lunes, agosto 07, 2017

A Quinchía llegó una plaga peor que las del café: la minería transnacional




Mineros constituyendo comité promotor en Irra, corregimiento de Quinchía

Por: Jhonny Garcés - Fotografías: Rodrigo Grajales

En el país de la locomotora minera se habla mucho en los grandes medios de comunicación, acerca del beneficio social y la prosperidad que trae y traerá la gran minería transnacional. En este documento veremos algunas experiencias internacionales, y sin perder de vista que son culturas y legislaciones diferentes, nos sirven como punto de referencia para avizorar lo que se viene para el país, ya que las metodologías de trabajo e inversión de las transnacionales suelen ser las mismas alrededor del mundo.




El caso de la mina Pueblo Viejo en República Dominicana (finalizando etapa de construcción)

Con reservas probadas y probables de 23,7 millones de onzas (oz) de oro, 455 millones de libras de cobre y 131.3 millones de onzas de plata, una de las reservas mas grandes del mundo (1). Se encuentra ubicada en el municipio de Cotui, provincia Sánchez Ramírez, a unos 100 km de la capital Santo Domingo. Allí la multinacional canadiense Barrik Gold (productora), conocida en la industria del oro como la más grande e importante del mundo, compró en el 2005 por 10,4 billones de dólares los activos de otra canadiense de menor tamaño, la Placer Dome, adquiriendo también el poder sobre la concesión de la mina, que se había “ganado” Placer Dome por licitación internacional en 2001. El proyecto está siendo administrado y será operado por la Barrick Pueblo Viejo (subsidiaria de Barrick Gold Corporation) en compañía con otra canadiense, la Goldcorp Inc. quien participa con un 40 por ciento.

Cuando los canadienses empiezan a realizar los estudios de factibilidad de la mina, en el año 2001, el índice de personas que vivía bajo la línea de pobreza en toda República Dominicana era de 27,8 por ciento, alcanzó un promedio de 36,6 por ciento desde 2002 hasta el 2010, para subir abruptamente en 2011 a un 42,2 por ciento; uno de los más altos de América, ya que la tasa de pobreza en América Latina y el Caribe estuvo alrededor del 30,4 por ciento en 2011 (2). Algunos podrán argumentar: el impacto de los proyectos es regional, no nacional. Pues bien, “la prosperidad y el desarrollo” que trajeron las compañías canadienses a la provincia Sánchez Ramírez se pueden resumir en una denigrante cifra: de 93.000 personas el 62,3 por ciento vive en condición de pobreza y 14,6 por ciento se encuentran en estado de mendicidad o pobreza extrema. De cada diez habitantes hay seis pobres y un indigente. (3)

En el año 2000, el sector de minas y canteras generó el 0,19 por ciento del empleo nacional, y en 2011 solo representó 0,47 por ciento. El sector no representa una fuente significativa de empleo. La agricultura y la ganadería representaron en 2011 el 14,67 por ciento del empleo nacional. En septiembre del año pasado hubo protestas de la población, exigiendo a la multinacional que cumpliera con sus promesas de generación de empleo, ya que la mayoría de sus trabajadores son extranjeros y hasta el momento la metodología que están usando para cumplir su responsabilidad social con la provincia, es emplear personas de la región durante periodos rotativos de 4 meses (4). Han participado 567 personas y la compañía asegura dar empleo a toda la región, pero estas personas sólo trabajaron de febrero a mayo, y es incierta para ellos una nueva contratación (5). En Sánchez Ramírez hay 13.048 desempleados, suponiendo que se implemente el programa cada año, darían empleo a una misma persona de la comunidad 4 meses cada 23 años. “Casualmente” el proyecto de explotación durará un poco más de 23 años. Y eso que es el periodo de construcción del montaje, cuando se genera más empleo, la misma compañía afirma que los empleos se reducirán cuando culmine esta etapa. “En su punto máximo los empleados de las empresas contratistas de Barrick Pueblo Viejo alcanzaron un tope de aproximadamente ocho mil 500 empleados, número que irá descendiendo mientras concluyen dichos trabajos” (6).

