lunes, diciembre 25, 2017

Colombia: ¿Que Cese el Cese?



| Por: JuanC.AQ / Kaos En La Red |

Un aporte al análisis sobre los avances y las posturas mostradas en la mesa de quito, lugar de negociación entre el gobierno nacional de Colombia y el ELN.

Cuatro ciclos de negociación se han desarrollado entre el Ejército de Liberación Nacional y el gobierno colombiano. Por cerca de un año las delegaciones reunidas en Quito han venido discutiendo sobre la agenda acordada. Saltándose el protocolo que fue socializado a nivel nacional, a la par del punto uno de participación de la sociedad, se empezó a discutir sobre el punto 5: Fin del Conflicto Armado, numeral f: Dinámicas y acciones Humanitarias.

En este marco se firmó a inicios de mes de Septiembre del presente año un acuerdo de “Cese al fuego bilateral Nacional y Temporal”, entre las partes “Con el propósito de concretar acciones y dinámicas humanitarias, (…) que reduzca la intensidad del conflicto armado. Su objetivo primordial es mejorar la situación humanitaria de la población. Este cese iniciará a partir del 1 de octubre de 2017 y finalizará el 9 de enero de 2018.” Es de resaltar que según el gobierno nacional el Cese al fuego, no es únicamente silencio temporal de los fusiles sino un cese de hostilidades.

Los compromisos a cumplir entre las partes que toman como marco el DIH (reconociendo a la insurgencia colombiana su carácter rebelde y político, su dominio territorial y poder militar), dejan ver también algunos de los intereses de clase entre las partes, mientras el gobierno nacional aparte de las exigencias de cumplimiento del DIH puso sobre la mesa la no afectación de la estructura de las multinacionales ni los bienes de desangre del país, el ELN impulsó el respeto por la actividad política y la vida de los activistas populares, campesinos, indígenas y negros de las comunidades en resistencia y defensa de los derechos humanos y de alternativas populares para el país.

ELN

·         No secuestrar durante la vigencia del cese al fuego ciudadanos colombianos o extranjeros.

·         Desactivar cualquier atentado contra la estructura nacional, incluyendo los oleoductos.

·         No enrolar en sus filas menores por debajo de la edad prescrita por el Derecho Internacional Humanitario. Edad de menos de 15 años.

·         Abstenerse de sembrar artefactos que puedan herir o poner en peligro a población civil.

Gobierno

·         Reforzar medidas de carácter legal para proteger a los líderes sociales en el sistema de alertas tempranas.

·         Impulsar un programa de carácter humanitario que beneficiará a la población carcelaria del ELN, que según cálculos son más de 450, en temas de salubridad, seguridad en los patios contacto con sus familias y mejorar los parámetros legales y humanitarios.

·         Velar que se cumpla una la ley que fue aprobada por el Congreso, con la que se desjudicializa ciertos comportamientos asociados a la protesta social se cumpla

·         Iniciar un proceso de consultas con la sociedad civil a través de audiencia en Quito, con lo que se le da jalonamiento a la agenda con este grupo.

Los cumplimientos en las disposiciones del cese han sido muy variados, para el caso de las guerrillas del Ejército de Liberación Nacional, los cumplimientos han sido mayoritarios. Sobre el tema de retenciones, salvo una alarma en la región del Catatumbo que según las oficinas de prensa de la brigada se adjudicaba al ELN, no hay mayores alarmas ni contratiempos, e incluso, la alarma no fue confirmada. Sobre la afectación a la estructura mineroenergética del país el cumpimiento ha sido total, las incorporaciones de menores de 15 años (expresamente manifestadas en el DIH) nunca han sido política de esa organización según los pronunciamientos oficiales de ellos. Finalmente a implantación de minas en los territorios, siendo este uno de los puntos más difíciles de verificar, no han tenido alertas tempranas o declaraciones que den cuenta de violaciones al cese. Estos cumplimientos por parte de la insurgencia se han visto ocultos y poco reconocidos en los medios de comunicación de la burguesía. En cuanto al cese de hostilidades, algunos lunares se han presentado en especial el error que debe asumir esa organización al resultar muerto el gobernador indígena en el departamento del chocó.

Sobre el cumplimiento del acuerdo por parte del gobierno nacional, se reconoce que las acciones ofensivas en materia militar han disminuido, sin embargo las hostilidades por parte de las fuerzas reconocidas por el régimen se mantienen, los desembarcos, patrullajes, avanzadas y vigilancias en los territorios de confrontación bélica son recurrentes, a esto se suma que los sobrevuelos, el uso de drones y la avanzada de la inteligencia militar se refuerza. El gobierno nacional pretende usar el cese al fuego para fortalecer su estrategia militar y paramilitar. Sobre los compromisos puntuales, el asesinato, desplazamiento y amenazas contra los líderes sociales han aumentado, las pruebas de contubernio entre fuerzas armadas y paramilitares como parte de la estrategia del Estado se hacen cada vez más latentes, y el avance de las estructuras ilegales de la derecha se refuerza, no hay alivio humanitario para las comunidades. Los alivios humanitarios en las cárceles del país son nulos, huelgas de hambre se han desatado y las agresiones de presos de los paramilitares contra presos de la insurgencia también, la protesta social sigue criminalizada y se arrecia su persecución en los términos del posacuerdo, finamente, si bien es cierto iniciaron audiencias públicas sobre participación, el gobierno nacional ha bloqueado sistemáticamente el acceso a la información de lo que allí se discute.

En términos generales se puede afirmar que el objetivo principal del cese al fuego nacional y temporal firmado no se ha cumplido, por el contrario el régimen demuestra cada vez más su carácter genocida, su intención de firmar pero no cumplir, y la apuesta por desmovilizar a una de las últimas insurgencias activas en el continente. Se debe valorar también que el cese ha servido para afianzar el control militar e ideológico del régimen en los territorios, el cambio en la prioridad de los temas en la agenda y el cumplimiento de lo pactado. Es tarea de los revolucionarios, luchadores sociales y personas con pensamiento crítico develar los incumplimientos del Estado y presionar la caída de la máscara democrática.

Por último queda abierta la pregunta: ¿Para que un cese al fuego que ha ido en contra de los intereses populares y pretende llevar a la insurgencia a una sin-salida política y militar que fuerce su entrega sin cambios estructurales para el pueblo Colombiano?