jueves, agosto 03, 2017

Correa no dejó la mesa servida sino un país sobreendeudado



LA DEUDA SE CONVIERTE EN UNA PESADA CARGA

|Por: Rodrigo Santillán Peralbo|

Diversos analistas de variadas ideologías sostienen que no necesariamente es malo que un país contraiga deudas si los préstamos sirven para conservar recursos propios, si los recursos económicos ajenos se utilizan con racionalidad para explotar, procesar o producir nuevos bienes y servicios.

Lo malo está cuando los préstamos contraídos se utilizan para fines diferentes para los que fueron solicitados, o si la deuda se destina a gastos corrientes, o si los intereses son elevados y los plazos son cortos, o si la deuda es superior al Producto Interno Bruto -PIB- permitido. Entonces la deuda se convierte en una pesada carga que, inexorablemente, conduce al subdesarrollo y al empobrecimiento de los pueblos ya que sobre ellos se descargan las famosas medidas de ajuste y las nefastas políticas neoliberales.

Los especialistas suelen decir que la “deuda externa es la suma de las obligaciones que tiene un país con respecto de otros, que se componen de deuda pública (la contraída por el Estado) y deuda privada o del sector privado, que es aquella que contraen los particulares en el exterior”.

Más allá de las definiciones conceptuales académicas, débese destacar la tragedia de un país endeudado hasta más allá de sus posibilidades reales de pago, como es en este momento la realidad de algunos países latinoamericanos y, entre ellos, el Ecuador sobre endeudado que, curiosamente, en los últimos diez años ha sido gobernado por un economista que tiene 15 títulos de Doctor Honoris Causa, y un país próximo a la banca rota, a pesar o por encima de la tristemente célebre revolución ciudadana y de un “progresismo” que, como característica, tuvo un caudillo populista que basó su poder en el dispendio de los recursos económicos que originó la deuda externa, que sin embargo; apadrinó su clientelismo populista en las masas que, por su pobreza, siempre espera un Mesías.

La deuda externa del Ecuador es tan grande que en poco tiempo tendrá que renegociar la mayoría de ella, o podría llegar a la imposibilidad de obtener nuevos créditos en caso de necesidad, pero esos nuevos créditos podrían adquirirse mediante la imposición de fuertes condicionamientos por pate de los acreedores que para garantizarse con alguna forma de pago podrían liquidar la soberanía del país, o como cuando tuvo que endeudarse con el Fondo Monetario Internacional o Banco Mundial que imponían políticas económicas restrictivas para el pueblo, siempre atosigado por cargas impositivas, y la mayor de ellas que es la inflación.

Si la deuda es tan grande, necesitaría un descomunal presupuesto sólo para pagar intereses que son más elevados cuando a un país se lo coloca entre los de mayor riesgo, como hoy ocurre con el Ecuador que, inclusive, está en desventaja para competir con otros países ya que en el año 2000 perdió la soberanía monetaria al adoptar el dólar como moneda nacional. Suele afirmarse que, “con frecuencia, la deuda es tan grande que el país no es capaz de pagar ni los intereses, con lo que la deuda va creciendo con el tiempo, en vez de disminuir. Así, el desarrollo económico del país puede ser imposibilitado por la deuda, entrando en una espiral sin fin de empobrecimiento”.

Naturalmente que esa situación se produce debido a los malos manejos en las políticas económicas las que, irremediablemente, conducen a crisis económica que puede desencadenar crisis políticas, sociales y culturales con inevitables consecuencias de desestabilización, violencia y caos. El perdedor siempre es el pueblo al que el populismo dice que es el beneficiario de los “cambios progresistas y revolucionarios”.

“NO HAY TAL MESA SERVIDA”

“No hay tal mesa servida, esa es la pura y neta verdad”, expresaba el presidente del Ecuador, Lenin Moreno al recordar que en plena campaña electoral, en abril del 2017, decía su antecesor Ec. Rafael Correa que el nuevo Presidente de la República, encontrará la mesa servida, una economía recuperada, al asegurar que la recesión se había superado, que lo peor ya habría pasado.

Pero la realidad es distinta, según el presidente Moreno que afirmó: “Una cosa es lo que se dice y otra lo que se da. La condición económica del Ecuador es muy difícil, es sumamente difícil, vamos a salir adelante con el esfuerzo de todos” y agregó: “No digo que el país está quebrado, porque realmente tenemos mucho entusiasmo por salir adelante. Ahora se respira libertad y esos es maravilloso…” En su pensamiento sostenía que se puede ser más mesurado con las cuentas.