En el negocio de la extracción del oro, Barrik Gold es la compañía más grande e importante del mundo. En 2011 reportó ingresos netos por 4.484 millones de dólares y aunque hasta el momento ha invertido en el proyecto Pueblo Viejo 5.985 millones de dólares, no ha generado el desarrollo y la prosperidad tan especulada (7). ¿No es éste el típico comportamiento de un buen cotizante de la bolsa de valores de Toronto? Con la pobreza y la miseria a sus espaldas pretenden que la mina les genere ingresos netos por 6.327 millones de dólares (8).

Para los que afirman que el impacto de un proyecto de minería transnacional solo se puede apreciar cuando éste se encuentra en su fase de explotación, aquí les va otro ejemplo.

Mina Yanacocha en Perú

La mina de oro a cielo abierto más grande de Suramérica, Yanacocha, inició sus operaciones en una zona llamada Carachugo, departamento de Cajamarca, y produjo su primera barra de doré el 7 de agosto de 1993. Las actividades de prospección, exploración y explotación de Yanacocha se realizan en un área de 59.897 hectáreas; las concesiones mineras de la empresa cubren un área total de 310.001 hectáreas de terreno. A 31 de diciembre de 2011 la producción fue de 1.293.123 oz de oro y de 1.348.004 oz de plata, siendo las reservas de mineral del orden de 7,7 millones de oz de oro (9).

Toda esta riqueza es controlada por la Minera Yanacocha S.R.L. al poseer el 51,35 por ciento de las acciones; quien toma las decisiones sobre la Minera es la Newmont Second Capital Corporation, filial de la multinacional estadounidense Newmont Mining Corporation, la segunda al mando en la industria del oro, después de Barrik Gold Corporation.

Condiciones de vida

Con grupos de “profesionales” de las distintas áreas del conocimiento, la Newmont procedió, como lo hacen todas las multinacionales de la megaminería, a convencer la población de los beneficios de la minería transnacional a cielo abierto. Los beneficios de los que hablaban se traducen en la siguiente cifra: en 1999, después de 6 años de explotación, el 48,5 por ciento de la población de Perú vivía bajo la línea de pobreza, cifra que se redujo a un promedio de 45,6 por ciento en el periodo 2004 – 2010, lo que causa más asombro, es que en ese mismo periodo de tiempo el índice de pobreza en Cajamarca fue de 59,7 por ciento, lo que quiere decir que en 11 años la pobreza en Perú se redujo un 2,9 por ciento, mientras que en la provincia estuvo 14,1 por ciento por encima del promedio nacional. Para colmo de males en ese mismo periodo de tiempo el ingreso anual por persona (PIB per cápita) del departamento fue 40 por ciento inferior al del resto del país (10).

En 2011 Cajamarca fue el segundo departamento con el mayor índice de pobreza(11). 19 años de explotación y no se ha generado ningún tipo de desarrollo en la región.

Empleo

Perú es el mayor productor de oro de América Latina y el sexto a nivel mundial; el 61 por ciento de los ingresos (US$21,7 billones) por exportaciones los genera la gran minería (12). La explotación de minas y canteras solo genera el 1,2 por ciento del empleo nacional, mientras que el sector agropecuario el 22 por ciento; la minería representó sólo el 1,49 por ciento del empleo en Cajamarca (13).

En 2010, el 8,8 por ciento de los ingresos por exportaciones de Perú los generaron 4 minas, Yanacocha (Newmont, Buenaventura), Cerro Corona (Gold Fields), Lagunas Norte (Barrick Gold) y Orcopampa (Buenaventura). Estos ingresos quedan para las compañías, no para el país. Como si fuera poco el promedio máximo de empleo que producen estas 4 minas, no supera los 5.300 trabajadores. Del total del empleo creado por el renglón de minas y canteras, sólo representan el 3,9 por ciento, y eso que son las minas de oro más grandes y con mayor inversión de Suramérica.

Además no se genera un encadenamiento productivo: los principales insumos químicos se importan a través de otras multinacionales, la maquinaria que se usa también es importada, no hay compras de oro, no hay fundiciones, la reparación técnica de equipos proviene también del extranjero, etc. La minería nacional sí origina un encadenamiento productivo que reproduce más empleos para el país, en cambio, la minería trasnacional lo hace, pero a miles de kilómetros de los lugares de explotación.

