lunes, enero 23, 2017

Académicos le recuerdan a Peñalosa el significado e importancia de la Van der Hammen



|Por Colombia Informa|


Una de las propuestas de gobierno para Bogotá más perjudiciales que tiene el Alcalde Mayor, Enrique Peñalosa, es urbanizar la reserva ambiental Thomas Van der Hammen. En plena jornada de revocatoria a su mandato, y debido a que este la catalogó como un “potrero sin uso”, varias personalidades de la academia han ilustrado a la atrevida ignorancia de Peñalosa con el verdadero significado e importancia que la reserva ambiental implica. Aquí un resumen de los argumentos para defenderla.


¿Qué es la reserva Thomas Van der Hammen?

La reserva Thomas Van der Hammen es un ecosistema que se compone de 1.385 hectáreas de tierra ubicadas al norte de la ciudad, entre las calles 150 a la 170, y desde la carrera 7ma hasta el límite del río Bogotá al occidente de la ciudad. La reserva fue constituida en el año 2000 cuando el terreno ubicado en el norte de Bogotá fue declarado como ‘Zona de reserva forestal y de protección ambiental’ por el Ministerio de Ambiente, reglamentada por la Ley 99 del mismo año. Lo anterior, a petición de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, que se opuso a la urbanización de la zona; propuesta que para entonces fue de Enrique Peñalosa, en su primer mandato.

Según el maestro en estudios ambientales de la Universidad Nacional de Colombia, Julio Carrizosa Umaña, la reserva tiene su importancia en dos aspectos principales: i) El gran número de especies de flora y fauna nativa que se refugiaron en la zona luego de la urbanización de la sabana de Bogotá, incluidas 486 ejemplares de plantas de la región; y ii) La estructura ecológica compuesta por los cerros orientales, los humedales y el río Bogotá al occidente de la ciudad.

¿Por qué conservar la reserva Thomas Van der Hammen?

Esta estructura ecológica, única en la ciudad, preserva el equilibrio ambiental de Bogotá debido a la importante cantidad de oxigeno que produce para la capital, pues es la zona verde más grande de la capital y contiene una gran cantidad de agua en ella, que favorece además no sólo a las personas que viven en el área urbana de Bogotá sino a las especies de flora y fauna que sobreviven y han migrado hacia esta zona.

La profesora Loreta Roselli, académica y educadora de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales -UDCA-, ha coordinado una gran cantidad de investigaciones acerca de la reserva y resalta la importancia que esta tiene para la restauración de las especies de aves que allí habitan. Roselli considera que urbanizar por medio de corredores ambientales, tal y como lo propone Enrique Peñalosa, es nefasto y afectará negativamente a las especies, pues según su investigaciones “las cercas vivas o parques urbanos no remplazan bosques nativos”; además que “las construcciones parciales son dañinas para los ecosistemas, como sucede con el bosque Las Mercedes, que se encuentra en peligro por falta de conectividad”. Asimismo agrega que “la restauración es posible y efectiva por medio de la limpieza y fortalecimiento de cuerpos de agua como se ha hecho en el humedal La Vaca”.

Pero la reserva no sólo cuenta con plantas, aves y peces; allí también se encuentran diversas especies de mamíferos como murciélagos y tigrillos que habitan la sabana de Bogotá. Estos últimos en riesgo debido a la caza y a los vehículos que transitan a gran velocidad por la carrera séptima, tal y como denunció José González Maya, director y editor en Jefe de la Revista Latinoamericana de Conservación.

Gonzáles, también expresó que Bogotá se encuentra en una zona ‘Hotspot’, ubicada en una región biogeográfica con una alta biodiversidad. No obstante, esta biodiversidad se ha visto afectada por la expansión del uso urbano del suelo, ocasionando perdida del territorio ambiental. El experto resaltó que la preservación de la reserva “representa una posibilidad de mantener el ecosistema de la sabana y conectar los que existen entre el oriente de los cerros y el río Bogotá al occidente”.

Mentiras y los errores de Peñalosa

María Mercedes Maldonado, maestra del Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Nacional de Colombia, y exsecretaria de Hábitat de Bogotá resalta que “las cifras que ofrece el alcalde Peñalosa sobre crecimiento y densificación de la ciudad en el Plan de Ordenamiento Territorial se calculan para los próximos 40 años ya que esta es la única forma que tiene para justificar las 15.000 hectáreas que solicita para urbanizar […] Además que la expansión urbana pronosticada por Peñalosa en el Plan de Ordenamiento Territorial del año 2000 ni siquiera se ha cumplido”.

Un nuevo engaño, pues la administración de Peñalosa es para cuatro años y para de cuatro décadas, y error de planificación, ya que Maldonado los identifica claramente. Para terminar, es necesario aclarar que la cantidad de hectáreas de tierra solicitadas por el alcalde Enrique Peñalosa, para urbanizar y densificar la ciudad, se encuentran en otros sectores de la capital y no únicamente en la zona de la reserva Thomas Van der Hammen. Según Maldonado: “Entre el 2000 y el 2015 se licenciaron 591.000 viviendas sin tocar la zona de expansión urbana definida en el Plan de Ordenamiento Territorial del año 2000”, además que “La densificación que necesita la ciudad actualmente se puede hacer en 3.500 hectáreas que se encuentran en la Zona del centro ampliado”.

Esta interminable batalla por la preservación y protección de la reserva Thomas van Der Hammen continúa por la obstinada y poco rigurosa política ambiental de Enrique Peñalosa. Una batalla que, con la suma de otra más, le significan hoy al Alcalde Mayor una revocatoria legítima a su mandato.