martes, enero 02, 2018

Asesinato de líderes, líos de balas



Señor Fiscal General de la Nación, señor ministro de la Defensa, señor Procurador General, ¿insisten en que no hay sistematicidad en este accionar? ¿Hasta cuándo van a dejar que sigan asesinando a los líderes sociales?

| Por: Marcos Fidel Vega* / Con La Oreja Roja |

A los líderes sociales del sur de Córdoba los están aniquilando. Mientras la Fiscalía General de la Nación y el ministerio de Defensa se niegan a reconocer que estos asesinatos son sistemáticos y planeados, las comunidades más alejadas donde trabajan estas personas, se encuentran indefensas y en completa incertidumbre. La irresponsabilidad del Estado para obrar con prontitud en estos casos es una patente de corso para que las balas sigan acallando a estos defensores de sus derechos y de los acuerdos de paz.

Si el sinuoso Néstor Humberto Martínez no se amarra los pantalones y si el flemático Luis Carlos Villegas no deja de hacer conjeturas en la prensa con sus hipótesis rebuscadas, los asesinatos continuarán y el país presenciará otro genocidio parecido al de la Unión Patriótica. En los últimos 15 días de diciembre han asesinado a tres líderes en el sur de Córdoba.

El caso del asesinato del líder social y presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Pechindé, corregimiento de Saiza, Tierralta, sur del departamento de Córdoba, Gonzalo Antonio Martínez Guisao, ocurrido el pasado 22 de diciembre, provocó un dramático llamado por parte del obispo de la diócesis de Montelíbano, Monseñor Luis José Rueda Aparicio, autoridad eclesiástica de esta zona, que incluye también al municipio de Valencia, golpeada por la violencia y el narcotráfico.

De acuerdo con el testimonio recogido en la zona por la agencia periodística La Voz Noticia que dirige el comunicador Donaldo Pacheco Lozano, desde la parroquia de Saiza, en pleno Nudo de Paramillo, área donde accionaba el inmolado líder, el prelado rechazó este asesinato y fustigó los hechos de violencia, sean por los motivos que sean.

“Tenemos que reconocer con dolor que hay noticias que nos hacen sufrir y que nos preocupan. Fue asesinado el presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Pechindé, nuestro hermano Gonzalo Antonio Martínez Guisao. No hay derecho para quitarle la vida a nadie; la vida es sagrada; la vida es de Dios”, dijo el representante de la iglesia en su intervención.

A renglón seguido, condenó el asesinato, a la vez que llamó cobardes a los autores del execrable hecho: “por eso, estamos orando por aquellos que mancharon sus manos de sangre; estamos orando por aquellos que usan las armas para quitarles la vida a las personas de nuestra región que están indefensas. Creemos que es un acto de cobardía y por eso lo rechazamos, venga de donde venga. Aquel que le quita la vida a un ser humano, hombre o mujer, en nuestra región por ideas, por negocios torcidos, por violencia, por ideologías, se está alejando del Dios de la vida. Dios nuestro padre da un paso siempre y lo da en navidad hacia nosotros pecadores”.

Monseñor Rueda Aparicio aprovechó la ocasión para hacer un corto balance de cómo la zona del Nudo de Paramillo ha sufrido el embate de los violentos y de los saqueadores: “quisiéramos que esta región estuviera libre de narcotráfico, de coca. Esta región ha sido convertida en víctima por aquellos negociantes de la muerte. Esta región ha sido convertida en víctima por los políticos corruptos que se dedican a engordar ellos y a empobrecer a nuestras regiones y las abandonas y las olvidan. Este región ha sido convertida en víctima por todos aquellos que extraen la riqueza de esta región: la madera, el ganado y todo aquello que produce este Nudo de Paramillo, riquísimo que Dios nos ha dado, pero se olvidan de darle a esta región”.

Pecados sociales

Con preocupación el obispo de la diócesis de Montelíbano expresó que hace seis años a Saiza y a la zona no va un médico, a pesar de tener de cinco mil habitantes, con niños, jóvenes y adultos. “Eso es un pecado social. Nadie confiesa esos pecados”, sentenció.

Luego de que le diera las gracias al párroco de Saiza; al diácono que lo acompañaba, hizo también extensiva esa gratitud “a todos aquellos hombres y mujeres de la región que trabajan por la paz. Quisiéramos dar buenas noticias; le clamamos al Dios de la vida; al niño pobre, al Emmanuel, al que nació en Belén, que nos traiga la luz. No perdemos la esperanza en medio de tantas tinieblas. Él es la luz; él nos traerá la salvación”.

