martes, junio 06, 2017

100 años de la revolución de octubre y 150 del capital



Una lectura en clave de derechos: La lucha por la unidad y la democracia.

|Por: Jaime Araujo Rentería|

La humanidad conmemora este año, 150 años del Capital y 100 de la revolución de octubre; que lecciones podemos sacar, para la situación actual de Colombia, para la unidad de los sectores democráticos y cómo podemos interpretar algunas de sus experiencias desde la perspectiva de los derechos humanos.

EL APORTE DE MARX COMO CIENTIFICO SOCIAL Y EL METODO DEL CAPITAL

De los muchos aportes que hizo Marx a la ciencia, fue primordial el descubrimiento del factor fundamental de las relaciones entre los hombres: los hombres establecen entre ellos, múltiples relaciones; relaciones de todo tipo, religiosas, culturales, políticas, jurídicas, sexuales, económicas, etcétera. Antes de Marx, los hombres se encontraban perdidos en el caos de estas relaciones; no existía un norte que determinara cuáles relaciones condicionaban al resto de las relaciones humanas. Marx puso orden en este caos de relaciones y logró establecer, que la relación fundamental era la económica y que esta, a su vez, condicionaba o determinaba el resto de las relaciones entre los hombres. Que la base económica, el modo de producción, es la que determina las clases sociales; determina la política y toda la superestructura y no al revés como se había creído hasta entonces. Con este aporte, Marx, creada el materialismo histórico. Quien mejor lo explicó, fue Federico Engels, en el discurso que hizo, ante la tumba de Marx: “Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto, la producción de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o una época es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, las concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta entonces se había venido haciendo. Pero no es esto sólo. Marx descubrió también la ley específica que mueve el actual modo de producción capitalista y la sociedad burguesa creada por él. El descubrimiento de la plusvalía iluminó de pronto estos problemas, mientras que todas las investigaciones anteriores, tanto las de los economistas burgueses como las de los críticos socialistas, habían vagado en las tinieblas.”.

EL METODO DEL CAPITAL


Sobre el capital de Marx, mucho se ha escrito, y en lo que a nosotros respecta, bástenos con reiterar que constituye un hito de la ciencia de la economía política. Sin embargo, queremos llamar la atención, sobre un aspecto menos conocido del mismo; esto es, del método con que fue construido. Antes de Marx, los economistas utilizaban un método de exposición de su ciencia, que iba de lo concreto a lo abstracto; por ejemplo, Thomas Robert Malthus, comienza estudiando la relación concreta que existe, entre población y alimentos; para concluir, que la pobreza de la sociedad y las crisis económicas que ésta sufre, tienen como causa la relación desproporcionada que existe entre el aumento de los alimentos y el aumento de la población; pues mientras los alimentos aumentan aritméticamente, la población aumenta geométricamente. No es lo mismo 4 + 4 + 4=12, que cuatro a las tres: 4X4X4=64; mientras los alimentos aumentan 12 veces, la población aumentó 64 veces. Después de explicar cosas concretas como estas, Malthus y otros economistas anteriores a Marx, explicaban relaciones más abstractas, como la renta o la renta de la tierra. Era el método de lo concreto a lo abstracto.

Marx, invierte ese método en el capital y comienza por lo más abstracto, para explicar luego relaciones concretas, utiliza un método teórico de conocimiento que va de lo abstracto a lo concreto, denominado: Elevación de lo abstracto a lo concreto. En este sentido, el pensamiento puede considerarse como modo de comprender la realidad mediante la abstracción.  Mediante la abstracción se destaca la propiedad esencial, el aspecto esencial del objeto. El método de abstracción científica consiste en abstraerse de lo secundario y no esencial.

"Al destacar una propiedad o relación, la idea puede abstraerse incluso de las propias cosas y fenómenos a los que pertenecen dichas propiedades y relaciones.  Así surgen las cualidades de "lo blanco", lo "hermoso", "la herencia", "la conductibilidad eléctrica", etc.  Semejantes abstracciones en la lógica se denominan objetos abstractos".

