viernes, agosto 11, 2017

El Papa llega a un país con menos católicos, pero con más evangélicos, ateos y agnósticos



|Por: Hector Alonso Moreno*|

¿Podrá el Papa reconciliar un episcopado dividido y de mayorías tradicionales, para que opte definitivamente por el pueblo y por los pobres?  ¿Logrará hacerse escuchar por un clero dedicado a ofrecer ante todo ritos y rituales, salvo excepciones?

La visita de Francisco-Papa exige una mirada global hacia el pasado reciente.

Aquel de la “Nueva Evangelización”, promovida por el largo pontificado de Juan Pablo II y Benedicto XVI, de 35 años, que no echó raíces. Al contrario, por América Latina y El Caribe crecieron las iglesias evangélicas o “cristianas” y van en desarrollo constante el ateísmo, el agnosticismo y la indiferencia religiosa.

Para 2016, 107 millones de latinoamericanos se congregaban en las iglesias históricas protestantes, evangélicas o “cristianas” de reciente generación.

No hago esas afirmaciones con sentido sectario. Constato una realidad: el declinar relativo de la Iglesia católica y el surgimiento de otras iglesias y actitudes ante el fenómeno religioso.

Ese declinar es el panorama del país y de los demás países que visite el Papa Francisco en América Latina. A pesar de la buena voluntad de Juan Pablo II (1979-2005)  y de Benedicto XVI (2005-2013-febrero), su largo Pontificado coincidió con la mayor crisis que ha sufrido la Iglesia católica en su Historia, en Europa Occidental y en las Américas.

Los años ochenta, la primera década del Papa polaco, coincidió con el inicio de los grandes cambios que se produjeron en América Latina y El Caribe, en el campo socio-religioso.

Qué paradoja hablar de Nueva Evangelización a menos de veinte años del Concilio Vaticano II, cuando bajo sus pontificados se frenó su desarrollo genuino y  se persiguieron las teologías progresistas que lo hicieron posible. Como también se satanizó  la Teología de la Liberación, que abría un amplio horizonte. Sin embargo, la iniciativa fue bien acogida. Circularon documentos y documentos. En aquellos años alguien  me comentó: “Se persiguieron las comunidades eclesiales de base en los barrios populares y ese vacío lo llenaron las sectas”.

Parece que no se ha hecho un balance de  la “Nueva Evangelización”, país por país,  de sus experiencias significativas, exitosas o fracasadas.  Lo que sí se puede afirmar, con toda objetividad y con toda seguridad, es que mientras se hablaba y escribía sobre la  Nueva Evangelización, durante el mismo periodo, la Iglesia católica perdió millones de fieles, se impuso el neoliberalismo, los ricos se hicieron más ricos y los pobres son más pobres.

En el año 2012, un año antes de la elección de Francisco-Papa, cuando absolutamente nadie se imaginaba que Benedicto XVI fuera a abdicar, publiqué un largo documento, para mostrar cómo crecían las alertas, cómo aumentaban las estadísticas negativas y se acumulaban los análisis lúcidos.

(*) Licenciado en Teología y Sociología.

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