martes, diciembre 13, 2016

Comunicación y poder




|Por: Sergio Andrés Forero Machado*|

NEOLIBERALISMO: EL PODER DE LA COMUNICACIÓN

Desde hace varios años hemos sido testigos de una nueva configuración estructural de la sociedad, se trata de un nuevo sistema, producto de las mutaciones que ha tenido el mundo a raíz de cómo el hombre se ha ido organizando en sociedad para que ésta funcione y se desarrolle, respondiendo a requerimientos de corte político, social y económico para consolidar sistemas que sean la columna vertebral del mundo y gobiernen a nivel mundial. Este orden, llamado neoliberalismo, es el “modelo de desarrollo que propende por la libertad de los mercados, en los que la intervención del Estado tiende a limitarse a los aspectos necesarios para garantizar la eficacia y flexibilidad de la economía” (Correa, 2004, p. 44); y a su vez juega como contexto y hunde sus bases en el “proceso que tiende a la creación de un sistema económico mundial, con un mercado global de bienes, servicios, capitales y fuerza de trabajo”(Correa, 2004, p. 44), conocido como globalización.

Sin embargo, este escenario ha derivado en consecuencias negativas que obstruyen y rechazan el discurso de distintos sectores de nuestra colectividad, para preservar dinámicas científicas, culturales y económicas propias de sus grupos; así, las culturas locales de identidades indígenas o afrodescendientes por ejemplo, que no responden al discurso globalizador, tienden a ser catalogadas como culturas tradicionales, como cosa del pasado y por ello sin futuro, que obstaculizan el avance del ‘progreso’. En el ámbito de la política, según Correa (p. 45), la soberanía de los países se ha visto reducida, pues el neoliberalismo se formuló para que el Estado tuviera mínima participación para establecer controles reguladores en los mercados internacionales que intervienen en los nacionales, pues la competencia, en cuanto a calidad y cantidad se refiere, no se da en igualdad de condiciones, y así dar paso a la propiedad privada (caso ISAGEN en Colombia), lo que conlleva a la desaparición de la planta productiva de los estados y además, ha roto con las fronteras geográficas para crear políticas internacionales que transgreden el espacio de lo público para que se consolide el espacio de lo privado.

Con esto, se atiende a la dominación que reside en las instituciones de la sociedad y es “la capacidad relacional que permite a un actor social influir en forma asimétrica en las decisiones de otros actores sociales de modo que se favorezcan la voluntad, los intereses y los valores del actor que tiene el poder” (Castells, 2009, p.33). Hay que hacer hincapié en que no se está condenando al sistema, culpándolo de todos los males que aquejan a la sociedad como comúnmente se hace, pues frente a otras cuestiones, el sistema ha logrado desplegarse en pro del bien colectivo; por el contrario, se hace un análisis de las consecuencias de la privatización de la comunicación, así como del abuso indiscriminado de poder, en relación a este tópico, para beneficio propio y a costa del sufrimiento de otros.

MASS MEDIA: ¿EL CUARTO PODER?

Este es, en parte, el contexto socio-cultural de nuestra sociedad contemporánea y brinda algunos elementos que determinan la acción y el comportamiento de los medios de difusión, otros de los principales actores en la era de la globalización. Sabemos que los medios de comunicación tienen como misión: informar, educar y entretener, pues son sus principales funciones; razón por la cual son la mejor estrategia de los grandes consorcios para mantener su poderío, pues  estos han encontrado en los mass media ‘amigos’, aliados e instrumentos para potencializar conjuntamente sus poderes políticos y económicos globales. Sin embargo este fenómeno no se enuncia en términos generales, sino que se explican las nuevas tendencias del contexto neoliberal y de aquellos poderes con relevancia social. “Los medios de comunicación forman parte del Sistema de Mercado, donde el neoliberalismo y la privatización se erigen sobre cualquier principio ético. De esta forma, quedan totalmente insertos en el poder económico, que los utiliza para difundir mensajes disfrazados de verdad, siendo en realidad informaciones interesadas, que transmiten los valores propios del sistema a través de un mensaje hegemónico y permanente de consumo” (Barragán, 2011). 

