para no continuar patinando y dándonos golpes de pecho, que a la postre, sin ninguna duda, terminaríamos imitando los comportamientos deleznables de los alevosos tránsfugas y renegados.

He ahí el quid del asunto. Cómo cuestionarnos para caer en la cuenta de nuestros monstruosos errores, cómo pellizcarnos para combatir nuestro empecinamiento de proseguir conviviendo con semejante rosario de deficiencias?. Mejor dicho, cómo concienciarnos de nuestros defectos e incapacidades, para poder graduarnos de verdaderos revolucionarios, con el fin de no coadyuvar a seguir martirizando a las masas paupérrimas, deseosas por escuchar o encontrar una orientación convincente certera, para salir de una vez por todas de su crisis social y de todos los aspectos malignos, que desgraciadamente no le permiten convivir dignamente y en verdadero sosiego.

Y decimos que no es conveniente para nada, hacer coro con el cuento de la tal manipulación en el plebiscito del dos, entre otras, porque si hablamos de ello, pues también tenemos que decir que el gobierno no se quedó corto con ese proceder despreciable típico de villanos. De modo que, si participamos en el juego del seguidismo burgués con el cuento de la manoseada a los votantes, entonces también tendríamos que hablar acerca de las coacciones disimuladas, aquellas que hicieran los pupilos del SÍ en las diferentes regiones del país, e inclusive, las que hizo su cabeza mayor a la población, al ofrecer desvergonzadamente, prebendas a cambio de que le refrendaran sus acuerdos artificiosos a través del SÍ. 

Por lo general ocurre que cada vez que tenemos un revés y sobre todo cuando el chasco o tortazo viene gigantesco y lamentable, es entonces cuando nos acordamos de que hay que corregir vicios y prácticas amañadas en nuestro comportamiento, conducta que ya se venía anunciando de mil maneras, o mejor, nos venía haciendo caer en la cuenta con suficiente evidencia, que de continuar así, sin cambiar lacras, defectos y legados pútridos, el fracaso será inobjetable. Sin embargo, como los chanchos, ‘entre más caliente la aguamaza, más se mete la trompa’. Y claro, lo que era una ‘premonición’, mejor, una advertencia manifiesta, se convierte en fulminante realidad. 

Es eso precisamente lo que le ha ocurrido a la mal llamada izquierda colombiana, encabezada por ‘lúcidos’ rompehuelgas o carneros y todo tipo de oportunistas arribistas, en el  pasado llamamiento a aprobar el plebiscito del dos de octubre del presente año, al orientar y manipular con mentiras a los diversos sectores de la población colombiana, para que respaldaran con el SÍ al actual gobierno embaucador, injusto, corrupto, fratricida y trolero. 

Producto de los pésimos resultados en la consulta plebiscitaria, han pegado el grito en el cielo unos cuantos incautos, al ver que los pancistas líderes de la izquierda agrupados en diferentes bandos, han llevado una vez más a la desmoralización y casi que a la frustración a los diferentes sectores populares, que ciegamente siempre han confiado en las promesas de cuanto esquirol se rasga las vestiduras en época carnavalesca electoral, prometiéndoles a los más necesitados, que ellos son los salvadores, protectores y emancipadores que redimirán a las grandes mayorías de su situación paupérrima y opresiva. Así, de esta manera, ocultan al pueblo su verdadera calaña y sus imponderables intenciones, que son las de limosnear las migajas con que la burguesía los condiciona y los utiliza, para que hagan la labor vil en el seno de las luchas del sector obrero y demás capas de la población, con el único fin de prolongar más la auténtica, definitiva y rotunda liberación del pueblo. 

Es en estas derrotas ‘desastrosas’, cuando se acuerdan que hay que analizar el comportamiento de la mal llamada izquierda, que se desvela por saciar las prebendas y los fueros, la torta y los manjares que con sumo descaro y arrodillamiento le mendigan a sus verdugos. Ahora se dan golpes de pecho, y lo hacen con su misma sinvergüencería de siempre, pues lo único que hacen es justificar sus errores y su actuación delincuencial  de lo más ruin, y son tan caraduras, dengosos y nikitos, que la culpa de sus fracasos se la achacan a los demás. Es así como hacen intentonas de replantear cosas y de reflexionar acerca de su política y de sus orientaciones, pero como siempre, dicho proceder se queda en el simple deseo, pues como la real ideología que abrigan es la burguesa, ésta jamás les permitirá hacer realmente un cambio, tanto en su visión política y estructural, como en su práctica malsana y entorpecedora del verdadero desarrollo de un proceso revolucionario genuino, y por lo tanto, para que el pueblo conquiste una sociedad diferente a la actual: amena, justa, libre y soberana. 