Las reservas de oro de Yanacocha se agotarán en menos de 6 años, y si en 19 años que lleva de explotación, no ha cambiado las condiciones de vida de los habitantes, mucho menos lo hará en el corto periodo que le queda. Como hemos visto, la mega minería genera mucha riqueza, obviamente, sólo para las compañías, pero no crea empleo, desarrollo ni prosperidad para las regiones aledañas a los centros de explotación. Colombia no escapa a esta realidad.

El caso de la mina El Cerrejón Colombia

Es la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo, ubicada en el corazón de La Guajira, entre los municipios de Albania, Barrancas y Hatonuevo, con un área de concesión de 69.000 hectáreas. Inicia la extracción del mineral en 1986, y es controlada por tres multinacionales, Anglo American (Sudafricano – Inglesa), Xtrata (Suiza) y BHP Billiton(Australo – Inglesa)*, todas participan con partes iguales. En 2011 El Cerrejón exportó 32,3 millones de toneladas de carbón, equivalentes al 40,5 por ciento de todas las exportaciones colombianas y el 4,6  por ciento del carbón mundial; tuvo utilidades netas por un billón de pesos y los recursos estimados son de 3.670 millones de toneladas de carbón. Puede explotar el mineral por 100 años más. Un gran negocio para las multinacionales, mas no para los habitantes de La Guajira (14).

Condiciones de vida

El Cerrejón lleva 26 años explotando carbón, generando regalías e “inversión social”, aún así el 64,3  por ciento de la población del departamento vive en condiciones de pobreza; ocupa el segundo lugar, solo superado por el Chocó, con 64,9  por ciento, mientras que el promedio nacional fue de 37,2  por ciento. Esto quiere decir que 526.694 guajiros viven con ingresos mensuales inferiores a $187.079 pesos. Según el DANE este es el valor de la línea de pobreza para el 2010 (15):



Porcentaje índice de pobreza, tomado del PNUD La Guajira 2012

Al menos no es el primero, dirán los escépticos, pues bien, el 37,45  por ciento de la población de La Guajira vive en condiciones de pobreza extrema, y ahí sí se ganó el primer lugar del país. De cada 10 guajiros, hay seis pobres y tres indigentes, mucho mayor que en Cajamarca y Sánchez Ramírez.

En Colombia, peor sí es posible, como lo demuestra la siguiente gráfica:

 Gráfica elaborada con base en datos PNUD La Guajira 2012

Para colmo de males el Índice de Necesidades Básicas Insatisfechas** en el área de influencia de El Cerrejón es superior al promedio nacional.


Durante el período 1995 – 2010 La Guajira recibió 3,92 billones de pesos, el 10  por ciento de los recursos generados por regalías en todo el país y produce el 4,6  por ciento del carbón mundial, aún así La Guajira y la zona de influencia de El Cerrejón ostentan una de las peores condiciones de vida del país, lo que comprueba que las regalías y los impuestos que pagan las multinacionales por extraer nuestros recursos naturales no renovables son las harinas del pan que se comen en sus países de origen.

Empleo

Al menos damos empleo, dirán las transnacionales, pero y, ¿qué calidad de empleo es? En el debate sobre las condiciones laborales de El Cerrejón, que realizó el Senador Jorge Enrique Robledo el 7 de junio de 2011, se dan unas cifras contundentes: el 47% de los trabajadores están tercerizados y ganan un 30  por ciento menos que los empleados directos, quienes ganan en promedio 4,5 SMMLV. Pero no es un salario alto, debido a que los trabajadores están obligados a cumplir con jornadas de 12 horas diarias hasta completar un promedio que supera las 60 horas semanales, cuando la ley dicta que deben ser 48.

