viernes, mayo 12, 2017

¿Es la Constituyente la salida en Venezuela?



|Por Jesús A. Rondón*|

En la víspera del 1º de mayo el Presidente Maduro anuncio la convocatoria a una Asamblea Constituyente, que en este primer momento apellidó Comunal. Desde ese momento los diversos factores políticos y la sociedad venezolana están analizando esta propuesta, de la cual todavía no se develan todos los detalles. De manera que solo es posible una primera aproximación en este momento a la respuesta de la interrogante formulada.

En primera instancia es necesario afirmar que la misma la convocatoria a una Asamblea Constituyente es constitucionalmente valida, pues la misma es una iniciativa de quien ejerce la responsabilidad de presidente o presidenta de la República Bolivariana de acuerdo con lo establecido en el artículo 348 de nuestra Carta Magna; de manera que discutir un posible cuestionamiento jurídico es necio. Y más necio aún discutir sobre supuestos, como de qué manera Chávez hubiese formulado la propuesta constituyente hoy.

El Presidente Maduro al impulsar la Asamblea Nacional Constituyente, toma la iniciativa política y coloca a la oposición en un terreno de juego nivelado, en el sentido que está,  lo que hasta ahora ha declarado es que “se debe salir de este gobierno”, sin proponer un proyecto de país; y con ese argumento se ha cohesionado y movilizado hasta el punto de la asumir como vía no aceptada formalmente por todos los factores, la insurrección armada,  tal como lo denuncio el Presidente Maduro y otros voceros del Gobierno Bolivariano como Vladimir Padrino López.

La oposición ha fundamentado su propaganda dentro y fuera de Venezuela, en el hecho que estamos en una profunda crisis y que la única manera es salir del Gobierno Bolivariano y en consecuencia colocarle un epitafio a la Revolución Bolivariana. Maduro con esta convocatoria reconoce tácitamente la crisis, que no tiene la correlación de fuerzas para hacer retroceder más a la oposición en el terreno político y amplía la base de actores que pueden formar parte de la resolución de la crisis venezolana.

En Venezuela los mecanismos de conciliación de élites se quebraron con Chávez y con Maduro la mayoría de los puentes se han roto incluso antes de comenzarlos (solo basta evaluar la historia del “dialogo” en el último año). Considero que la Asamblea Nacional Constituyente es otra oportunidad que tiene el pueblo venezolano para discutir, revisar y mejorar nuestro “contrato social” (como lo denomino Juan Jacobo Rousseau). Es decir, la Constitución que es la base de la República.  Una oportunidad que se aspira trascienda de alguna manera de los actores políticos que han representado los factores de poder en pugna. Como consecuencia de ello para los liderazgos de la oposición va a hacer inevitable declarar expresamente sus propuestas y develar a que intereses de clase responden.

El Presidente Maduro anuncio que los sectores organizados de la  sociedad venezolana tendrán un papel estelar en esta iniciativa, a la fecha no hay mayores detalles, pero esta situación desfavorece a la oposición y a su discurso/práctica de la democracia liberal (que no supera la representación y exacerba la individuación) y beneficia al Chavismo que a pesar de la cooptación y burocratización de las organizaciones  que gravitan alrededor de él, posee una fortaleza basada en una identidad común y niveles de coordinación aceptables para esta coyuntura que permite la discusión, acuerdos y movilización.

Hoy todas las organizaciones, gremios, asociaciones, colectivos, organizaciones sociales, sindicatos, debemos proponernos tener representación en la Asamblea Nacional Constituyente, superando la burocracia partidista para aportar a un debate social que marcará el futuro. Si no es posible contar  con representación, se debe generar espacios de debates para hacer propuestas y promoverlas. Y en esto último hay experiencia, pues en el proceso constituyente de 1.998 se demostró gran fortaleza.

Los factores que gravitan en el marco de la Revolución Bolivariana han tomado la iniciativa en el campo político y la oposición tiene pocas alternativas, tristemente una ellas es la violencia, “terrorismo” o como más recientemente se ha denominado insurrección armada. Ahora bien, en el campo económico la oposición está avanzando y la Asamblea Nacional Constituyente no es a mi juicio una fórmula para que el chavismo avance a corto plazo, así como es el campo cultural y comunicacional, para esto son otras las estrategias. No develadas por ahora…

(*) Sociólogo. @jxrondon