Recordémosles a los señores traidores de la justa lucha de los pueblos, ese proverbio que les encaja como anillo al dedo: “El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.”.  Y como para cerrar este párrafo con más cantaleta ‘cínica’, evoquemos una máxima de Antístenes, filósofo griego y alumno de  Sócrates, “Vale más caer entre las patas de los buitres que entre las manos de los aduladores, porque  aquellos sólo causan daños a los difuntos y éstos devoran a los vivos.”. Indudablemente, los esquiroles son rémoras de la verdadera lucha de clases.

Recordemos que, “un pueblo educado es un pueblo libre”, y de eso pocón pocón los colombianos, sobretodo esa pequeña burguesía que se jacta de sabelotodo. No en vano leemos grafitis que rezan: ¿Por qué tanto miedo de educar al pueblo.?. Ese gran poeta y mártir cubano nos legó entre muchas sentencias, lo siguiente, “Un pueblo educado no tolera la corrupción. Un pueblo educado sabe muy bien diferenciar un discurso serio y una predica demagógica.”.

Si nos atenemos a lo que nos indican las anteriores citas, nos remontamos a lo manifestado al comienzo del presente escrito, corroborando nuestra posición política independiente, ajena del eclecticismo y del sincretismo, sistemas estos que han causado tremendo daño a los sanos intentos de aportar a la organización de un PARTIDO ÚNICO, como orientador del proceso revolucionario y de la educación (ideológica y política) de los distintos sectores populares de Colombia. 

Indudablemente es de capital importancia tener suficientemente claro, que cuando los revolucionarios nos referimos a un pueblo educado, se hace pensando en la esencia de esa arma educativa, para poder utilizarla eficaz y escientemente en función de la verídica lucha de clases, para que realmente sirva -la educación- en la contribución de la conquista de la libertad de la cual se hace mención.

Pues no se trata de que el ciento uno por ciento de la población sea docta en las diferentes ramas de la ciencia, o de que adquiera en  cualquier otro campo de las demás categorías de las profesiones universitarias, títulos, másteres, doctorados, PhD, etcétera. ¡Qué bueno fuera.!. Ni más faltaba que nos opusiéramos a ello. De lo que se trata con ese enunciado, pueblo educado, es de instruir a las mayorías populares, fundamentalmente en dos campos súper importantísimos, para poder asimilar para sí, las herramientas necesarias con el fin de ir preparando al pueblo en todos los terrenos, por la cimentación de las nuevas etapas de la sociedad que se pretende edificar: son ellos la educación política y la asimilación ideológica proletaria. Y estos dos talantes imprescindibles para tal fin, infortunadamente no se forjan ni se consiguen y muchísimo menos se compran en las universidades o en otras instituciones; sino que se adquieren en la práctica de la real lucha de clases, en el discurrir diario de la confrontación de los diferentes sectores del pueblo contra los patrones, por un lado, y frente al Estado, por el otro, indudablemente, utilizando todos los medios a su alcance y toda la combinación de la variedad de la lucha de clases, y sobremanera, aplicando con integralidad los verdaderos principios revolucionarios y comunistas. De lo contrario, solo nos quedamos en el tilín tilín, y de aquello nada.

Pero además, imprescindible y bueno decirlo, esa capacidad ideológica proletaria, se conquista esencialmente, dando la lucha con nosotros mismos, como el yo personal, con la forma de pensar burguesa, ya que todos, sin excepción alguna, hemos nacido en una sociedad donde prima la ideología idealista, la concepción burguesa con su método venenoso el metafísico, y quiérase o no, de esta putrefacción estamos impregnados hasta los tuétanos; de modo que nos tenemos que sacudir de esa mortífera concepción a través de la práctica social, para asimilar en la lucha la concepción materialista dialéctica del mundo, combinando insoslayablemente la teoría y la práctica revolucionarias.