Hasta el siglo XIX, al investigar un fenómeno de la naturaleza o de la sociedad, no se aplicaba el método de ascensión de lo abstracto a lo concreto, sino el método inverso de ascensión de lo sensorial concreto a lo abstracto.  Este último método fue el utilizado por Hobbes y Locke en sus escritos filosóficos y políticos, así como por todos los economistas anteriores a Marx.  "Los economistas del siglo XVII -Ha escrito Marx al analizar el método de conocimiento de estos-, por ejemplo comienzan siempre por el todo viviente, por la población, la Nación, el Estado, varios Estados, etc; pero siempre terminan en distinguir, por medio de análisis, relaciones universales abstractas determinantes como división del trabajo, dinero, valor, etc".

Marx utilizó el método inverso, ascensión de lo abstracto a lo concreto, en su obra cumbre, el capital.  En esta obra comienza el análisis por la definición abstracta de la mercancía y sigue avanzando hasta crear el panorama de las relaciones capitalistas en todo su conjunto... "En el análisis de las formas económicas escribió Marx en el capital -no pueden emplearse ni el microscopio ni los reactivos químicos.  La capacidad de abstracción ha de sustituir  a esos medios."

Karl Marx comienza, señalando que la sociedad capitalista, en una sociedad que produce para el mercado, por lo mismo, produce mercancías. Con esta constatación, lo que Marx quiere es señalar la diferencia, entre el modo de producción feudal, que consiste en una producción autárquica, donde se produce el objeto en el feudo, y se consume dentro de ese mismo feudo, donde muchas veces quien consumía el producto es el mismo que lo había producido. Modo de producción distinto al de la sociedad capitalista donde se produce en un lugar y se consume en otro completamente distinto, donde el que consume el producto, lo más probable es que ni siquiera conozca a quien lo produjo; donde el consumidor colombiano, jamás conocerá al obrero chino que lo elaboró.

Luego de caracterizar la sociedad capitalista como productora de mercancías, Marx se pregunta por qué los hombres adquieren mercancías y la respuesta es que con ellas se satisfacen necesidades de los hombres: como necesita protegerse del frío, compra vestidos; como necesita alimentarse, compra yuca y compra Papa; como necesita solaz espiritual, adquiere arte y literatura; etcétera. Este es el valor de uso de las mercancías.

Marx, se pregunta luego por qué mercancías que tienen valores de uso tan distinto, como la papa y los libros, pueden intercambiarse entre ellas. La mercancía tiene entonces, además del valor de uso, un valor de cambio, o de intercambio entre ellas. Pero para que esto sea posible, qué mercancías tan distintas, y con valores de uso tan distintos, puedan intercambiarse entre sí, tienen que tener algo en común que permita ese intercambio. Ese elemento en común es que todas son producto del trabajo de los hombres. El contener todas, trabajo humano, es lo que hace posible su intercambio. La cantidad de trabajo que cada una contenga, determina también su valor de intercambio: si para producir un lápiz, necesito una hora de trabajo; y para producir un libro necesito tres horas de trabajo; puedo cambiar un libro por tres lápices.

Marx señala, que en la sociedad capitalista, productora de mercancías, unos hombres son dueños de instrumentos y medios de producción y otros sólo son dueños de su fuerza de trabajo, que deben vender a los primeros, por lo que el trabajo de los últimos, se convierte también en una mercancía que venden a los primeros. Sin embargo, los dueños de los instrumentos y medios de producción, no pagan a los trabajadores la totalidad de su trabajo; de manera que estos últimos entregan más valor (plusvalía) del que reciben por su trabajo. Éste trabajo no remunerado, que recibe el patrono, es el que le hace enriquecerse cada día más.