Se debe ser mesurado, pero jamás mentir, ni engañar al pueblo respecto de la situación real de la economía, del tamaño de la crisis, y entregar al país las verdaderas cifras de la deuda pública a nivel nacional e internacional que, en el anterior gobierno presidido por un economista, se mintió, se engañó o se escondieron las cifras reales de la deuda con fines político-electorales. En otras palabras., nunca se superó la recesión.

Mentiras y engaños han conducido al desconocimiento de las realidades del endeudamiento más agresivo de la historia ecuatoriana y esa misma farsa permite el nacimiento de especulaciones de todo género.

Así se afirma que el gobierno presidido por Correa alcanzó una cifra récord de endeudamiento, a tal punto que el Ecuador debería más de 50.000 millones de dólares, cifra que demuestra que en esa década perdida no sólo se mintió sino que se violaron disposiciones constitucionales que ordenaban que el país no debía endeudarse más del 40 % del PIB . ¿Pero qué le importó al Ec. Correa otra violación constitucional, si tantas veces ha violado la Carta Política de Montecristi?

Sólo al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) el Estado le debe más de 15.000 millones de dólares ya sea por la constante compra obligada de bonos o papeles o ya porque no paga lo que debe en cuanto a aportes por atención de salud a jubilados y familiares de afiliados y también porque, con toda prepotencia y abuso del poder, Correa señaló que nada le debe al IESS y ordenó borrar de las cuentas del IESS la fabulosa suma de dinero que adeuda, inclusive por la arbitraria supresión del 40%$ que el Estado aportaba desde 1941, para solventar las pensiones de jubilación.

El pasado 29 de junio, Metro Ecuador informaba que el expresidente Rafael Correa cuestionó en un artículo de opinión el informe emitido por la Contraloría General, según el cual, el Estado adeuda al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) un total de 2.527 millones de dólares, con corte al 30 de septiembre de 2016.

“Los mismos que siempre han intentado que el Gobierno no tenga ninguna injerencia en el IESS, considerando al Instituto poco menos que una cooperativa de ahorro y crédito privada, son los que ‘exigen’ que el Estado central pague todo. Los mismos que demandan ‘institucionalizar’ al país, aplauden estas aberraciones (…) Hoy, muchos sectores del viejo país celebran esta nueva ‘conquista’, como la llaman arcaicas organizaciones laborales.”, señaló el exmandatario en el artículo publicado en El Telégrafo bajo el titular ‘Rezagos del viejo país’.

Con la característica para negar lo que debe, “el expresidente lamentó que exista “regocijo” de cierta prensa opositora y de las cámaras de la producción, sin embargo, recordó que el Estado no solo es el gobierno central. “¿Se entenderá que la multimillonaria deuda al IESS, es una ‘deuda’ que tendremos que pagarla todos?”, se cuestionó, según Andes.com.

Y recordó que la “supuesta nueva deuda del Estado central con el IESS” se genera por el pago de las atenciones de salud de los jubilados y de enfermedades catastróficas, de acuerdo con la Ley de Seguridad Social del 30 de noviembre de 2001, “que tenía como objetivo privatizar la seguridad social”. Esa Ley, dijo, fue aprobada por la llamada ‘aplanadora’, es decir, la mayoría legislativa conformada por socialcristianos y democratacristianos.

Indicó que, en esa época, la privatización era permitida por la Constitución de 1998, hecha también por estos partidos políticos, que en el art. 58, en su parte pertinente, decía que el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social “podrá crear y promover la formación de instituciones administradoras de recursos para fortalecer el sistema previsional y mejorar la atención de la salud de los afiliados y sus familias”.

Explicó que ese artículo buscaba eludir el amplio rechazo popular expresado a la pregunta 2 de la consulta popular del 26 de noviembre de 1995, impulsada por el Gobierno de Sixto Durán-Ballén, que proponía que toda persona tuviera “el derecho a escoger libre y voluntariamente que tanto el régimen de seguridad social, como sus prestaciones y servicios estén a cargo del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social o de otra institución pública o privada”, y que el sistema de seguridad social se funde en los “principios de solidaridad y libre competencia”. Lo expresado por Correa, no tiene ninguna validez jurídica, ni moral, pero para él la deuda del Estado al IESS es inexistente porque también el IESS es el Estado. Correa ni siquiera reconoce la autonomía del IESS avalada por todos los gobiernos del Ecuador desde su creación en 1929. En la década de Correa, el gobierno convirtió al IESS en caja chica para satisfacer vanidades, aumentar el clientelismo político y el poder del desaforado populismo.

