sábado, enero 21, 2017

Los bandazos del alcalde de Ibagué



|Por Nelson Lombana Silva|

La expectativa que suscitó en el ibaguereño la alcaldía del médico Guillermo Alfonso Jaramillo Martínez, se esfuma rápidamente. Se desinfla el globo. Comenzó el 2017 dando bandazos a diestra y siniestra como tranzando con los que en campaña lo atacaron sin piedad alguna. La teoría del violín: Apoyarse en la izquierda y tocar con la derecha. Ni más ni menos.

Hoy gobierna con los partidos de la derecha e incluso, de la extrema derecha. Eso viene sucediendo. Sin embargo, llenó la copa al plantear la idea de nombrar al capitán retirado de la policía, José Alexis Mahecha y a un coronel de la policía también como secretario de tránsito. Mientras el país hace esfuerzos por desmilitarizar la cotidianidad en Colombia, el mandatario de los ibaguereños asume una postura contraria. Vaya qué “socialista”.

José Alexis Mahecha fue director del DAS en Bucaramanga y Armenia. Viene siendo investigado por las tenebrosas chuzadas. También fue concejal de Ibagué y propietario de una empresa de seguridad privada en esta ciudad.

Estas nominaciones del mandatario sorprenden sobre todo cuando ha insistido en que los nombramientos son por meritocracia. Tal vez el doctor Jaramillo está confundiendo la meritocracia con la burocracia de los mismos con las mismas.

Sin embargo, lo que más viene generando preocupación y marcada frustración entre los ibaguereños, sobre todo los que apoyamos su elección, son las decisiones personalistas que viene tomando, las cuales son de estirpe neoliberal. El oleaje privatizador resulta bastante acentuado en su programa de gobierno a través de la falsa figura de las “famosas” Alianzas Públicas Privadas (APP). Esta figura no es más que un sofisma de distracción, por cuanto en esencia significa Privatización.

El listado de entes públicos en capilla para ser víctimas de esta iniciativa neoliberal es bastante extensa, según se ha podido establecer. La empresa de acueducto y alcantarillado (IBAL), que es considerada la gallinita de los huevos de oro para financiar el candidato o candidatos del alcalde de turno, es una de ellas, lo mismo los acueductos comunitarios. Varios colegios de la ciudad corren el mismo riesgo. Incluso, el polideportivo 14 de octubre que se encuentra en remodelación en el barrio Jordán II etapa. El hospital San Francisco, obra de su padre cuando era ministro de salud, también se encuentra en la mira de esta administración dizque de “izquierda” o “democrática”, lo mismo que la USI.

En relación con la paz, su postura es ambivalente. Por cuanto habla maravillas de ella, pero no brinda empleo a los ibaguereños, mejor se va para Bogotá o Bucaramanga a buscar perfiles que satisfagan sus caprichos. Anuncia acabar con subsidios para los estratos uno, dos y tres. No arranca con proyectos reales para el campo y para el campesino. La alcaldía es cada vez más hermética para las fuerzas que impulsaron su candidatura y más abierta para los liberales y otras fuerzas de derecha y de extrema derecha.

Lo rescatable hasta ahora ha sido su posición contra las multinacionales y transnacionales. Al parecer se ha mantenido firme contra la avasalladora presencia en Ibagué de éstas, especialmente Anglo Gold Ashanti. Sin embargo, algunas posturas son solitarias en relación con las distintas organizaciones ambientalistas que trabajan por detener este monstruo en esta ciudad.

Quienes mirábamos esta alcaldía no como un fin, sino como un proceso democrático, vemos con suma preocupación la postura que viene asumiendo el mandatario. Nada tiene que ver con lo que propuso en campaña o quizás, muy poco.

Hay que decir que Ibagué está tomada por la corrupción y que muy seguramente en una administración no se va poder erradicar totalmente. Aspirábamos que el médico Jaramillo iniciara ese proceso, pero como están las cosas, se podría decir que la alcaldía no fue asumida como un medio, sino como un fin.

La izquierda ibaguereña tiene el gran reto de asumir una postura crítica – propositiva, asumiendo como tarea fundamental la unidad y la movilización callejera. Se propuso en campaña – por ejemplo – el mínimo vital líquido para los estratos 1, 2 y 3, iniciativa hecha por la Unión Patriótica y el Partido Comunista ¿Qué ha pasado con eso? Nada. En cambio sí le coquetea el alcalde a la privatización todos los días.