lunes, diciembre 26, 2016

Oleaje mediático contra el barco de la paz



|Por: Constanza Oviedo / El Mal Economista|

En el reciente proceso de paz entre las FARC y el Gobierno, y aquel que se aboca con el ELN, los medios de comunicación han jugado un papel que ha trascendido en la política del país. Dicho rol se debate entre el aporte y la obstaculización a la construcción de paz para Colombia.

Empezó el viaje de la paz en nuestro querido país. Siendo uno de los más ricos del mundo en biodiversidad, abundante en recursos naturales y pluralidad étnica, es uno de los más pobres en materia de cultura política, cultura democrática y, por supuesto, es uno con los ingresos monetarios per cápita más bajos[1]. Estos factores alejan a los colombianos de acceder a condiciones dignas de un buen vivir, requisito indispensable para vivir en paz. Pero para eso se construyó este barco. O eso dicen.

Las desigualdades sociales que se evidencian en cada aspecto de la cotidianidad del habitante de la República de Colombia, desde el desayuno hasta su posibilidad de acceder al “servicio” de la salud, han generado fuertes enfrentamientos entre sectores de la población y las instituciones[2]. Debido a esto, nacieron insurgencias armadas que hoy en día se embarcaron, con gobernantes y ciudadanos, en un proceso de dejación de armas y acceso a la política como vía para la resolución de los principales conflictos sociales del país. Y ojalá sea así.

Sin embargo, no falta el que no puede ver un pueblo celebrando la posibilidad de un acuerdo para el fin del conflicto armado y se para en la punta de la cabeza vociferando que es mejor seguir en la guerra, con armas, con muertos de todo lado, y grita: ¡Abandonen el barco! Obviamente siempre hay diferencias y no todos tenemos que estar de acuerdo en todo, pero la sarta de mentiras utilizada para desestimar los esfuerzos de otros no es más que echar mano de estrategias de guerra sucia, como se menciona en un artículo del diario El País, en el que el politólogo Carlos Alberto Arango, además, enuncia los mayores errores de aquellos ciudadanos que promueven el No y el Sí[3]. Y para colmo, esa falta de cultura política de los que no se cuestionan si lo que oyen o leen es cierto le agrega una fuerza impresionante a la ola de desesperanza que impide construir una verdadera paz[4].

Una ola va, otra viene. Las incoherencias llegan al punto de que en Colombia se le tiene que preguntar a la gente si quiere la paz. El show mediático no se hizo esperar y sus maestros ceremoniales no sólo indagaron si se quiere o no la paz, sino que además, ciertos atrevidos, dieron un cúmulo de razones y argumentos disfrazados de noticias informativas, que orientaron hacia el no. Algunos de estos medios de mal agüero, que no son todos pero sí se cuentan entre  los más consultados, se la han pasado creando polémica sobre los puntos del primer acuerdo firmado en La Habana y consultando la opinión de los más fuertes detractores de la democracia en Colombia[5].

Poco ha sido su esfuerzo por hacer una verdadera pedagogía de lo que viene sucediendo en el país, mucho menos por explicar en detalle los beneficios que traería la implementación del mismo; por el contrario, han sumido a sus audiencias en el terror ficticio de lo que presupondría “vivir” con los insurgentes en la ciudad[6]. Una ola de terror y olvido. Como si no viviéramos desde hace más de 50 años con miles de insurgentes que habitan pueblos y ciudades, como si no existieran paramilitares por cada rincón del país, como si olvidáramos que la mayoría de los integrantes de las FARC son de origen campesino y su lugar principal de asentamiento será el campo[7].

Ya en un segundo escenario emanado de la firma del nuevo acuerdo el pasado 24 de noviembre[8] y su refrendación por parte del Congreso el pasado 30 del mismo mes[9],  se ha sentido una disminución de informes respecto al tema en algunos medios televisivos, quedando como fuente principal al respecto la prensa escrita. Esto, justo en este momento crucial en el que faltaría socializar efectivamente las diferencias del acuerdo frente a las modificaciones que se hicieron y el proceso de implementación, para no caer en los mismos errores comunicativos que llevaron al fracaso del plebiscito, según algunos analistas[10].  Otra ola, un poco más silenciosa.

