domingo, enero 28, 2018

Hay división, no coalición



Cabe preguntarse en esta coyuntura actual el porqué del rechazo por parte de la Coalición Colombia a una unión que se sabe es a todas luces indispensable.

| Por: Epicuro de Samos / La Oreja Roja |

Un joven del común, preocupado por la situación, económica, política y social de nuestro país. Activista político en redes por el despertar de la consciencia colectiva de la sociedad colombiana. “Que nadie, mientras sea joven, se muestre remiso en filosofar, ni, al llegar a viejo, de filosofar se canse. Porque, para alcanzar la salud del alma, nunca se es demasiado viejo ni demasiado joven.” –Epicuro

En el movimiento Naranja Colombiano, como en muchos otros sectores empapados de la realidad política nacional, creemos en una coalición amplia y fuerte de sectores alternativos como verdadera opción de gobierno frente a las tradicionales castas politiqueras de derecha y ultraderecha que durante 200 años han llevado la batuta de nuestro destino.

La llamada Coalición Colombia con Claudia López, Jorge Robledo y Sergio Fajardo como su representante ha descartado esa posibilidad, pese a ser una de las dos pequeñas coaliciones de alternativos con mayor simpatía entre el electorado que está hastiado de los mismos con las mismas.

En la otra pequeña coalición se encuentran Clara López, Carlos Caicedo y Gustavo Petro. Ellos han decidido ir en Marzo a consulta ciudadana para elegir al o la representante de la misma y han hecho reiterados llamados a una unión más amplia y por tanto más fuerte.

Petro, ya desde antes de conformarse la coalición de Claudia, Fajardo y Robledo avizoraba la necesidad de esa unión y siendo aún precandidatos los invitó públicamente a conformarla (1).

La ciudadanía que comprende que unirse es indispensable si de cambiar el statu quo se trata y que esa unión no sea tema exclusivo de políticos sino que agrupe a los sectores tradicionalmente excluidos de la sociedad y del gobierno como lo son El campesinado, la comunidad LGBTI, las negritudes, los líderes sociales (lamentablemente bajo exterminio), trabajadores independientes, estudiantes, indígenas, etc., recibía con alborozo la invitación del candidato progresista, albergaba con tenaz anhelo la esperanza de que se diera, de que al fin en dos siglos cambie en algo este país; pero contrario a todo razonamiento político y toda lógica electoral la ahora Coalición Colombia le daba un portazo a las aspiraciones de la ciudadanía (2).

Así, separados como estamos hoy en día y pese a la insistencia de Petro ellos se han limitado a decirle “suerte” (3) en la contienda presidencial y de paso nos la dicen a las y los colombianos. Pero la insistencia de Petro no se puede supeditar a su significado semántico exclusivamente, esa insistencia, en su discurso toma la forma sintáctica de reflexión, de invitación a la reflexión para ser exactos. Les incita a recapacitar, les pretende hacer entender que si no nos unimos nos hundimos como rezaba un HT que fue tendencia en Twitter meses atrás (4). Petro sabe de la importancia de su electorado que sobrepasa fácilmente los dos millones de votantes pero entiende además que ni sólo él ni sólo la Coalición Colombia son en últimas unos contendedores tan robustos que aseguren una victoria frente a los pesados representantes de la politiquería colombiana, que entre otras cosas ya ha formado fuertes coaliciones.

Y son fuertes no por sus propuestas que ni siquiera poseen, son fuertes porque los vicios de la política los han hecho fuertes en un país donde pulula el analfabetismo político y en donde las masas rebosantes de él creen que el voto es un cheque que se cambia en especie: Por tejas de zinc, por bultos de cemento, por un sancocho o un tamal.

Y las castas tradicionales lo saben muy bien, con dineros manchados por corrupción y muchas veces por sangre (como por Ejm. la para-política) pagan la presidencia. Total esa compra les sale muy barata; cuando salen de sus cargos ya han multiplicado por miles y millones de veces esa “inversión.”

Cabe preguntarse en esta coyuntura actual el porqué del rechazo por parte de la Coalición Colombia a una unión que se sabe es a todas luces indispensable.