Por último, reiteró su llamado a que se respete la vida de los líderes sociales y de las personas en general y rogó por el cese de las acciones armadas que tienen en incertidumbre de nuevo a la comunidad de Saiza y sus alrededores.

“Paz en la tumba de nuestro hermano Gonzalo Antonio Martínez Guisao, presidente de la Junta de Acción Comunal de Pechindé, asesinado cobardemente y que el Señor le dé el perdón, si reconocen el delito, a aquellos que se han manchado de sangre, quitándole la vida a un hermano y que por favor, se siga respetando la vida; que por favor, las armas se acallen; que por favor, el narcotráfico se acabe; que por favor, esta tierra tenga paz y tenga desarrollo integral”, fue el llamado apremiante del prelado.

Asesinatos sistemáticos

El 24 de diciembre fue encontrado el cuerpo sin vida del líder social Guillermo Artuz Tordecilla, en las afueras de Tierralta. De acuerdo con las informaciones de prensa, había desaparecido el 22 de diciembre, el mismo día que asesinaron a Martínez Guisao. Artuz Tordecilla pertenecía a Asociación de Productores de cacao y miel de la vereda La Osa.

El 18 de diciembre fue capturado el teniente del Ejército Ferney Vega Padilla, por la muerte del líder José Alexander Padilla Cruz en hechos que se presentaron en la vereda El Limón, jurisdicción de Tierralta, el 15 de diciembre. De acuerdo con el relato de La Voz Noticia y otros medios, el líder recibió un disparo de fusil porque supuestamente se resistió a un operativo. Fue acusado de transportar coca; sin embargo, para los habitantes de la zona no hubo tal resistencia. Padilla Cruz había suscrito el acuerdo colectivo para la sustitución manual de cultivos ilícitos y pertenecía a varios movimientos sociales, incluyendo a la Asociación Campesina para el Desarrollo del Alto Sinú, Asodecas, golpeada inmisericordemente por las balas.

En la línea de tiempo se puede deducir, pues, que la macabra práctica de asesinar a los líderes sociales y dirigentes campesinos es sistemática, puesto que dos de los asesinados pertenecían Asodecas. Esta misma institución había perdido, el 10 de enero de 2017, a José Yilmer Cartagena Úsuga, quien se desempeñaba como su vicepresidente y también líder en el corregimiento de Saiza. Lo habían secuestrado en la vereda La Pedregosa, de este mismo corregimiento. Al día siguiente  encontraron su cuerpo torturado y lacerado en inmediaciones del hospital de Carepa, Antioquia.

El 19 de enero de 2017 cayó también Hernán Agamez Flórez, quien hacía parte del comité de la Asociación de Campesinos del Sur de Córdoba e integrante de la Marcha Patriótica. Lo mataron en la vereda San Ciprián, corregimiento Tierradentro, jurisdicción de Montelíbano.  Y estos son solo algunos casos en el sur de Córdoba, pues en todo el país se ha venido registrando una especie de “baile rojo” con los líderes sociales.

Ahora bien, señor Fiscal General de la Nación, señor ministro de la Defensa, señor Procurador General, ¿insisten en que no hay sistematicidad en este accionar? ¿Hasta cuándo van a dejar que sigan asesinando a los líderes sociales?

Señor Procurador, por favor, amárrese también los pantalones y hágale cumplir a los funcionarios la Directiva 002 de 2017, que usted mismo promulgó, tal como se lo solicitó la Oficina del Alto Comisionado Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

El organismo internacional rechazó de plano la versión oficial sobre los asesinatos, pues algunos funcionarios “han declarado recientemente a los medios que los asesinatos de defensores y líderes sociales en el país son debidos a líos de faldas, peleas con vecinos y rentas ilícitas. Esto es muy peligroso ya que parece querer justificar asesinatos que en ningún caso son justificables”.

La Oficina del Alto Comisionado informó que a 20 de diciembre van 105 líderes defensores de derechos humanos, “incluidos 73 asesinatos contra líderes y lideresas, 18 asesinatos de miembros de movimientos sociales y políticos y 14 víctimas durante movilizaciones sociales. Además, la Oficina tiene otros 11 casos más en proceso de verificación”.

Señores Fiscal y ministro ¿insisten en que no hay sistematicidad? Van 105 asesinatos y tienen 11 más para verificar. No nos crean tan pendejos.

Les dejamos el testimonio del Obispo Rueda Aparicio, cortesía de La Voz Noticia de Montelíbano, sur de Córdoba.

(*) Comunicador Social Periodista. Docente universitario. Investigador de la cultura colombiana.