Frente a la situación con el ELN, estos medios que conocen bien su capacidad de influir en la esfera pública de opinión, han optado por generar debates a partir de la divulgación de rumores que han entorpecido el inicio de los diálogos con esta guerrilla[11], dirigiendo la atención de los colombianos en informaciones que ellos mismos desmienten días después, cuando las partes involucradas reaccionan ante la mentira, situación ante la cual el mismo presidente Santos ha llamado la atención[12]. Y mientras difunden estos chismes, poca atención se presta para informar de los asesinatos que han recorrido al país durante el proceso de paz, que desde la firma del acuerdo ya sobrepasa la quincena de víctimas[13]. Dos olas más, una de falsedad, otra de encubrimiento.

En fin, mientras algunos de estos medios siguen desinformando y construyendo un escenario de tensión, miedo y conflicto[14] para hacer naufragar el barco de la paz, algunas personas que sólo conocen el lenguaje de la violencia siguen enviciándose con sus contenidos. Mientras tanto, muchos otros medios han hecho la tarea de, al menos, mantenerse al margen, y en el mejor de los casos, de brindar publicaciones acordes al proceso.  También se han incrementado las audiencias que se han tomado este momento histórico como algo serio, y por ello, se han ido informando adecuadamente, creando opiniones propias y tomando una decisión madura para un país en crecimiento que se aboca a implementar por primera vez en su historia un acuerdo para el fin del conflicto armado con una de las insurgencias más antiguas del mundo.

Y es que es cierto que todas las condiciones para la paz no se encuentran en el acuerdo de las FARC y el Gobierno, que falta el ELN, el EPL y acabar de una vez por todas con el fenómeno de los paramilitares y sus mil cabezas que espantan al mismo Kraken. Se sabe que el trabajo es de largo aliento, pero decidir subirse en el barco correcto es el primer paso para llegar a buen puerto. Sintonizar el medio adecuado, es imprescindible para estar bien informado.  Ojalá y los navegantes tengan la fuerza para resistir tan duro oleaje, ojalá y el monstruo de las mil cabezas vuelva al inframundo, y ojalá los medios de comunicación no se amotinen antes de llegar a Puerto Paz.

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Los desafíos que nos aguarda la interesante Paz:

[1] Colombia, el segundo país con ingresos más bajos en A. Latina. En línea: http://www.incp.org.co/colombia-el-segundo-pais-con-ingresos-mas-bajos-en-a-latina/

[2] Colombia. La “demoniocracia” y la paz. En línea:http://kaosenlared.net/colombia-la-demoniocracia-y-la-paz/

[3] La ‘guerra sucia’ que se tomó la campaña del plebiscito por la paz. Domingo, Septiembre 18, 2016 | Autor: Redacción de El País. http://www.elpais.com.co/elpais/colombia/proceso-paz/noticias/guerra-sucia-tomo-campana-plebiscito-por-paz






[9] Congreso refrendó el nuevo acuerdo de paz, ahora viene la fase de implementación. http://www.elespectador.com/noticias/paz/camara-refrendo-el-nuevo-acuerdo-de-paz-articulo-668311


[11] Colombia. Dialogo participando, miedo oligárquicohttp://kaosenlared.net/colombia-dialogo-participando-miedo-oligarquico/

[12] Santos acusa a los medios de desinformar, decir mentiras y rumores sobre el proceso de paz con las Farc. Radio Santa Fé.http://www.radiosantafe.com/2016/08/03/santos-acusa-a-los-medios-de-desinformar-decir-mentiras-y-rumores-sobre-el-proceso-de-paz-con-las-farc/

[13] No hay tregua: en 48 horas 5 atentados contra líderes sociales https://colombiaplural.com/no-tregua-48-horas-5-atentados-lideres-sociales/