En este sentido, sus funciones encaminadas hacia la construcción de una sociedad más democrática se han desviado totalmente del ideal utópico colectivo que las caracteriza y así los mass media detentan una falsa independencia, pluralidad y defensa de lo público. Sobre esto Martín-Barbero (1978) explica:

“El producto-mensaje que el receptor consume lleva ya inscrito en su acabamiento la "marca de fábrica", su carácter mercantil como huella y modelo a la vez del verticalismo y el autoritarismo general que rige las relaciones sociales. Esa marca es la que determina la forma misma de su recepción. Marca que es una (sic) lenguaje, represivo, coaccionador pero no en forma explícita sino disimulada, lenguaje hipnotizante que está a la base del discurso ritual y autoritario con el que una clase encierra, claustra, recorta y controla el mundo como un orden, una legitimidad inapelable” (p. 27).

Por tanto, este lenguaje propio de la clase burguesa, continúa Martín-Barbero (p. 25-26),convertido en el lenguaje oficial de la información que controla los contenidos de la "prensa popular" al construir tanto la forma de su producción como la de su lectura, transforma las ideas reduciéndolas a su forma mercantil pues pertenece a una industria cultural con miras a movilizar la producción comercial de ideas simples, vacías, sin valor espiritual y ‘materiales’ como cuando una obra musical rica en significado profundo y esencial, pasa a ser algo para presentarse como espectáculo perdiendo su valor. Además de irrumpir en las conductas de la clase obrera en formas concretas de valores, de normas, de intereses, no sólo en lo económico sino en lo ideológico. Así la opinión de la burguesía se enmarca en una línea publicitaria por su proceso de elaboración, de selección y fragmentación de la información. Es ahí cuando la falacia de ‘libertad de prensa’ se convierte en la ‘libertad de empresa’. 

REALIDAD: DOS CARAS DE UNA MISMA MONEDA

Este escenario se presenta en los contextos de cada país y en la misma dirección del contexto global, Barragán (2011) afirma que únicamente seis grupos, en su mayoría estadounidenses, controlan los mass media a nivel mundial: Viacom, dueño de canales como Nickelodeon o MTV, propietario de la productora cinematográfica Paramount Pictures y estudios Dreamworks y hasta 2005 de la cadena norteamericana CBS. Time Warner que cuenta con la CNN, The Times y con plataformas de televisión por satélite como Direct TV. Disney-ABC propietario de los estudios Disney, Pixar y de cadenas de televisión como Disney Channel o ABC News. Vivendi grupo francocanadiense dueño de la NBC hasta 2009, posee los estudios Universal, además del grupo Canal Plus cuya división en España es propiedad del grupo Prisa y finalmente Bertelsmann, de origen alemán propietario de una amplia división editorial y es accionista de Antena 3 TV. 

Para aterrizar y ejemplificar el escenario del poder en el contexto nacional, en 2015 la Federación Colombiana de Periodistas (FECOLPER) y Reporteros Sin Fronteras, divulgaron un estudio con respecto a la concentración mediática de la realidad colombiana: “‘Grupo Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo’, agrupa la Casa Editorial El Tiempo con todas las filiales de prensa escrita junto con los medios de televisión City Tv, y El Tiempo Tv. Sarmiento Angulo es el dueño del Grupo Aval que agrupa al Banco de Occidente, Banco de Bogotá, Banco Av Villas y otras entidades de intensa actividad financiera como Seguros Porvenir” (Estudio de concentración de medios en Colombia, 2015). “De otro lado, quizá uno de los sectores más influyentes en la vida de los colombianos es el potente músculo financiero de la Organización Ardila Lulle, dueña de la empresa Postobón, el equipo de fútbol Atlético Nacional, y la Liga Nacional de Patinaje Postobón”.