Ahora bien, si un buen número de hijos del pueblo tienen la posibilidad de ir a la universidad u otro establecimiento y  adquirir todo un cúmulo de información, de títulos, y enriquecer el desarrollo del conocimiento, pues pa’ antier es tarde, bienvenido. Desde luego, así haríamos más gigante el saber, para combinarlo, para conjugarlo en la práctica revolucionaria y hacer más rápida la agudización de los procesos de verdadera y genuina liberación. Pero repetimos, necesitamos humanidad proba en ideología proletaria que es la revolucionaria y la única capaz de orientar por buen camino, los procesos de verdadera emancipación humana. Todo lo demás no dejan de ser remiendos y remedos de pañitos de agua reformistas.

De modo que hay que tener presente y explicito, que lo primordial en la lucha de clases, es ser cualitativos en lo político y en lo ideológico. Quiere decir lo anterior, que en lo político sabemos para dónde vamos ciertamente, y en lo ideológico, cómo hacemos ese zigzag aplicando correctamente nuestra asimilación filosófica e ideológica. Es decir, en lo político nos guiamos por la teoría revolucionaria científica; y en lo ideológico, echamos mano palmariamente, a la asimilación hecha para sí del materialismo dialéctico básicamente, y por supuesto, de  esa integralidad teórica revolucionaria y científica, todo ello combinado en las diversas prácticas sociales: tanto el saber filosófico como el pensar ideológico.

Los revolucionarios no le podemos hacer el juego a la burguesía ocultándole la verdad al pueblo, solo por congraciarnos y aparecer ante él como los más consecuentes o los más revolucionarios. 

El pueblo colombiano necesita de líderes probos, que se caractericen por su capacidad íntegra de saber canalizar el querer mayoritario (abstencionista), por la senda de la organización idónea y conveniente, reivindicativa y diversa en su lucha; cuadros escientes y convincentes en la educación política teórica, en la movilización consciente y en la orientación férrea para la asimilación de la ideología proletaria, con el fin de agudizar la verdadera lucha de clases, y así ir cimentando poco a poco, las condiciones óptimas y resolutas, tras la imprescindible necesidad de conquistar el Poder e instaurar su gobierno popular revolucionario, en un largo plazo. El revolucionario debe ser exacto, comprensivo de las condiciones reales y concretas en las que vive el pueblo y de los niveles de desarrollo por los cuales atraviesa el proceso de la lucha de clases, y en la medida, saber diferenciar la capacidad y el grado de asimilación por parte del pueblo de la ideología proletaria, sin olvidar, desde luego, los fenómenos internacionales.

Por último, por hoy, no olvidemos que la ideología burguesa jamás perdona, de ahí que con urgencia a punta de artimaña por la vía electorera, unas veces, el imperialismo, a través de sus vasallos, busca retomar los poderes que se le han ‘extraviado’, en algunos países donde históricamente ha ejercido su dominio como le viene en gana; y otras veces, dando golpes de estado de la manera más abierta y descarada, como ocurrió en Honduras y en Brasil, por solo nombrar estos dos casos. 

Pero también hay que decirlo, que en la mayoría de las veces, las burguesías recibiendo orientaciones directas del imperialismo, combinan los dos métodos anteriores, repugnantes en todo sentido; es decir, ellos SÍ utilizan todas las formas necesarias para alcanzar sus fines, entre otros, el abominable terror criminal y la mentira, para mantenerse en el Poder a perpetuidad. Y hay que decirlo también, que muy buenos resultados les ha dado, además, porque cuentan con alumnos obedientes (gobiernos burgueses, y éstos, con sandios limosneros de ‘mermelada’ e inclusive de izquierda) que aplican a juntillas todas las políticas ordenadas, entre otras, la aceptación de tratados sumamente lesivos para los pueblos y por supuesto, en detrimento irreversible para la madre naturaleza.

Pero además, -cosa que también hay que repetirlo- aceptando estos gobiernos subordinados, que los ultraterroristas imperialistas, del modo más sutil, nos invadan con sus mercenarios asesinos y violadores de los más elementales derechos, y nos saqueen las pocas riquezas que aún quedan en nuestros maravillosos suelos. Y muchas veces sucede todo esto, con la connivencia o alcahuetería de las posiciones dizque progresistas, que en determinados momentos han tenido palomitas en la administración (gobiernos) de los intereses de la burguesía.

