martes, enero 16, 2018

Ciudad del Cabo, la primera gran ciudad del mundo en quedarse sin agua: se acaba en tres meses


Panorámica de Ciudad del Cabo (Sudáfrica). Imagen de Dreamstime
Está previsto que los grifos se sequen el próximo 22 de abril.

Ciudad del Cabo, capital de Sudáfrica, se encuentra en pleno verano y vive una de las sequías más graves de su historia, y no parece que vaya a finalizar próximamente. Tan complicada es la situación que puede convertirse en la primera gran provincia del mundo que se quede sin agua.

En concreto, las autoridades calculan que queda agua para tres meses, hasta el próximo 22 de abril. Ese día los grifos dejarán de echar líquido, y los cuatro millones y medio de habitantes de la región se verán obligados a acudir a puntos de recogida a por agua.

Solo algunas partes de las afueras de la ciudad, extremadamente pobres y muy densamente pobladas, quedarán exentas de estas restricciones, ya que el riesgo de enfermedades sería demasiado grande.

Para tratar de retrasar este momento lo máximo posible, los gobernantes han aplicado importantes restricciones desde el pasado 1 de enero, limitando el consumo a 87 litros por persona y día, lo que equivale a una ducha de cuatro minutos. Las viviendas que superen este consumo recibirán una multa de entre 400 y 800 dólares, según la agencia Xinhua.

Las empresas también deberán reducir su consumo ente un 45 y un 60%, según su sector de actividad. Y queda prohibido limpiar las calles con mangueras de agua potable, el riego con agua potable o limpiar vehículos de cualquier tipo con agua potable. Pese a todo, algunas partes de la región ya se enfrentan a la falta de agua.

Años de sequía

"Estamos ante una profunda, profunda, profunda crisis", asegura Anthony Turton, profesor de la University of the Free State en Sudáfrica, en declaraciones a The New York Times, que apunta a que la situación es fruto de varios años de graves sequías.

Según los expertos, esta sequía no durará para siempre, pero es probable que este tipo de situaciones se vuelvan habituales en la región. El cambio climático provocará que a medida que avance el siglo los años húmedos se reduzcan y los periodos de sequía se sucedan, por lo que el racionamiento de agua podría convertirse en norma.