domingo, octubre 29, 2017

Al Acuerdo ya lo están haciendo triza



Al acuerdo lo están desgarrando de a pocos para que lleguen los buitres por las sobras.

La ultraderecha no ha tenido necesidad de esperar hasta las elecciones para ver su más grande anhelo hacerse realidad. Hacer trizas el Acuerdo Final está siendo una realidad y lo más irónico -y triste- es que es a manos de uno de sus artífices.

El gobierno de Juan Manuel Santos está fallando en forma en la única cosa que se rescataba de su gestión. Al parecer, al laureado Nobel de Paz no le basta con tener una pésima administración en lo referente a la salud, la educación y la garantía de derechos; sino que parece que creyera que la paz es firmar un papel y posar para la foto.

Al gobierno lo cojieron con los pantalones abajo con la implementación de la paz, y aunque es lógico que el proceso pueda ser largo, parece que no estaba preparado para lo que representaba en materia de territorio, seguridad y trabajo social, desmovilizar a las Farc.

Pero no solo es el gobierno, los honorables Senadores y Representantes están dando cátedra de la decadencia de la política en el país en época de elecciones, donde cada quien está tratando de asegurarse otros cuatro años más de sueldo por ir a dormir o no ir al Congreso, o donde el hijo de un hombre que murió por perseguir a los bandidos hoy comparte filas con ellos.

Estos aires de ir haciendo alianzas para las próximas votaciones han hecho que la falta de qourum en el Senado para la discusión sobre la Ley estatutaria de la Jurisdicción Especial para la Paz sea un constante en el recinto. A los Senadores del Centro Democratico se le sumaron los del Partido Conservador y los de Cambio Radical (estos últimos saben que necesitan captar votos uribistas para seguir con “vida” en la contienda política) lo que significaría que casi la mitad de los senadores estarían ausentes para votar. La falta de consenso está poniendo en terreno delicado una de los motivos por los que las Farc se sentaron en la mesa: su participación política.

Por otro lado, la intervención tardía del Estado en los territorios y la lucha por el control del narcotráfico entre diferentes actores (ELN, disidencias, paramilitarismo, bacrim y delincuencia común) está desencadenando un nuevo conflicto en las zonas dejadas por las Farc, dificultando las labores de sustitución de cultivos ilícitos y creando tensión entre el gobierno y los campesinos que denuncian incumplimientos en los programas. Como quien dice el punto 4 del Acuerdo sobre el problema de las Drogas también anda cojeando.

Sumando el asesinato de líderes sociales, la ausencia estatal en las comunidades y la incapacidad del Gobierno para comunicar efectivamente el tema de la paz en los colombianos, a quienes dicen querer hacer trizas los Acuerdos no les va a quedar tan difícil si llegan a ganar en las elecciones.

Y mientras Santos actúa como si no viera la hora de terminar su mandato para irse a dar charlas en cualquier universidad incauta de Estados Unidos, al acuerdo lo están desgarrando de a pocos para que lleguen los buitres por las sobras.

El salvavidas que le queda a la paz es que, por primera vez en nuestras últimas décadas de existencia, votemos por el candidato adecuado que demanda un momento clave de la historia como este, y dejemos por fuera a quienes han desangrado no con armas pero si con prácticas corruptas el país.

Esta claro que las Farc como organización armada no existen más, pero hay muchos grupos con ansías de tomar el botín que ellos dejaron y comenzar otro conflicto, y siendo realistas, Colombia como Estado y como Nación no resistirían otra guerra más.

Ha sido mucho el dolor causado y el daño al tejido social como para permitirse volver a caer en el oscurantismo de la violencia.

Las nuevas generaciones, los niños y niñas que apenas están creciendo y los que están por nacer, no deben seguir cargando el peso de un conflicto. Es nuestro compromiso con ellos, el hacer los cambios necesarios en nuestra sociedad, en tomar las riendas de la participación ciudadana en la política y en defender la paz y el respeto de los derechos y de nuestra Constitución por sobre las posturas políticas.

Si ellos no tuvieron que esperar hasta las elecciones para comenzar a hacer trizas el Acuerdo, pues no esperemos nosotros hasta las elecciones para provocar un cambio. Los momentos claves de la historia los definen los pequeños actos. Inscriba su cédula, motive a su familia y amigos a hacer lo mismo, participe, infórmese adecuadamente, vote y castigue a quien se lo merece. Dese cuenta que somos una parte importante dentro de la generación que decidirá entre escribir una nueva historia para el país o hacerlo trizas.