martes, diciembre 20, 2016

El día después de la guerra



|Por Lisseth D.Vanegas Nicholls*|

Esta  noche, en las orillas del río Magdalena, las recolectoras de hombres no tendrán que esperar que un nuevo cadáver baje para darle nombre. Esta noche no habrán más conversaciones secretas con los difuntos, sin distinción política, que la guerra dejó por saldo, despiadada e impune. 


Esta noche las viudas dejarán de reciclar cuerpos, cuando una madre esperanzada, reciba en brazos a su hijo quien resucitó después de tanta sangre: esta noche no habrán más llantos, esta noche no habrán más muertos en combate, porque el río dejará de parir cadáveres para traer en sus caudales gotas de esperanza. Esta noche los ríos de Colombia no serán más las tumbas de los sin rostro, de los sin nombre, de los sin rastro (Pardo, 2008), estos brotarán agua que lave las lágrimas de quienes lloraron sus amados con rabia e impotencia; esta noche las madres de Colombia no pescarán más fantasmas, no mirarán más con miedo los ojos de sus muertos y no temerán más por la suerte de sus niños, porque la vida de ellos ya no dependerá de una bala. Mañana será el renacer de una patria agobiada, mañana diremos ayer, y bajaran de nuestros párpados lágrimas de alegría. Mañana cantaremos con orgullo nuestro himno y veremos que, en surcos de dolores, el bien al fin germina. Mañana no habrán militares ni guerrilleros, mañana habrán hombres con anhelos que ganaron la victoria de vivir. Ayer aprendimos a perdonar sus ofensas, así como ellos también perdonaron nuestra indiferencia. Mañana Colombia no tapará más muertos con hojas de hierba, mañana el país se vestirá de Ocobos para anunciar que, por fin, la guerra terminó, porque ayer Dios atendió, con ojos misericordiosos, los rezos colectivos de las mujeres colombianas, que padecen soledad pero rebosan amor, para que hoy seamos capaces de recompensar su valiente deseo de resurrección.

1-        Pardo (2008) “Sin nombres, sin rostros ni rastros”

(*) FE DE ERRATAS: Presentamos disculpas a la autora del artículo, dado que por un error involuntario de impresión este artículo fue publicado sin el nombre de la autora en la edición impresa Número 27 de El Salmón. Edición Sin Editar disponible: AQUÍ