“Con Petro tenemos visiones distintas”, dice Claudia López (5). ¿Cuáles? La lucha anticorrupción? Pero si es lo mismo que Petro propone, luchar contra la corrupción., “¿Impulsar el desarrollo agropecuario para no depender exclusivamente del petróleo y terminar como Venezuela?”, pero si también es lo mismo que él propone: “No depender del petróleo ni del carbón y a cambio impulsar las energías limpias y el desarrollo del aparato productivo”; “¿Crear un sistema de pilares como el Uruguayo que sí garantice la pensión?”, Pero si también es lo mismo que propone Petro, es más, lo propuso antes que ustedes.

Y así, si seguimos analizando Petro y la Coalición Colombia coinciden en un 90 por ciento de sus propuestas, entonces, ¿Cuáles son sus “Visiones distintas” Dra. Claudia?

“Petro es Santista porque apoyó a Santos en su reelección”, dice Robledo (6) y que “ellos son los NI-NI” (ni Uribe ni Santos). O sea Petro es Santista por apoyar a Santos para que Zuluaga no hiciese trizas el proceso con las Farc?, entonces la inmensa mayoría que anhelamos la paz y que dimos el voto por Santos a pesar de no estar de acuerdo en casi la totalidad de su gobierno con excepción del acuerdo, somos Santistas, incluyéndola a Ud y a Fajardo que también lo apoyaron.

“Petro es Castro-Chavista porque no condena al gobierno Venezolano” Dice Claudia (7). Petro en primer lugar está hablando desde hace años del fracaso del modelo económico Venezolano, no sólo ahora por elecciones y propone para Colombia lo contario a este: No petróleo, no carbón y a cambio desarrollar el aparato productivo especialmente el del sector agropecuario del cual somos potencia regional a pesar del abandono estatal histórico a este vital rubro de nuestro economía. Petro también ha calificado de dictadura y de corrupto a ese gobierno y en entrevistas para televisión (8).

Muchos supuestos analistas políticos, que como “cosa rara” son casi en su totalidad de la derecha aseguran que “Petro restaría en vez de sumar porque lleva a sus espaldas la sombra del Castro-Chavismo y perjudica a los demás”, (Incluso muchos le proponen “Declinar a su candidatura por la presidencia y regresar al senado”: una manera sutil de decirle NO a un cambio en Colombia) (9). Y nuevamente como “cosa rara” en nuestra política: “Siembra miedos y recogerás votos, votos ignorantes, pero al fin y al cabo votos”, diría Uribe.

Si restar es poseer un caudal de aproximadamente dos millones de votos, estar en los primeros lugares de las encuestas y tener amplio favoritismo en los sectores académicos e intelectuales de esta sociedad, entonces Petro es uno de los mayores “restadores” del escenario político colombiano.

Pero aparte de ese insulso análisis, el fantasma absurdo y ridículo del “Castro-Chavismo a la colombiana” ha quedado desmoronado por los análisis reales y técnicos, y se sintetiza en que en Colombia es imposible su réplica porque este territorio no posee las reservas de crudo Venezolanas que son para 200 años, las nuestras son para 5 como máximo y la Enfermedad Holandesa que ese país ha padecido en varias épocas de su historia y que ahora se está repitiendo obedece a que NO desarrollaron su aparato productivo y por ende importan casi todo lo que consumen.

Si caen los precios internacionales del petróleo (Como en la actualidad) su economía sufre un colapso y aparece la escasez, la hiperinflación y demás consecuencias negativas de una economía de monoexportación. Casualmente Petro está proponiendo lo contrario. (Ampliación de este tema al final (10))

Podemos seguir exponiendo en la balanza de la confrontación sustentada las declaraciones contra Petro, pero no saldría bien librada la Coalición Colombia.

Si conocemos lo fundamental de hacer una unión amplia y fuerte y la Coalición Colombia evade el tema con falacias y muchas veces con mentiras respecto a Petro, la pregunta es: ¿A qué le temen?, ¿A que por votación en consulta ciudadana Petro salga elegido representante de esa gran coalición?, ¿Qué hay detrás de esa negativa por parte de la Coalición Colombia?, ¿Egos?, ¿Intereses no muy diáfanos?, ¿Qué?

Lo que si queda claro es que no están pensando en quitarle del poder a los “mismos con las mismas” como es su lema. Y mientras tanto hay división, no coalición.