Luego de que ha comenzado por estas abstracciones, Marx, comienza el análisis de temas concretos, como la renta, la renta de la tierra, las formas de capital: capital comercial, capital financiero, capital industrial y aquí hace otro aporte metodológico importante, al señalar que existe una diferencia entre lo histórico y lo lógico, ya que lo que es primero en el tiempo, no es siempre lo fundamental, lo lógicamente importante: mientras la acumulación originaria de capital, se da en la forma de capital comercial, sin embargo, para el sistema capitalista, es más importante el capital industrial y la razón de esta distinción es muy simple; es que el capital industrial es el que produce la plusvalía, mientras las otras dos formas de capital no producen plusvalía (aunque tomen parte de ella, no la producen). Consideramos que lo dicho, es suficiente, para señalar el aporte metodológico de Marx, al elaborar el capital.

100 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE. UNA LECTURA EN CLAVE DE DERECHOS


Existe, un hilo conductor y una continuidad, entre el marxismo, la primera revolución rusa de 1905 a 1907 y la revolución de octubre de 1917. Sin embargo, eso no puede hacernos olvidar, los aportes nuevos que hicieron Lenin y la revolución de octubre; entre otras cosas, por la sencilla razón, de que jamás había existido otra revolución socialista y se trataba de crear la primera.

Entre los nuevos aportes que hizo Lenin, y que fueron vitales para lograr el triunfo de la revolución de octubre, fue construir un partido político de nuevo tipo: de cuadros y no de masas; donde no bastaba, como en los partidos burgueses, declararse miembro de el, donde era necesario integrarse al trabajo en una de sus organizaciones. Esta labor, la cumplió Lenin en el segundo Congreso del partido obrero de Rusia, de cuya división, se produjeron los nombres de bolcheviques (mayorías) y mencheviques (minorías), en el año 1903, cuyos debates aparecen documentados en su libro “Un paso adelante,  dos pasos atrás,” escrito en 1904. La labor del partido, en el camino hacia el poder político pasaba por las tareas de propagar (propagar-agitar), educar y organizar: propagar las ideas del socialismo, su cosmovisión del mundo; educar a la clase obrera y a su aliado natural los campesinos pobres y medios, para que tomaran conciencia de sus intereses de clase; para que pasaran de ser una clase en sí, a una clase para sí; y organizar a la clase obrera y sus aliados, así como a las amplias masas populares, en estructuras que permitieran agruparlas, en la lucha por sus intereses; por sus derechos. Para Lenin era claro, que el partido pertrechado con la teoría socialista, tenía que acercarse a las reivindicaciones concretas, por los derechos concretos de las amplias masas populares, pues la teoría sin práctica es estéril y la práctica sin teoría es ciega. Sólo en la lucha, por el derecho a la educación, se puede propagar, educar y organizar a quienes no tienen educación, para que conozcan su derecho a la educación, puedan reclamarlo y hacerlo realidad; sólo en la lucha por el derecho a la salud, se puede propagar, educar y organizar a quienes no tienen salud; etcétera.

Para Lenin, como para Marx, el sistema capitalista y su modelo económico es injusto porque priva de derechos. La institución que le dio nacimiento, esto es la propiedad privada, es injusta, precisamente porque priva de propiedad a la mayoría de la población, pues al permitir la propiedad privada de instrumentos y medios de producción, ésta se convierte en propiedad de una minoría de miembros de la sociedad y se excluye de ella a millones de personas. La libertad de prensa burguesa, es injusta, porque otorga el derecho a una minoría: a los dueños de los medios masivos de comunicación y excluye de ese derecho a la gran mayoría de los ciudadanos. El sistema capitalista es injusto, porque no otorga los derechos a todos los ciudadanos: los derechos a la salud, a la educación, a la vivienda, al trabajo, etc. sólo son privilegios de una minoría. La idea del socialismo, era otorgar, estos derechos a todas las personas y de esa manera construir una sociedad más justa, más igualitaria y más libre. Este mismo déficit de derechos típico del sistema capitalista, lo encontraba Lenin también, en el concepto de democracia burguesa. Para Lenin, siguiendo a Engels, la comunidad primitiva era una forma de sociedad sin Estado. El Estado surge con la propiedad privada de instrumentos y medios de producción; la primera forma de Estado es el Estado esclavista; que es reemplazado por el Estado feudal y este por el capitalista, que sería reemplazado por el comunismo, otra forma de sociedad sin Estado, en un nivel distinto, por el alto desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción (modo de producción). Entre el Estado capitalista y el no Estado comunista, era necesario un tipo de Estado que aboliera la propiedad privada y se auto extinguiera: era la dictadura del proletariado. Para Lenin, todos los modelos de Estado implican una correlación entre democracia y dictadura; tanto en el Estado esclavista, como en el feudal, el capitalista o la dictadura del proletariado, coexisten democracia y dictadura; la diferencia de la dictadura del proletariado con los estados anteriores estribaba, en que se invierten los términos: antes la democracia (en el esclavismo, el feudalismo y el capitalismo) era para la minoría de la población; y la dictadura para la mayoría de la población; ahora, con la dictadura del proletariado, la democracia es para la mayoría de las personas y la dictadura es sólo para la minoría de ellas. Lo que traducido en derechos significaba, que ahora los derechos eran para la mayoría de la población. Era una propuesta de ampliación de la democracia política y de la democracia económica.

