martes, enero 03, 2017

El ultimátum de las licenciaturas: 2017 y sus imposiciones


|Por Camilo Sierra|

El punto de partida para organizar el programa de contenido de la educación o de la acción política debe ser la situación presente, existencial, concreta, que refleje las aspiraciones de las personas. Utilizando ciertas contradicciones básicas, debemos plantear esta existencia!, concreta y presente situación a las personas como un problema que las desafía y requiere una respuesta, no en el nivel intelectual, sino en el de la acción. P. Freire.

En Colombia se ha incorporado el discurso neoliberal en todos los rincones de la sociedad, incluida la escuela y sus integrantes. Por lo que se requiere de un soporte jurídico para validar sus nociones de calidad, acreditación, evaluación, estándar, competencia entre otros. El presente escrito aborda en rasgos generales el marco normativo de la validación del discurso neoliberal en la escuela y los retos, perspectivas o alternativas de confrontar las arremetidas en el campo educativo.

PND Y SUS INTENCIONES EN LA EDUCACIÓN

El Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2014-2018 “Todos por un nuevo país”, en su capítulo VII: Estrategia Territorial: Ejes articuladores del desarrollo y prioridades para la gestión territorial, artículo 222 decreta la acreditación de alta calidad de las licenciaturas de todo el territorio nacional. Esto sumerge a toda la comunidad educativa perteneciente a las licenciaturas en un estudio riguroso de las necesidades expuestas por el MEN y a su vez, las requeridas por su entorno sociocultural.

El estado como un conjunto de instituciones que garantiza la reproducción y ejecución de sus discursos y prácticas responde a las exigencias del sistema globalizado, es el caso del Ministerio de Educación Nacional, luego del mandato legal emanado desde el Plan Nacional de Desarrollo que exige a las licenciaturas contar con la acreditación, decide implementar los lineamientos curriculares para la acreditación de alta calidad, esto se entiende como una respuesta institucionalizada a los cuestionamientos de la sociedad en relación con la calidad y a los resultados de las inversiones en educación superior” (Tünnerman, 2006, pág. 11)

Ahora bien, teniendo en cuenta lo dicho por el CNA en cuanto a la conexión del currículo con la acreditación, es necesario resaltar la integralidad del currículo al afirmar que Un programa de alta calidad se reconoce por la capacidad que tiene de ofrecer una formación integral, flexible, actualizada e interdisciplinar, acorde con las tendencias contemporáneas del área disciplinar o profesional que le ocupa. (Comisión Nacional de Acreditación, 2015, pág. 29) En consecuencia, la propuesta de formación debe estar coherentemente integrada con la práctica educativa para garantizar la calidad en la educación superior.

El tópico en mención cobra su importancia en la medida que la evaluación curricular depende de la conexión entre la universidad y sociedad que permite establecerse por medio del currículo. Es así como, las premisas del capitalismo logran permear los discursos y las prácticas educativas; sus apuestas giran alrededor de la calidad como un aseguramiento de las políticas públicas impulsadas en los organismos multilaterales de crédito OMC.

Indudablemente, las disputas inmersas en las escuelas visibilizan distintos intereses en cuanto a la finalidad educativa. En Colombia la década de los noventa fortalece la tensión en el sector educativo, puesto que la educación ingresa a hacer parte de la oferta del mercado por medio de los acuerdos internacionales de libre comercio, concibiendo la educación como un producto susceptible a ser comercializado

De modo que han impuesto su discurso por medio de normativas -que en un análisis del discurso valdría la pena develar las falacias utilizadas para la persuasión- en un orden nacional, pero como bien se observa en Foucault, donde existe el poder, existe resistencia al poder. ¿Por qué no ha sido fuerte la resistencia? ¿Se ha resistido?

¿Qué pasa en la escuela?

