viernes, junio 09, 2017

Modos de producción y modos de apropiación, una distinción a propósito de los extractivismos



|Por: Eduardo Gudynas|

Se presenta el nuevo concepto de modos de apropiación como distinto, aunque inspirado en el de modos de producción. Éste se refiere a las diferentes formas de organizar la apropiación (extracción o uso) de distintos recursos naturales (como materia, energía o procesos ecológicos). Incluye tanto relaciones ecológicas como sociales, y se las describe con varios ejemplos para los extractivismos sudamericanos. A su vez, se rescata la categoría de modos de producción. Los dos conceptos son aplicados en escalas geográficas y temporales acotadas.


Los llamados extractivismos, en tanto apropiaciones intensivas de recursos naturales, imponen complejos retos conceptuales y metodológicos para su análisis. Esa situación explica, en parte, la predominancia actual de algunos abordajes que se centran, por ejemplo, en el papel de grandes empresas, transnacionales o estatales, dejando de lado otro tipo de actores, y a la vez, que se otorgue mayor relevancia a las miradas desde las ciencia sociales, persistiendo las dificultades para lidiar con los aspectos ecológicos. Estas limitaciones se han vuelto más agudas bajo la actual proliferación de extractivismos mineros, petroleros y agrícolas, ya que en América Latina son desplegados y justificados tanto desde tiendas conservadoras como progresistas.

Para superar algunos de estos problemas, en este análisis se presenta el concepto de “modos de apropiación” para describir los distintos tipos de organizaciones y dinámicas en la extracción de recursos naturales. El concepto está directamente basado en la idea de “modos de producción”, la que también es rescatada. La idea de modos de apropiación es ilustrada con ejemplos para los sectores extractivistas sudamericanos. Se explora, además, su utilidad tanto para una ecología política como para una economía política que analice las interacciones entre sociedad y naturales, y cómo la apropiación de recursos naturales se articula en distintos modos de producción.

Rescatando la idea de modos de producción

La presentación del concepto de modos de apropiación (MdeA) impone rescatar la idea de modos de producción (MdeP). El término fue formulado originalmente por Karl Marx; posiblemente aparece por primera vez en La ideología alemana (en coautoría con Friedrich Engels), y en otros textos como El Capital. Marx no ofrece una definición precisa pero es posible que lo entienda como los modos de la organización productiva y económica de una sociedad, y como un medio para un análisis histórico.

En sus entendidos tradicionales, es un concepto de alto nivel de abstracción, incluyendo por un lado a las llamadas fuerzas productivas, tales como el trabajo humano, recursos como la tierra, las tecnologías, etc., y por otro lado, las relaciones de producción, atendiendo a quienes trabajan y aquellos que se apropian de parte de ese trabajo por medio de la explotación, concebidos a su vez como clases sociales. En su aplicación como instrumentos para la interpretación histórica, los MdeP constituirían un todo social que se mantiene durante largo tiempo. De esta manera, se distinguen diferentes MdeP a lo largo de la historia y de amplia escala (comunismo primitivo, asiático, antiguo, feudal, capitalista y socialista).

El uso del concepto tuvo sus vaivenes, incluyendo etapas de alta intensidad e intentos de redefinición. En las décadas de 1960 y 1970 se lo difundía en manuales y era protagónico en las discusiones sobre desarrollo, subdesarrollo y dependencia, con mucha visibilidad en América Latina. Desde otro flanco se buscó un diálogo con las perspectivas de los sistemas-mundo, como es el conocido caso de Eric Wolf. Entienden que un modo de producción es, para un momento histórico, un conjunto específico de relaciones sociales por medio de las cuales se despliega el trabajo para tomar energía de la naturaleza, a través de herramientas, conocimientos y organización. Esta perspectiva también discurre en altos niveles de abstracción, describiendo tres modos (determinados por el parentesco, por los tributos y por el capitalismo).

Hacia fines de la década de 1980, se entendía que los MdeP podrían ser definidos bajos dos tendencias analíticas (una enfocada a nivel local y otra que aborda el sistema como un todo) y dos escalas geográficas (relaciones de producción local o la economía global). Pero de todos modos, el uso prevaleciente lo entendía en amplias escalas de tiempo y lo ubicaban como un instrumento para la crítica al desarrollo.

Aunque la idea siguió siendo aprovechada, poco a poco entró en un retroceso debido a factores como su abstracción, su énfasis historiográfico y por haberse enfocado sobre todo en discusiones sobre el capital y el Estado9. Otros conceptos tomaron su lugar.

