viernes, diciembre 02, 2016

¡Ninguna ilusión en la falsa paz!



|Por Fernando Dorado|

El pasado jueves 24 de noviembre se firmó el “acuerdo definitivo” para la terminación del conflicto armado con las FARC en el escenario del Teatro Colón de Bogotá.

Allí, Timoleón Jiménez, alias “Timochenko”, planteó que “Destacamos la importancia que tendría para el país la conformación de un gobierno de transición cuyo propósito fundamental sea el cumplimiento cabal de los acuerdos de la Habana, el cual debería estar integrado por todas las fuerzas y sectores que han trabajado sin tregua por ellos.”

De acuerdo a esa idea de las FARC la tarea para 2018 es unirnos con “todos los del SI” (incluyendo a los corruptos y “santistas”) para implementar la paz neoliberal firmada mediante la elección de un “gobierno de transición”.

Esa propuesta no sólo es funcional al régimen existente sino que es poner en bandeja de plata el gobierno en 2018 al “uribo-varguismo”, dado que es darle continuidad a la estrategia que llevó a los demócratas colombianos a la derrota del 2 de octubre.

Por el contrario, otros sectores ciudadanos y de colectivos de jóvenes estamos planteando que hay que buscar la manera de derrotar la falsa polarización entre Santos y Uribe. Para hacerlo hemos propuesto construir una “Tercería Ciudadana y Democrática” que aglutine a todas las fuerzas que queremos la paz pero que consideramos que la única garantía de construirla es derrotando a la casta política corrupta dominante.

Hay que explicar y hacer entender que sólo un gobierno que esté muy lejos de la corruptela “uribista” y “santista”, podrá en verdad, no sólo implementar los acuerdos sino llevarlos mucho más allá. De lo contrario, todo se quedará en palabras, discursos, pliegos firmados y una “paz” de papel, como la Constitución de 1991.

Pensamos que el momento político en Colombia es óptimo para organizar un “movimiento”, ojalá encabezado por jóvenes, que con autonomía e independencia frente a lo existente (incluyendo a la izquierda tradicional, armada y desarmada, y en la dinámica de construir a mediano plazo un Nuevo Proyecto Político), irrumpa en la política nacional y con una acertada estrategia (incluyendo la presentación de un candidato “outsider”) presione la conformación de esa “Tercería Ciudadana y Democrática”.

Dicha “tercería” puede aglutinar a todas las fuerzas decididas a superar la polarización entre los corruptos "santistas" y "uribistas", y que pueda acceder al gobierno en 2018 con una propuesta que rompa con la dinámica actual, condición indispensable para implementar plenamente los acuerdos de paz pero, además, avanzar en temas no contemplados en ese pacto como la política productiva, ambiental, empleo, salud, educación, etc.

La propuesta de Timochenko es “más de lo mismo”, es oficializar y darle continuidad a la alianza política que teniendo todo a su favor provocó la derrota del SI y, con ello, se le facilita el camino y el triunfo del “uribo-varguismo” que está en construcción y al acecho.

Hay que decir que la implementación de los acuerdos de paz será una farsa, una pantomima, un engaño, una trampa, mientras no logremos derrotar a la casta política corrupta. Eso debe quedar muy claro.

Un ejemplo de esa situación es la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras aprobada el 10 de junio de 2011 (¡hace ya 5 años!), que no se ha cumplido en lo más mínimo, y ahora, con los “reparos” de Uribe aprobados en los “nuevos acuerdos”, será mucho más difícil su cumplimiento.

Hechos y no palabras. Si hubiera voluntad política se organizaba a los campesinos despojados, se los protegería con el ejército y se recuperarían las tierras. Pero Santos ni ningún político de su camada va a hacer eso... ¡nunca lo harán!

El problema no es de leyes ni de reformas. Es de intereses de clase y de voluntad política. ¡Ninguna ilusión en la falsa paz!