Para Lenin, la lucha por el socialismo, era al mismo tiempo una lucha por los derechos humanos y la toma del poder estaba indisolublemente ligada a unos derechos humanos concretos: no por azar, desde las tesis de abril, escoge cuatro derechos, que toma directamente de las peticiones del pueblo: Pan, Paz, Tierra, Libertad.

El pueblo ruso estaba pasando hambre y era necesario darle su derecho a alimentarse. El pueblo ruso, estaba cansado de la guerra: la Primera Guerra Mundial había privado del derecho a la vida a muchos rusos y había sido causa de la violación de muchos otros derechos, como la integridad física y moral de muchas personas; la guerra civil, también afectaba el derecho a la paz, era necesario restablecerle al pueblo, su derecho a La Paz. Sin embargo, en relación con este derecho, Lenin tenía claro, que si se le quería restablecer el verdadero derecho a la paz al pueblo ruso antes se debía derrocar al capital, acabar su modelo económico. El precio de la paz no podía ser la perpetuación del modelo económico que ocasionaba las guerras. El derecho a la libertad, era un reclamo que tenía varias dimensiones, en una Rusia que era mucho más feudal que capitalista, con tantas ataduras feudales que había que romper: libertad personal, libertad religiosa, libertad de pensamiento, de palabra, de partidos políticos, de prensa, etc.

El derecho a la tierra, Lenin sabía, que el desarrollo industrial de Rusia no era el más grande de Europa, lo que hacía que su clase obrera fuese minoritaria, que si quería tomar y conservar el poder, necesitaba de un aliado mucho más numeroso que ella, que eran los campesinos pobres y los campesinos medios (excluida a los terratenientes) y que la única manera de ganárselos y movilizarlos era asegurándoles su derecho a la tierra, configurando una alianza obrera-campesina. Sobre este tema sabía también, que el programa de los eseristas de izquierda, estaba más cercano a las aspiraciones campesinas y no dudo en hacer una alianza con ellos y adoptar parte de su programa, con tal de fortalecer la alianza obrera-campesina.

ENSEÑANZAS DE OCTUBRE PARA LA UNIDAD EN COLOMBIA

A 100 años de la revolución de octubre, todavía son muchas las enseñanzas que podemos aprender de ella. Una de las más importantes es que ella siempre estuvo ligada a la lucha por los derechos; que se hizo posible gracias a que era un proyecto de ampliación de la democracia política y de la democracia económica; de más derechos para todos. Que los cuatro derechos, que en ese momento histórico, Lenin destacó como condición de tránsito hacia el socialismo, son todavía una tarea pendiente en Colombia, donde muchos colombianos todavía padecen de hambre, donde la paz con justicia social sigue siendo una quimera, que se trueca en una cesación parcial de un conflicto armado, donde el Estado no cumple lo pactado, donde el tema de la tierra sigue pendiente y donde ha desaparecido, inclusive como simple reivindicación, el tema de la reforma agraria; donde en vez de aumentar nuestras esferas de libertad física, moral, espiritual, cada día, se nos encadena, aprisiona y se nos esclaviza cada vez más.