Al estudiar los extractivismos sudamericanos se volvió evidente que era necesario contar con un marco teórico para poder considerar aspectos clave como la disponibilidad de recursos naturales o las opciones tecnológicas, las que se correspondían con la idea de fuerzas productivas. También se debían atender las relaciones sociales envueltas en ese tipo de procesos, como puede ser el papel del Estado o de distintos actores sociales, que si bien no son adecuadamente describibles como una única clase social (o unas pocas), igualmente se acercaban a la idea de relaciones de producción. Todos estos están contemplados en la idea de modos de producción. Pero a la vez resultaba evidente la necesidad de modificar el uso clásico en varios sentidos, comenzando por ajustarla a escalas temporales y espaciales mucho más pequeñas, y por otorgarle un papel clave a la dimensión ambiental.

Por lo tanto, en primer lugar se rescata la idea marxiana de modos de producción, para, en segundo lugar, redefinir sus escalas de aplicación para hacer posible los análisis de las variedades de organización dentro del capitalismo actual. Siguiendo la misma inspiración, en tercer lugar, resultó inevitable postular un concepto separado y distinto al del modo de producción para abordar esa primera etapa de interacción con la naturaleza, cuanto ésta es modificada para extraerle unos ciertos recursos, pero no otros. Esto desembocó en el concepto de modos de apropiación.

Modos de producción y modos de apropiación

La relevancia de una mirada marxiana que apela a la idea de modos de producción en el análisis de los extractivismos tiene un antecedente clave en Stephen Bunker, quien fue autor de una serie de estudios pioneros sobre el extractivismo en la Amazonia. Sus aportes no recibieron la atención que merecía en su tiempo, pero se destaca que defendía la necesidad de un marco teórico nuevo para analizar la apropiación de recursos naturales. A su juicio, los marcos conceptuales propios de los países industrializados eran insuficientes o inadecuados. También era necesario apelar a nuevas categorías para incorporar aspectos ambientales como la apropiación, el uso y la destrucción de materia y energía que no pueden ser calculados en términos de trabajo o capital. Esto llevó a que Bunker propusiera el concepto de “modo de extracción”, diferenciándolo de la idea de “modo de producción”, aunque inspirado en ella.

El “modo de extracción” de Bunker permitiría caracterizar conexiones sistémicas entre fenómenos muy variados, desde la organización del trabajo, los sistemas de propiedad y la infraestructura a la ideología y creencias. Bunker reconocía que su nuevo concepto estaba en paralelo con la idea de MdeP clásica, aunque a ésta la presentaba de  un modo amplio (entendida como la relación entre aspectos sociales, legales, políticos y comerciales). Enseguida advertía que no compartía las posiciones del marxismo ortodoxo que sostenían que los modos de producción se reproducían a sí mismos, de donde el capitalismo se podría expandir indefinidamente. Esa condición, señalaba Bunker, es ecológicamente imposible. Estas y otras advertencias de Bunker son acertadas y deben tenerse presentes al analizarse los extractivismos contemporáneos.

En efecto, la complejidad de emprendimientos, como la gran minería, los monocultivos de soja o la explotación petrolera en la Amazonia, no puede ser analizado únicamente desde una mirada económica, sea convencional o incluso heterodoxa. Existen otros componentes, como los regímenes de propiedad, el papel del Estado, de las empresas o de las comunidades locales, que expresan distintas relaciones sociales que necesariamente deben ser atendidas. A su vez, los extractivismos descansan sobre componentes ecológicos que los determinan, tales como la localización geográfica de los yacimientos, y generan impactos ambientales negativos de gran intensidad y cobertura.

De todos modos, el sentido usual del término “producción” en los MdeP exige precisiones. Es que los extractivismos en sentido estricto no son un sector “productivo”, ni tampoco una “industria”, tal como planean los defensores de esos emprendimientos. Entender la extracción y exportación, pongamos por caso de hierro, representa una “producción” o es una “industria extractiva”, lo ha servido como legitimación ante la opinión pública de esos emprendimientos, amparándose en los imaginarios industrialistas (tales como contar con fábricas y obreros, y servir al progreso). Pero en los extractivismos no hay producción, sino que distintos modos de extraer recursos naturales. La idea original de MdeP permite considerar las formas de asignación de valor, el papel de las relaciones sociales o de los conflictos en la apropiación de los recursos naturales, los flujos de capital o el papel del Estado. Este tipo de consideraciones son de vital importancia y deben ser incluidas tanto en la descripción de la situación actual como en proponer alternativas.

A diferencia de los usos tradicionales de los MdeP que se aplican a grandes “sistemas”, como el capitalismo, y largas escalas de tiempo, y que en parte explican la caída en el uso de la idea, éste se vuelve más útil, concreto y con mejores capacidades de análisis al aplicárselo a escalas mucho más acotadas.

Estas consideraciones desembocan en rescatar y a la vez reenfocar la idea de MdeP, y simultáneamente presentar otro concepto particular para analizar una etapa previa y específica, que es la apropiación de recursos naturales. De esta manera se postula el concepto de modos de apropiación.