No sólo el IESS fue la caja chica del gobierno, sino también el Banco Central del Ecuador al que el Estado le debe una fabulosa suma de dólares. El pasado 4 de Abril de 2017 el periodista Menéndez sostenía que la deuda del Gobierno con el Banco Central del Ecuador (BCE) aumentó en una semana, según el boletín semanal de la institución financiera. En 3 meses, ese monto bordea los $ 1.000 millones.

Añadía que el BCE realizó una nueva entrega de recursos al Gobierno central. Así, según esos datos, la cifra entregada pasó de $ 5.288 millones a $ 5.804 millones, del 24 al 31 de marzo, es decir, un incremento de $ 516 millones. En los 3 primeros meses de 2017 el Banco Central le ha prestado al Gobierno en promedio, $500MM mensuales (casi un tercio del gasto mensual total). ¡Qué hará el gobierno del presidente Lenin Moreno para pagar las cuentas al IESS y Banco Central del Ecuador.

Grave es negar las deudas para no pagarlas, tanto, como grave es engañar con aquello de la deuda consolidada que en realidad esconde las cifras verdaderas. En el fondo, deuda consolidada es un maquillaje de la peor ralea.

Según el diario el Comercio, Sebastián Angulo habría publicado: “Al cierre de marzo del 2017, la deuda pública agregada se ubicó en el 40,2% del Producto Interno Bruto (PIB), según información disponible en la página web del Ministerio de Finanzas. La deuda agregada -que llegó a USD 40 465 millones en marzo- toma en cuenta los compromisos del Gobierno con otras entidades públicas. El Ministerio de Finanzas dejó de publicar este saldo en su Boletín de Deuda Pública.

No obstante, la cifra puede ser obtenida mediante la suma de las cifras de la deuda interna y externa que la entidad no ha dejado de presentar en sus informes mensuales. Como norma de prudencia fiscal, el Código de Planificación y Finanzas Públicas establece que el endeudamiento del Estado no debe representar más allá del 40% del PIB. Sin embargo, según el Gobierno, para calcular ese techo se debe tener en cuenta únicamente la llamada deuda consolidada, la cual excluye del cálculo las obligaciones que tiene el Estado con otras entidades públicas como la Corporación Financiera Nacional (CFN) o el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).

El tema quedó definido así a través del Decreto 1218, emitido en octubre del 2016 por el presidente de la República, Rafael Correa. Ahí se señaló que el peso de la deuda en el PIB “se efectuará sobre la base de los Estados Consolidados (...), de conformidad con el Manual de Estadísticas de las Finanzas Públicas del Fondo Monetario Internacional”. De esta manera, el endeudamiento público representa el 27,3% de PIB, con lo cual el Gobierno está lejos de tocar el límite legal y todavía tiene un amplio margen de endeudamiento.

Los principales acreedores del Fisco entre enero y marzo del 2017 han sido, sin embargo, entidades estatales, aunque el reporte del Ministerio de Finanzas no detalla los nombres de esas instituciones. Fausto Ortiz, exministro de Finanzas, explicó que más de USD 1 500 millones han ingresado al Fisco desde el sector público. La mayoría, a decir de Ortiz, provienen del Banco Central del Ecuador (BCE). Mientras que en el caso de la deuda externa, en el primer trimestre del año se registraron nuevos desembolsos por USD 1 792 millones.

De esa cantidad, la mayor parte corresponde a la emisión de bonos de enero del 2017 por USD 1 000 millones, que vencen el 2022 y pagan 9,125% de interés. Le sigue la deuda contraída por Petroamazonas el febrero pasado. La estatal petrolera salió al mercado de capitales internacionales en marzo y emitió USD 355 millones en bonos internacionales, con un plazo de dos años. La petrolera estatal se comprometió a realizar pagos mensuales de interés y capital. El rubro restante (USD 382 millones) corresponde a préstamos de otros gobiernos y también de organismos internacionales, como CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El Gobierno acude a fuentes de financiamiento de acuerdo a su disponibilidad, explicó Walter Spurrier, editor de Análisis Semanal. “Cuando no tienen disponibilidad externa van por el lado interno”, aseguró el analista. Y cuando esas fuentes internas y externas no son suficientes, dijo Spurrier, el Fisco ha recurrido a dineros de la Reserva Internacional del BCE. La posibilidad de un nuevo endeudamiento externo no está cerrada.