Que además, de esos cuatro derechos, está pendiente en Colombia, la realización de otros derechos, que no fueron ni siquiera discutidos, en el acuerdo de La Habana, que fueron dejados expósitos, y que como sociedad civil es nuestro deber reclamarlos y tutelarlos, como son el derecho universal, para todos los colombianos, a la educación y a la salud. Las Reformas agraria, urbana y del sistema financiero; la reforma del congreso, de la Justicia, de la educación y la salud. La redistribución de la riqueza y la lucha contra todas las formas de discriminación incluidas la sexual y la racial.

Los acuerdos de La Habana, tampoco cambia el modelo económico, sino que lo perpetúa; no defiende la soberanía nacional. No le da a las víctimas de la violencia sus derechos a la verdad a la justicia a la reparación ni la garantía de no repetición; no le da los colombianos la verdadera paz con justicia social ni la paz con la naturaleza, no está la preservación del medio ambiente; la lucha contra la corrupción y el desempleo. En los acuerdos de la Habana brillan por su ausencia la Libertad e igualdad de los colombianos, la Creación del estado autonómico o federal; el derecho a la vivienda para todos, etc. No podemos dejar que estas ideas, en síntesis: Paz con justicia social y democracia política y económica, desaparezcan del debate social y político y por estas razones y por estos derechos, es que tenemos que ir más allá del acuerdo de La Habana.

Estos derechos y su contenido, tienen que ser plasmados en un programa mínimo que sea al mismo tiempo de acción política y de acción social. Es un programa mínimo, ya que nadie puede imponer la totalidad de su concepción de sociedad y estado al resto de los demócratas, por lo que es necesario que recoja los temas y enfoques fundamentales en los que existe coincidencia, como por ejemplo la paz, la soberanía nacional, las reformas agraria, urbana y financiera; el respeto al medio ambiente, el apoyo a las luchas campesinas, indígenas y de los afro descendientes, la lucha por el territorio, el respeto a la soberanía popular, la defensa y ampliación de todos los derechos humanos. La sociedad civil democrática debe contribuir individual o colectivamente a establecer el programa mínimo y una vez planteada las propuestas y votadas las propuestas, las que obtengan mayoría deben ser respaldadas por todos nosotros, propagadas en todos los escenarios y debemos hacer la labor de organización y educación en torno a ellas. Una vez elaborado el programa mínimo, es necesario definir unas reglas de juego, para determinar quiénes pueden ser voceros o portavoces de ese programa; lo ideal es que haya varias personas que recorren todo el país propagándolo, organizando a quienes quieran trabajar por él y educando a la gente en sus derechos para que puedan reclamarlos.

Quienes propaguen y agiten este programa, tienen que decirle claramente al pueblo colombiano, que no aceptamos el falso dilema, en que se nos quiere meter, de escoger entre el diablo de Santos y el Lucifer de Uribe, entre la corrupción de Santos y la de Uribe; que para nosotros son exactamente iguales, pues ambos defienden el mismo modelo económico y ambos, han librado una guerra sin cuartel contra los derechos del pueblo colombiano.

Ese diálogo, entre demócratas colombianos, tiene que pasar, por el diseño de las nuevas instituciones que den más derechos al pueblo colombiano, que hoy, mientras no aparezca una opción mejor, el escenario natural para realizarlo y plasmar el programa mínimo en nuevas instituciones que hagan posible el cambio de las estructuras injustas (una estructura de educación que no da educación a todos los colombianos y necesitamos remplazarla, por otra que si de educación a todos; como necesitamos remplazar la estructura de salud que no da salud a todos los enfermos, por otra que si de salud a quien lo necesite; etc.) es la Asamblea Nacional Constituyente, popular, autónoma, democrática y soberana.