Diversos han sido los teóricos que han categorizado la escuela para aportar en la comprensión de la realidad social condicionada a cada periodo o momento histórico, por ejemplo, se ha dicho que es un aparato de reproducción, una isla de concentración un campo de batalla, una microsociedad o una arena cultural. Esta última concepción, converge con quienes argumentan que es un campo de batalla puesto que entran en tensión intereses y discursos. (Giroux., 1992)

La Universidad, es por excelencia, el yacimiento de saberes que se configuran como alternativa ante un panorama de imposiciones académicas, por lo tanto, la normatividad tiende a estandarizar, limitar las disertaciones junto con las construcciones, haciendo énfasis en las ciencias humanas y sociales. Lo anterior anidado a las modificaciones curriculares con el fin de, en términos de Foucault, excluir, separar y rechazar otros discursos. En esa medida, el currículo como una  construcción cultural producto de una multiplicidad de relaciones humanas (Grundy, 1987), necesita de los aportes que surgen en las disertaciones políticas e ideológicas.

Ahora bien, el movimiento universitario, como el movimiento social y popular, se centró tanto en la lucha por la firma de los acuerdos que, hubo otras cuantas firmas que olvidó: reforma tributaria, ley de zidres, hasta el mismo PND. Dicho olvido intencional se enmarca en lo que el maestro Sergio Quiróz Miranda plantea como la pérdida de la conciencia en la clase obrera:

La clase obrera puede pasar por una etapa de predominio aplastante de la falsa conciencia impuesta por el capitalismo, (…) Es posible que muchos proletarios, o incluso el proletariado entero no tengan hoy el propósito de tomar el poder e ignoren y se alejen de la tarea histórica que solo el proletariado puede cumplir. (Miranda, pág. 8)

Retos y perspectivas

Es fundamental que el movimiento universitario, además de leer la realidad, intervenga y la transforme; es necesario que se realicen acciones y propuestas para avanzar en una educación con prácticas justas, democráticas. Este año se cumple el plazo para la acreditación de las licenciaturas, así que las posturas críticas que se dialogan en clases de pedagogía deben materializarse en propuestas, deben ser protagonistas en la disputa de intereses. El primer reto de las licenciaturas, es consolidar un movimiento en defensa de las licenciaturas; el segundo reto consiste en el posicionamiento del discurso alternativo en el terreno impuesto por el gobierno nacional: la acreditación de alta calidad. Y el tercer reto, pero no menos importante, defender las dimensiones humanas y sociales de la educación, esto es, defender las ciencias humanas y sociales.

Bibliografía

Comisión Nacional de Acreditación. (2015). Lineamientos para la acreditación de alta calidad. Bogotá: Ministerio de Educación Nacional.

Foucault, M. (1992). El Orden del Discurso. (A. G. Troyano., Trad.) Buenos Aires.: Tusquets Editores. Recuperado el 2016 de Junio de 8, de http://www.uruguaypiensa.org.uy/imgnoticias/680.pdf

Giroux., H. (1992). Teoría y Resistencia en Educación. Una Pedagogía para la Oposición. Siglo XXI. Recuperado el Mayo de 2016

Grundy, S. (1987). Produco o Praxis del Curriculum (Tercera Edición. ed.). (P. Manzano., Trad.) Madrid.: Ediciones Morata S.L.

Miranda, S. Q. (s.f.). Izquierda y Conciencia de Clase. Recuperado el 2 de 1 de 2017, de http://biblioteca.clacso.edu.ar/ar/libros/cuba/if/marx/documentos/22/Izquierda%20y%20Conciencia%20de%20clase…pdf

Tünnerman, C. (2006). Pertinencia y Calidad de la Educación Superior. Lección Inaugural. Ciudad de Guatemala.: Universidad Rafaél Landívar. Recuperado el 23 de Septiembre. de 2016, dehttp://mokana.udea.edu.co/portal/page/portal/BibliotecaPortal/InformacionInstitucional/Autoevaluacion/SistemaUniversitarioExtension/PertinenciaCalidadEducacionSuperior-CarlosTunnermann.pdf