jueves, agosto 03, 2017

Soldados latinoamericanos convertidos en mercenarios por el imperio y sus empresarios



Estados Unidos privatiza la guerra

El presidente Juan Manuel Santos quiere que Colombia sea socio de la Organización del Tratado del Atlántico Norte –OTAN- para que los militares con experiencia en las luchas contra las guerrillas, asuman funciones internacionales en misiones guerreristas que despliega la OTAN en sus correrías por el mundo, según sean los intereses imperiales estadounidenses y de sus socios europeos.

Sin embargo, el gobierno colombiano calla vergonzosamente sobre la realidad de sus soldados que han sido convertidos en mercenarios por Estados Unidos y sus empresarios que privatizan las guerras para acumular millones de dólares a cambio de la vida de colombianos en su mayoría, pero también hay chilenos, panameños y salvadoreños, según informan fuentes confiables y, esporádicamente, diarios como el New York Times y agencias internacionales de prensa como BBC Mundo y RT.

El Medio Oriente se ha convertido en la zona más conflictiva y violenta de la tierra. Cada día mueren cientos de personas en Afganistán, Iraq, Siria, Yemen, Kuwait, Paquistán y los judíos sionistas aumentan la cifra al matar cotidianamente a palestinos indefensos.

Las matanzas colectivas a manos de los terroristas del Estado Islámico conocido también como Daesh en sustitución de Isis que son creación de Estados Unidos, y otros grupos armados, patrocinados, entrenados y financiados por la CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos), pero también cometen crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudi y otros del Golfo Pérsico que son armados por Estados Unidos.

El imperio, en sus ansias de dominación mundial, no tiene reparos ético-morales, ni respeto al derecho internacional cuando invade países, desata guerras asesinas y, desde hace pocos años atrás privatiza las guerras de agresión para sembrar al plantea de muerte y destrucción por mano ajena; es decir contrata soldados y los convierte en mercenarios porque es preferible que se riegue la sangre de militares de países subdesarrollados, antes que se derrame sangre y mueran los soldados del imperio.

Medio Oriente es de trascendental importancia geopolítica y económica para Estados Unidos, porque estar allí es un paso gigantesco para cercar a China, Rusia y controlar a la India.

Para alcanzar sus objetivos de dominación, el imperio yanqui utiliza a los países con gobiernos corruptos que se dejan manipular, para por su intermedio agredir a otros países tal como ocurre con el Yemen martirizado. Por ejemplo, los Emiratos Árabes Unidos (EAU), ha enviado en secreto a centenares de mercenarios de América Latina a Yemen para luchar al servicio de los saudíes contra el Ejército yemení.

Entre las tropas figuran antiguos miembros de las Fuerzas Militares colombianas, además de panameños, salvadoreños y chilenos, aunque la mayoría son colombianos, preferidos por los reclutadores por considerar “que los colombianos ya se han medido en el combate con la guerrilla”.

Carlos Miguélez Monroy, Periodista y editor en el Centro de Colaboraciones Solidarias, sostiene que los militares latinoamericanos que se encuentran en Yemen no representan a sus gobiernos, ajenos a los conflictos de Oriente Medio, sino al gobierno de Emiratos Árabes Unidos que los contrató, y que desde hace años construye un ejército para luchar contra la “insurgencia” en Yemen.

Informa que al principio, el proyecto estaba en manos de Erik D. Prince, salpicado por abusos de algunos ex militares que su empresa Blackwater Worldwide contrató durante la ocupación de Irak y de Afganistán. Estas violaciones graves de derechos humanos reabrieron un debate internacional sobre la utilización de empresas militares “privadas” en conflictos armados.

En un proceso de lavado de imagen, Blackwater cambió de nombre a Xe Services y luego a Academi. Esa búsqueda de “perfil bajo” pudo conducir al abandono en Yemen para que tomaran el relevo los Emiratos Árabes que, junto a Catar y a Arabia Saudita, han adoptado estrategias militares más agresivas en la región.

Ese relevo fue posible gracias a la solvencia económica de estas monarquías que les permite solucionar el problema de desafección de su población local al intentar crear ejércitos eficaces para luchar contra las “insurgencias” surgidas desde 2010. La predilección por estos soldados también se debe a su experiencia y sus conocimientos de guerrillas urbanas. Para los soldados latinoamericanos, una aventura yemení les permite ganar entre 2.000 y 3.000 dólares mensuales, muy superiores a los 400 que ganan en Colombia.

No es nueva la contratación de soldados latinoamericanos. Casi mil soldados chilenos participaron en distintas operaciones tras la invasión de Irak en 2003, contratados también por Blackwater. Algunos de estos soldados se entrenaron con el ejército de Chile en la época de la dictadura, según contaba Naomi Klein en La doctrina del shock.

Los gobiernos argumentan que las empresas militares que subcontratan cumplen funciones de seguridad, de protección, de logística, de apoyo y de limpieza, y no de combate. Sin embargo, la experiencia ha demostrado las dificultades prácticas a la hora de trazar una línea entre lo militar y otras funciones en escenarios donde se tienen que proteger constantemente, como ocurría en Irak o el de Afganistán. Estos escenarios se parecen al que ahora hay en Yemen y en otros países árabes azotados por guerras civiles con intereses extranjeros.

En este contexto, la formación de un ejército con soldados extranjeros podría confirmar los temores de un posible resurgimiento de “mercenarios” en el escenario político global, por mucho que empresas y gobiernos huyan del término por sus connotaciones. Por eso prefieren hablar de “contratistas” y de “empresas privadas”.

Por su parte, estas empresas dedican millones de dólares en marketing para dar una imagen de eficiencia, de transparencia, de buenas prácticas e incluso de “perfil humanitario” y de “reconstrucción”. Así lo muestra la International Stability Operations Association (ISOA), que agrupa a centenares de empresas privadas.

Ante la importancia de este tema, Naciones Unidas tiene desde 2005 un Grupo de Trabajo sobre la Utilización de Mercenarios, que depende del Consejo de Derechos Humanos.

Para leer articulo completo: Resistencia Siempre