Los trabajadores están expuestos a diversas enfermedades como cáncer de pulmón, bronquitis, síndrome de Kaplan, bronqueolitis, debido al polvillo de carbón; traumatismos de columna vertebral, dolores abdominales y digestivos, problemas de equilibro, dolores de cabeza y trastornos visuales debido a las vibraciones de la maquinaria. Y a pesar de ser una actividad de alto riesgo, los trabajadores son obligados a cotizar 1300 semanas para la pensión, cuando la ley dicta que deben ser 700. La inconformidad de los trabajadores se refleja en el justo paro que llevaron a cabo desde el pasado 7 de febrero, en el cual exigían mejores condiciones laborales y mejores salarios, ya que la multinacional sí tiene con qué (16).

El caso de los proyectos de exploración Miraflores y La Cumbre en Risaralda

Ubicados en el municipio de Quinchía, en 2005 los proyectos fueron llevados a cabo por la Sociedad Kedahda S.A., filial de la Sudafricana Anglo Gold Ashanti***. En 2007 la canadiense B2 Gold Corp los adquirió, y a finales de 2009 pasaron a manos de otras dos canadienses, Batero Gold Corp y la Minera Seafield Resources, quienes se repartieron la torta, quedando la primera con las veredas La Cumbre, El Centro y parte de la vereda Dosquebradas y la segunda con las veredas Miraflores y la mayoría de Dosquebradas. En abril de 2012 las exploraciones de la región de la Batero Gold arrojaron reservas por 2,9 millones de oz de oro, mientras que las de la Seafield, a enero de 2011 arrojaron reservas por cerca de 3 millones de oz de oro.

La minera Seafield tiene un capital de financiación de solo 5 millones de dólares para el proyecto Miraflores (se sabe que están gestionando créditos por más recursos) y según sus estudios técnicos en la zona hay 1,9 millones de oz de oro; el proyecto le costará cerca de 137 millones de dólares (17). Mientras que realizaban sus exploraciones desde 2010, compraron la concesión de la mina Miraflores (que estaba en manos de la Asociación de Mineros de Miraflores), por 6.000 millones de pesos y los pagaron en cuotas semestrales, 5 de 600 millones y una de 3.000 millones, dichas cuotas se repartieron entre 38 socios sin el consentimiento de la comunidad ni de los más de 200 barequeros y mineros artesanales que tradicionalmente han trabajado en la zona desde antes que se diera el contrato 010-87M de 1986. La presencia de los mineros tradicionales no pertenecientes a la Asociación y el hecho de que ésta tuvo trabajadores sin ningún tipo de prestación social por más de 20 años, da para que se retire dicho contrato.

Claramente se trata de una multinacional junior, ya que su capital de inversión a duras penas alcanza para las actividades de exploración e “inversión social” y está tratando que los peces gordos como Barrik Gold, Newmont o Anglo Gold Ashanti le compren el tapao que le metieron.

Suponiendo que no se retire el contrato minero de la Seafield y que ésta desplace a los mineros tradicionales como pretende hacerlo, el proyecto Miraflores tendría una etapa de minería a cielo abierto y otra subterránea. En la etapa a cielo abierto se extraerá el 82  por ciento del oro (1,5 millones de oz) y solo se tardará 8 años.

¿Y de eso cuánto le queda al pueblo colombiano y cuánto a la Seafield?

Producir una oz le costaría 524 dólares (sin incluir regalías ni costos de refinación). Con un precio base de $1.500 dólares por oz, se estaría ganando más de 900 dólares por oz, cerca de 3 billones de pesos. Al país le va a quedar una miserable regalía y a Quinchía el daño ambiental.

El oro de Miraflores le pertenece a la nación colombiana y a los mineros tradicionales que han levantado familias enteras lavando cargas de tierra del interior de la montaña.

Debido a sus atropellos, los “panes rancios” con los que se pretende comprar a los quinchieños, la problemática social que está generando y el impacto ambiental que traerá su proyecto, la Seafield recibe el bien merecido sobrenombre de Sífilis, letal, silenciosa e indeseable, avanza indetectable hasta que devasta la región en que se encuentra, cuando la víctima se entera del mal que le carcome, ya es tarde.

