jueves, octubre 05, 2017

Un siglo de Violeta Parra, la primera artista latinoamericana que expuso en el Louvre



Chile está de fiesta por los 100 años de Violeta Parra, una de sus artistas más destacadas del siglo XX. Intérprete, musicóloga y artista plástica, esta figura multidisciplinaria está grabada en la identidad cultural de un pueblo entero.

Tenaz, persistente y con un carácter fuerte, Violeta Parra fue una de las figuras más importantes que le ha dado Chile al planeta. Sus canciones, interpretadas por ella o por músicos de los cuatro rincones del mundo, son fácilmente reconocibles.

Nació el 4 de octubre de 1917. Si bien su vida se truncó a los 49 años, legó una importante obra musical y plástica que en el centenario de su nacimiento sigue tan vigente como en el primer día, explicó a Sputnik Loreto Araya, coordinadora de las celebraciones que se llevan a cabo en Chile.

"Violeta Parra es de todos. Todos los chilenos nos hemos apoderado de su figura, que la consideramos un personaje cercano y nuestra gran creadora. No hay quien no lleve en su disco duro temas como 'Gracias a la vida' o 'Volver a los 17'", dijo Araya.

Pero a pesar de que a nivel mundial se la conoce en su faceta de cantautora —sus temas fueron versionados, entre otros, por la estadounidense Joan Báez o la argentina Mercedes Sosa—, Violeta fue "una gran investigadora de la música tradicional chilena".

Recorrió América Latina a lo largo y ancho para poner en valor las expresiones culturales tradicionales y los ritmos musicales propios de los distintos pueblos de su país y la región. Este aspecto "se ha relegado mucho", pero es un aporte que dio Violeta Parra a las nuevas generaciones.

Parra no se destacó solo en el campo musical. Sus bordados en arpillera, con motivos propios de la iconografía tradicional de su país, fueron exhibidos en salas de renombre mundial. Con las mismas manos que tocaba el charango o dibujaba en tela, moldeaba cerámicas. Esta vertiente artística la desarrolló mientras se recuperaba de una hepatitis y no podía tocar ni la guitarra ni cantar.

Su experiencia como hija de una costurera y de un maestro la marcó profundamente. Debido al trabajo de su padre, mantuvo una infancia repartida en varias ciudades del país. Ya en la adultez, continuó su itinerancia en distintas localidades de Chile y Europa, además de sus extensas giras por el Viejo Continente.

"Violeta también era muy conocida por su carácter, que era bastante endemoniado, pero sin duda esa perseverancia y esa porfía lo llevó a realizar todo lo que se proponía. Pensemos que fue una mujer que llegó a Francia y a los dos años de vivir allí presentó en exposición sus arpilleras en el Museo de Artes Decorativas del Louvre", describió la organizadora de los eventos por el centenario de la artista.

Su empeño la convirtió así en la primera artista latinoamericana en realizar una muestra individual en el prestigioso museo parisino, lo que la puso a la vanguardia de la época. "Jamás pensé que mis tapicerías, arpilleras, esculturas y pinturas iban a gozar de tal lugar para presentarse en París", dijo a el diario El Mercurio en abril de 1964, a pocos días de inaugurarse la retrospectiva.

Precisamente, como dice en uno de sus versos más célebres "lo que puede el sentimiento no lo ha podido el saber, ni el más claro proceder, ni el mas ancho pensamiento". Ese, tal vez, ha sido el motor para haber dejado una marca indeleble en las artes de América Latina.

A lo largo de los últimos 12 meses, en las 15 regiones de Chile se han llevado a cabo diversas instancias para homenajear la figura de Parra. Las celebraciones se culminan con un concierto multitudinario en los balcones del Palacio de la Moneda, la sede del Gobierno de Chile. Inicialmente previsto para el día del centenario, debió ser pospuesto por razones climáticas.


También hubo un coloquio internacional sobre Violeta Parra, con la participación de "muchos intelectuales, artistas y poetas" venidos de distintos países para reflexionar sobre esta figura tan importante.

Este año no fue únicamente el centésimo aniversario de la artista. Uno de sus hijos, Ángel, falleció de cáncer en marzo con 73 años, luego de estrenar ‘Violeta más viva que nunca', un documental que "tardó 10 años en hacer" y que incluye entrevistas "a muchos artistas que la conocieron".