Así mismo, “ese grupo se mueve en el sector automotriz con el grupo automotriz Los Coches y en el sector agroindustrial con los ingenios azucareros más destacados de la economía nacional. Sin embargo, la Organización Ardila Lulle se enfoca principalmente en el sector de los medios de comunicación agrupando los siguientes medios: RCN Televisión, NTN24, Mundo Max, WinSports, La Fm, RCN La Radio, RCN Novelas, La Mega, Radio Fantástica, Radio Uno, Antena 2, entre otros”, indica el estudio. “Con otro sector importante de la opinión nacional está el Grupo Santo Domingo o grupo Valorem, que unifica en televisión a Caracol Televisión, Caracol Internacional; en prensa escrita a El Espectador, y en radio a la cadena informativa, ‘Blu Radio’, antiguamente Valorem era dueña de las principales acciones del Grupo Bavaria y de la cadena Caracol Radio, empresas que fueron vendidas en 2011 a otros conglomerados empresariales luego de la muerte de Julio Mario Santodomingo Pumarejo”. En síntesis su parcialidad en favor de sus intereses privados no permite una apertura plural de expresión pública, a su vez que deliberadamente construyen mensajes para generar acciones y las respuestas esperadas en las masas.

DE LA REFLEXIÓN: PENSAMIENTO DEL COMUNICADOR MEDIADOR

Es por esto que según Corral (2008), el pensamiento crítico está respondiendo al pensamiento único por varias razones: se está cuestionando fuertemente el poder mundial con el surgimiento de un movimiento social mundial de resistencia tanto en los países del sur como en los del norte. Se rechaza el mercado global desregulado, pues no ha cumplido con su lógica interna de traer bienestar social y se demanda la ampliación del espacio público a través de la participación ciudadana que no han renunciado a su derecho a la libertad (por ejemplo la consulta popular en Ibagué a favor del agua y de la vida y en contra del proyecto minero de la empresa Anglogold Ashanti). 

En este contexto neoliberal, debemos comprender la importancia del oficio del comunicador, pues somos quienes entendemos mejor y forjamos la ruta o guía por la cual transitan las dinámicas de los medios en realidades diversas que edifican una sola, pues dependiendo de los elementos que brindemos al mundo que ayuden a crear un sistema más equitativo o equilibrado en todas las esferas de la vida del ser humano, la balanza se inclinará a favor del ideal utópico de sociedades democráticas, participativas, cooperativas y competentes. 

Y por el contrario, de no ser así, la balanza estará en favor de las nefastas consecuencias que deja el abuso de poder de los conglomerados políticos y económicos a la vez que nuestra colectividad se hace más competitiva, desinformada, ignorante frente a lo que la rodea como ya lo vemos. Martín-Barbero (2011, p. 20), explica la esencia de la figura del comunicador mediador, a su vez como actor principal: “es aquel otro (contrario al comunicador intermediario) que asume como base de su acción las asimetrías, las desigualdades sociales y culturales, que tensionan/desgarran toda comunicación, y entiende su oficio como el trabajo y la lucha por una sociedad en la que comunicar equivalga a poner en común, o sea, a entrar a participar y ser actores en la construcción de una sociedad democrática”.

Referencias bibliográficas:

ü  Martín-Barbero, J. (1978), Comunicación masiva: discurso y poder, Quito, CIESPAL.
ü  Martín-Barbero, J.  (2011, julio – diciembre), “Los oficios del comunicador”, en Signo y Pensamiento, vol. XXXI, p. 19-40.
ü  Barragán Vera, I. (2011) “Los medios de comunicación ¿el cuarto poder?” [en línea], disponible en: http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article22382, recuperado: 23 de marzo de 2016.
ü  Castells, M. (2009), Comunicación y poder, Hernández, M. (trad.), Madrid, Alianza.
ü  Corral Corral, M. (2008, julio-diciembre), “Poder mediático y comunicación dialógica, simétrica y libre en América Latina”, en Latinoamérica, Revista de Estudios Latinoamericanos, núm. 47, pp. 117-136.
ü  Correa Restrepo, C. E. (2004, enero-junio), “El Nuevo Orden Mundial”, en Semestre Económico [en línea], vol. 7, núm. 13, pp. 43-62, disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=165013657002, recuperado: 24 de marzo de 2016.
ü  “Estudio de concentración de medios en Colombia” (2015) [en línea], disponible en: http://www.canalcapital.gov.co/franja-digital/destacados/Estudio-de-concentracion-de-medios-en-Colombia, recuperado 29 de marzo de 2016.


(*) Estudiante de Comunicación social y periodismo de la Universidad de Ibagué.