La forma que están utilizando estas multinacionales para convencer a la población de “las bondades” de la minería transnacional a cielo abierto, es la misma que usaron en Sánchez Ramírez, en Cajamarca y La Guajira. Al mejor estilo de los politiqueros de turno, repartiendo baratijas y espejuelos. La Batero compró los instrumentos de la banda sinfónica local, la Seafield arregló una caseta de reuniones aledaña a una cancha de fútbol en la vereda Miraflores y paga pautas publicitarias en las emisoras locales. En Navidad ofreció un marrano al barrio que tuviera el mejor alumbrado, el que por supuesto se lo ganaba quien tuviera más logos de la compañía. El 31 de diciembre premiaba al mejor año viejo. Nada de raro tendría que se atreviera a proponer que se reemplazara la estrella de Belén en el pesebre por el logo de la compañía y la banderita de Canadá.

Otro dato curioso: El director de la Batero Gold, Leonard Harris, trabajó en la Newmont por más de 20 años y fue el primer director general de la mina Yanacocha. David Prins, miembro del equipo de manejo de la Seafield, trabajó para Placer Dome por más de 16 años y Giovanny Ortiz, vicepresidente de exploración de la Seafield, trabajó para Eco-Oro Mineral Corp, como gerente de exploración del nefasto proyecto Angostura en el páramo de Santurbán.

En Quinchía el 36 por ciento del suelo se usa para plantaciones de café, 25,7 por ciento para pastos y 9,2 por ciento para caña panelera, un municipio agrícola, cuando no hay cosecha se trabaja en las minas o barequeando en los ríos y quebradas, y así ha sido desde las épocas prehispánicas. Las multinacionales amenazan con acabar con el poco rebusque que con la crisis cafetera tiene el pueblo quinchieño (18).

Notas

1. Estas cifras se calculan de acuerdo con el Instrumento Nacional 43-101 como es requerido por las autoridades canadienses reguladoras de valores. Para un desglose de las reservas y los recursos por categorías e información adicional relativa a reservas y recursos, ver el Formulario de Información 40-F/Anual 2009 de Barrick.
2. Panorama social de América Latina 2011 – CEPAL
3. Priorización del Gasto Social y Focalización de la Pobreza 2005, Serie protección Social No. 4. Unidad de Información Social, presidencia República Dominicana. Sánchez Ramírez en cifras, perfil sociodemográfico provincial – Oficina Nacional de Estadística 2008.
7. Revisión anual Barrik 2011 – Destacados financieros 2011.
8. Análisis de los efectos económicos y sociales del proyecto minero Pueblo Viejo.Centre for Social Responsibility in Mining Sustainable Minerals Institute SMICSRM. The University of Queensland, Australia. Esta cifra se calcula después de impuestos, obligaciones y costos de producción.
9. Reporte de sostenibilidad Yanacocha 2011, Minera Yanacocha S.R.L.
10. Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). INEI – Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO), 2001-2010. INEI – Evolución de la pobreza en el Perú al 2011
11. INEI – Encuesta Nacional de Hogares, 2010 y 2011.
12. World Gold Council – The economic contribution of large-scale gold mining in Peru. Lima 16th May 2012.
13. INEI – Censos Nacionales 2007 : XI de Población y VI de Vivienda.
14. Informe de sostenibilidad 2011 – Cerrejón.
15. PNUD La Guajira 2012.


17. Gold Project in Colombia with Robust Economics TSX-V: SFF | PEA on Miraflores

NI 43-101 Technical Report – Preliminary Economic Assessment (PEA)

18. CARDER, 2001

*La multinacional más grande del mundo en extracción de minerales como carbón, oro, hierro, petróleo y diamantes, superando en capital a Barrik Gold y Newmont, ya que éstas se dedican sólo a la extracción de oro.

**La metodología de NBI busca determinar, con ayuda de algunos indicadores simples, si las necesidades básicas de la población se encuentran cubiertas. Los grupos que no alcancen un umbral mínimo fijado, son clasificados como pobres. Los indicadores simples seleccionados, son: Viviendas inadecuadas, Viviendas con hacinamiento crítico, Viviendas con servicios inadecuados, Viviendas con alta dependencia económica, Viviendas con niños en edad escolar que no asisten a la escuela. – DANE.

***La tercera multinacional más grande del mundo en la industria del oro.

****El Banco Mundial define como pobres a aquellas personas que viven con menos de dos dólares al día y como pobres extremos a quienes viven con menos de un dólar diario.