lunes, agosto 21, 2017

En memoria del legendario dirigente agrario Isauro Yosa


Campesinos y guerrilleros rodean a Manuel Marulanda Vélez e Isauro Yosa, dos jefes guerrilleros y fundadores de las Farc. Fuente: El Espectador.

|Por: Alvaro Angarita / Nodo50|

Isauro Yosa, conocido en las épocas de la resistencia campesina como el Comandante Lister (en homenaje a Enrique Lister, general proletario de la guerra civil española), inicialmente un humilde recolector de café a quien su esposa enseñó a leer, estará por siempre inscrito en las páginas de la historia de la lucha por la tierra y las gestas campesinas de las cuales hizo parte activa desde niño. Su nombre se inmortaliza junto a los de sus compañeros de lucha Pedro Antonio Marín (Manuel Marulanda Vélez), Juan de la Cruz Varela, Eutiquio Leal (Comandante Olimpo), Jacobo Prías Alape, Alfonso Castañeda y Ciro Trujillo Castaño entre otros. Yosa había nacido en Natagaima el dos de febrero de 1.910.

Poseedor de un valor incalculable

Correspondió a este luchador agrario en los años 30 enfrentar el poder latifundista. Por ese entonces circulaba el periódico Tierra, órgano del Partido Comunista Colombiano. En sus páginas orientaba la organización campesina, denunciaba los atropellos, reseñaba las luchas agrarias nacionalmente y explicaba que muchas de las tierras de las que decían ser dueños terratenientes adinerados, no tenían títulos y que por lo tanto eran del Estado. Que los campesinos a través de la acción organizada, podrían disponer de ellas, si actuaban planificadamente.

Época de rezagos feudales

Eran tiempos en que los peones eran tratados como esclavos, pero también en los que éstos comenzaban a sublevarse contra sus patrones. En Chaparral, donde Yosa inscribió parte de sus luchas, más concretamente en la Hacienda «La Providencia», una de las más grandes del sur del Tolima, los peones agrícolas eran golpeados, recibían una pésima alimentación, dormían hacinados en galpones y recibían pagos misérrimos.

En «La Providencia» al igual que ocurría en muchos latifundios en el país, existía un sistema particular de gobierno, circulaba una moneda propia, suministraban mercancías y alimentos a los obreros a precios elevados, que en muchos casos cubrían su salario y en otros simplemente no alcanzaban para pagar. La jornada era de 12 horas.

Una de las primeras acciones tuvo que ver con el peso del café recolectado por los obreros, con el cual los terratenientes los estaban estafando, pues afirmaban que las cajas donde era depositado pesaban una arroba. A escondidas de los capataces, los trabajadores pesaron la caja y encontraron que ésta realmente pesaba 40 libras, por lo cual estaban robándole a los obreros 15 libras. La acción se repitió en varias haciendas de Chaparral comenzándose a denunciar la estafa a los peones dando origen a una huelga de recolectores de café en la cual participó Isauro Yosa y en la que se plantearon dos puntos fundamentales: Pesa legal en la recolección de café y mejores salarios. Después de muchas dificultades, la huelga resultó victoriosa.

La victoria de los trabajadores del campo de Chaparral despertó las ansias de tierra y comenzaron a organizarse las tomas de haciendas en Viotá, Villarrica, Icononzo, Cunday, Fusagasugá, Soacha, Pasca, La Mesa, Agua de Dios, para hablar sólo de Cundinamarca y Tolima. Fue en estas jornadas campesinas al advenimiento del gobierno conservador de Ospina Pérez que se originó la resistencia contra los atropellos y asesinatos, principalmente después del magnicidio del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán el nueve de abril de 1.948.



El comando del Davis

En Chaparral se organiza el primer movimiento guerrillero contra el conservatismo violento, conocido como el Comando del Davis, integrado por liberales (llamados limpios) y comunistas. El ala comunista estaba dirigida por el Comandante Olimpo, Isauro Yosa, Alfonso Castañeda y por Manuel Marulanda, quien había decidido ingresar al Partido Comunista a invitación de Isauro, ante la traición de los dirigentes liberales a los intereses campesinos, factor que incidiría también en la misma decisión tomada en otros escenarios por Juan de la Cruz Varela. En el lado liberal estaban Gerardo Loaiza y otros.

El 13 de junio de 1.953 se produce el golpe militar de Gustavo Rojas Pinilla, alentado por el ospinismo conservador y por la derecha liberal. Rojas lanzó la consigna de paz, justicia y libertad y desarrolló una campaña tendiente a la desmovilización de los alzados en armas con promesas de reconciliación y cese de la violencia.

Las guerrillas liberales se entregaron y las comunistas permanecieron a la expectativa. Isauro Yosa es capturado por unidades militares y llevado a la población de Cunday, donde es torturado. Posteriormente es trasladado a la cárcel La Picota donde permanece tres años, para luego al quedar en libertad regresar al sur del Tolima junto a sus compañeros de lucha.

Con la resistencia en Marquetalia

El general Rojas que había convocado una Constituyente de bolsillo para legalizar la re-presión, posteriormente ilegaliza al Partido Comunista. Caen abaleados los estudiantes en la manifestación de protesta efectuada el ocho de junio de 1.954 y se desata la ofensiva militar en el oriente del Tolima. En 1.957 el país regresa a la normalidad bipartidista con el plebiscito y la elección de Alberto Lleras Camargo como Presidente.

Los campesinos de las zonas organizadas por los comunistas (Marquetalia, Riochiquito, Pato y Guayabero) vivían y trabajaban en paz, hasta que en 1.964 estimulado por la campaña de Álvaro Gómez Hurtado y el periódico El Siglo que sataniza estas regiones como «repúblicas independientes», el gobierno de Guillermo León Valencia inicia una ofensiva contra ellas bajo el denominado Plan Lasso. Por lo menos 16.000 soldados fueron lanzados contra un pequeño grupo mal armado de 40 hombres.

No les había quedado otro camino más que el de regresar a su papel insurgente. Se transformaron en guerrilla móvil para enfrentar la ofensiva militar y dieron inicio a la construcción del Bloque Sur, que más tarde se transformaría en lo que actualmente se conoce como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Allí, combatiendo por los mismos intereses que lo habían movilizado a lo largo de su existencia, junto a Manuel Marulanda y Jacobo Arenas estuvo Isauro Yosa. No moriría en la confrontación, como tampoco Marulanda y Arenas, sólo lo derrotaron los años y murió en Bogotá fiel a la causa revolucionaria y al Partido Comunista, en cuyas filas militó durante toda su vida.