Actualmente, autoridades del frente económico están de gira para reunirse con tenedores de bonos de Estados Unidos e Inglaterra, según la publicación especializada Revista de Financiamiento Internacional (IFR, por sus siglas en inglés). La gira de los funcionarios tenía previsto llegar el lunes 24 de abril del 2017 a Londres (Inglaterra). Edwin Gutiérrez, jefe de Deuda Soberana de Mercados Emergentes de Aberdeen Asset Management, una firma británica que invirtió en bonos ecuatorianos y que tenía previsto participar de las reuniones, dijo el viernes 21 de abril que el objetivo de la cita es conocer los planes del nuevo Gobierno ecuatoriano en materia de endeudamiento.

Una de las dudas de Gutiérrez es conocer la política económica del presidente electo Lenín Moreno. Gutiérrez señaló que esperan aclarar temas como deuda con China, el financiamiento del Banco Central al Fisco, las preventas petroleras, entre otros temas. “Esperamos que tenga una posición diferente a Correa, una posición distinta con los inversionistas”, añadió. El IFR no ha descartado que se efectúen nuevas emisiones de bonos ecuatorianos y que las reuniones servirían para preparar el camino. El riesgo país alcanzó 729 puntos y es la cifra más alta del presente año. Petroamazonas emitió deuda a dos años plazo por USD 355 millones.

¿Será cierto que el mentiroso cae más pronto que el ladrón? Los dos deben estar en la cárcel.

Fredy Olmos Profesor universitario en los institutos Politécnico Santiago Mariño y Antonio José de Sucre en las cátedras relacionadas con administración, economía y finanzas. En pro de la enseñanza creativa y eficiente de los componentes fundamentales del mundo empresarial, en Noviembre de 2016 decía: “Deuda externa es un vocablo que deriva de una voz latina que se compone de dos términos que en sí mismos tienen un significado particular. Estos son deuda y externo/a.

El concepto de deuda hace referencia a la obligación que un sujeto tiene de pagar, reintegrar o satisfacer algo a otro. Lo habitual es que el concepto esté relacionado con el dinero. Para contraer una deuda debe haber un objeto que haga necesaria la transacción entre ambos individuos; el mismo puede ser algo real o abstracto (una casa o un favor).

Externo/a es un adjetivo que permite mencionar aquello que se manifiesta desde un lugar hacia el exterior; cuando este último concepto se contrapone al de interno. El exterior de un país, es todo territorio que se encuentra fuera de los límites de lo nacional.

¿Y ahora qué es la deuda externa?

Por lo tanto es la cantidad de dinero que un país debe al exterior, es decir, a bancos, empresas e instituciones de fuera de sus fronteras. Dentro de la deuda externa dividimos dos tipos de deuda, la deuda pública (o soberana) que es la que tiene que pagar el Estado, y la deuda privada, que es la que tiene que pagar las empresas y economías domésticas.

La deuda externa ha originado a lo largo de la historia muchos problemas en las diferentes economías del mundo. Cuando un país debe mucho dinero al exterior, el gasto en intereses se dispara y puede provocar la asfixia de la economía. El sobreendeudamiento origina por un lado que el país no pueda volver a pedir al exterior (ya que su nivel de endeudamiento es muy alto y nadie se atreve a prestarle más) y por otro lado, debido a que es muy posible que parte de esa deuda no se pueda pagar en el futuro, que el interés a pagar por la deuda contraída se dispare aumentado más si cabe el gasto en intereses que tiene que desembolsar el país. Produciendo problemas graves como la inflación y descapitalización de las reservas.

En la actualidad, todos los países del mundo deben dinero a otras instituciones extranjeras. Las causas difieren de unos estados a otros; algunos se han endeudado para invertir en infraestructuras o mejorar el bienestar del país y otros países se han endeudado debido a catástrofes naturales y sus consecuencias. El endeudamiento de por si no es malo, siempre que se haga dentro de unos límites que el país pueda controlar.”

Para mayor desgracia, el endeudamiento ecuatoriano fue más allá de los límites legales permitidos y, además, una gran parte de esa deuda habría servido simplemente para para esconder la deuda y afirmar que lo peor ya ha pasado, que el decrecimiento ya se habría superado y que la “mesa queda servida” para el nuevo gobierno que también resultó ser de Alianza País. Se demuestra que el Ec. Correa no fue consecuente con su movimiento político, y peor con el nuevo presidente que aparentemente apadrinó para seguir gobernando desde la sombra, pero el presidente Moreno afirmó que “sufría de abstinencia de poder”