Para cerrar el presente, digamos que El gran pacto nacional burgués que proponen los señores que defienden el NO en el plebiscito del dos de octubre, se hace o lo lanzan con varios fines. Uno de ellos, quizá el más truculento es el de permitirle al principal líder del ‘Centro Democrático’, de manera taimada, reencaucharse con el pueblo colombiano, ya que con dicho pacto, aparecería como el abanderado de la paz, y en esa medida, pretende que al pueblo más desprotegido y víctima, se le olvide la larga lista de crímenes atroces que ejecutara en su mandato, entre los años 2010 y 2012; periodo de gobierno que se caracterizó por ser el más violador de los derechos humanos, en toda la historia del país, con prácticas extremadamente ilegales, como los macabros y mal llamados falsos positivos, las chuzadas a las personalidades demócratas de la nación, la creación junto con su familia de grupos de limpieza de activistas de izquierda, por solo nombrar este trío de crímenes de lesa humanidad.   

En cierta medida, los del ‘Centro Democrático’ están logrando sus objetivos de reencauche ante la sociedad, ya que venían de capa caída, a raíz de una serie de prácticas sucias en la pasada campaña presidencial, entre otras, el descubrimiento del moderno centro tecnológico con un súper jacker al frente, para interceptar a todos sus opositores.   

No en vano todos los esfuerzos del ‘Centro Democrático’ han apuntado a impedir los poderes que le han otorgado al presidente Santos, a través de actos legislativos. Y por otro lado, por medio de múltiples triquiñuelas manipuladoras, como lo confesara el propio gerente de la campaña del NO: Juan Carlos Vélez Uribe, cuando afirmó que por medio de maniobras y mensajes engañosos pretendieron confundir al pueblo para que apoyara con su voto al NO, hace parte del sinnúmero de métodos para viciar el buen curso de las votaciones del dos de octubre pasado.

En esta medida, nos asalta la duda de si en el resultado del plebiscito con triunfo ‘estrecho’ -sutil para no dar evidencia- del NO sobre el SÍ, existió manipulación ON LINE, para hacer moñona en las inocultables intenciones mañosas de los del ‘Centro Democrático’. Es decir, hasta dónde el resultado del plebiscito nos lo tergiversaron, nos lo cambiaron, con la complicidad de manos extranjeras que en el fondo querían desatar la gran hecatombe de la cual hablara el propio Álvaro U.V. en la época de su gobierno?.

Por qué no consentir esta posibilidad, si sabemos que cuentan con la tecnología para ello, y además, rima con sus estilos desleales y atroces -sin que se les mueva un pelo-, que solo crean tormentas desastrosas de confusión política?. Acaso no lo han hecho en otras ocasiones a nivel nacional e internacional, incluso con tecnología más incipiente?.

Podemos afirmar, que tal actitud es consuetudinaria con la declaración del gerente Carlos Vélez cuando dijo que utilizaron todo tipo de estrategias para inducir a los colombianos con el fin de que votaran apoyando el NO en el plebiscito.

¡Ah!, una última cosita como pregunta, sólo para dejar la inquietud: por qué será que en todo el alboroto -con aparente gresca- de la estropeada y tergiversada paz, nunca se habla ni muestran las víctimas por parte del Estado y de los señores poderosos en particular, que entre otras abundan por doquier?.

COLETILLA: La paz sería real, si de verdad existiera voluntad y compromiso, por parte de los señores que gobiernan en todas las instancias de la vida social del país. De lo contrario, todo cuanto se diga al respecto no deja de ser llana especulación. Y es así, por cuanto el Sistema capitalista que administran, defienden y propagan los burgueses, no consiente en lo más mínimo hacer verdaderos gestos de paz; además, porque su macabra ideología con la cual ejecutan todas sus acciones, no les permite, tampoco, por ningún motivo, convivir en real sosiego. La ideología burguesa, es antagónica con la aplicación de un Sistema de verdad democrático, pues en éste la convivencia se caracterizaría por la existencia de equidad, de solidaridad, de justicia, de libertad, y de todo lo bueno que emana un pensamiento humanizado, cosas éstas que escasean en su totalidad en los mal llamados Sistemas democráticos que establece la burguesía.

“ (…) cuando uno muestra el revés de algo
hay otros que piensan que ese es el derecho.
En esta época cualquier cosa puede convertirse en
negocio pero no cualquier cosa puede educar”.

(*) Contacto: avejo57@yahoo.es           

Practica la democracia y la solidaridad inherentes contigo mismo. Vence la inercia propagando el presente en pro de la autonomía, de la dignidad y de un futuro ameno, próspero y justo; al menos para las nuevas generaciones, pues éstas son real garantía ineludible de un cambio social e ideológico científico, para cimentar perennemente convivencia pacífica entre sí y armonía eficaz y magnífica con la exquisita naturaleza. (Sopó).