domingo, enero 14, 2018

Palestina: La impactante historia detrás de la bofetada de Ahed Tamimi



La adolescente de 16 años Ahed Tamimi se ha convertido en toda una heroína en Palestina y en una convicta en Israel, después de que el pasado día 15 de diciembre propiciara una bofetada a un soldado israelí.


La adolescente de 16 años Ahed Tamimi se ha convertido en toda una heroína en Palestina y en una convicta en Israel, después de que el pasado día 15 de diciembre propiciara una bofetada a un soldado israelí. Cinco días después era arrestada y puesta a disposición de un tribunal militar. La joven se enfrenta ahora a una pena de siete años de prisión. Pero, ¿Qué es lo que llevó a Ahed a enfrentarse violentamente al soldado? Sin duda tuvo mucho que ver la bala que impactó en la cabeza de su primo de 15 años, Mohammed Tamimi, apenas unas horas antes de ese viernes 15 de diciembre.

El 15 de diciembre Mohammed Tamimi iba a participar en unas protestas en Nabi Saleh contra la decisión de Donald Trump, una semana antes, de reconocer a Jerusalén como capital de Israel. Los militares israelíes se habían concentrado en una construcción amurallada conocida como la ‘villa’, destinada a ser una clínica de salud alternativa que todavía no ha abierto debido a la situación en la región. Mohammed, no dudó en acercarse allí y encaramarse a valla que rodea el edificio, pero, en cuanto asomó la cabeza por encima del muro, un soldado israelí disparó a su cabeza a pocos metros de distancia.

Una bala recubierta de goma penetró por la mandíbula del adolescente, rompíendosela, y llegó hasta su cabeza, donde se quedó alojada. Las personas que estaban alrededor corrieron a socorrer al joven y le llevaron en un automóvil privado a una clínica situada en el pueblo de Beit Rima, donde recibió primeros auxilios. Junto a Mohammed se encontraba otro primo de 20 años de edad, que relata al diario israelí Hareetz que una vez finalizados los primeros tratamientos, y debido a la gravedad de las heridas, decidieron trasladar al niño en una ambulancia palestina a un hospital.

Mohammed Tamimi se recupera de sus heridas en su casa familiar en Nabi Saleh, el 5 de enero. | Foto: Majdi Mohammed/AP Photo

“Los soldados en el puesto de control a la salida de Nabi Saleh ordenaron detener la ambulancia, y tras observar el estado del paciente y consultar a sus superiores por radio, ordenaron al conductor de la ambulancia que se dirigiera a Ramallah, y no permitieron que Mohammed ingresara a Israel para recibir tratamiento médico“, se puede leer en Hareetz. Finalmente fue ingresado en el Hospital privado Istishari, donde los médicos decidieron operar y sacar la bala.

Aproximadamente 24 horas después, Mohammed comenzó a recuperar el conocimiento y ahora se recupera en su casa. Una cicatriz recorre toda su cabeza, los puntos de sutura quedan marcados en su cara, el craneo está deformado y los médicos temen las secuelas que le pueden dejar las heridas en la vista y el oído. Durante los próximos seis meses, el adolescente no podrá acudir a la escuela ni salir de su vivienda, por sus lesiones. Algunos de los huesos de su cráneo tuvieron que ser removidos en la operación.

Solo unas pocas docenas de metros separan el lugar donde los soldados dispararon a Mohammed y la casa de Ahed. Los familiares cuentan a Hareetz que cuando Ahed se enteró de lo sucedido, rompió a llorar. Unas horas después, la muchacha increpaba a los militares y golpeaba a un soldado.


Pero no todo acaba aquí para la familia Tamimi, el 3 de enero de 2018, otro primo de Ahed, en este caso Musab Firas Al Tamimi, de 17 años de edad, recibió un disparo de un soldado israelí, en este caso, la bala no estaba recubierta de goma y atravesó el cuello del joven palestino. Consiguieron trasladarlo a un hospital cercano, pero los médicos, no pudieron hacer nada para salvar su vida. Musab es la primera víctima mortal de este año del conflicto entre Palestina e Israel. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron que habían decidido abrir fuego contra el joven ya que “parecía tener un arma”, aunque de momento no ha sido conformado y el hecho está siendo investigado.

Varios hombres portan el cuerpo de Mosab Al Tamimi durante su funeral cerca de la ciudad cisjordana de Ramallah, el 4 de enero de 2018. | Foto: Mohamad Torokman/Reuters

 Ahed, Mussab y Mohammed, no son las únicas víctimas de la familia Tamimi. En el pasado, el Ejército israelí mató a Mustafa y a Rushdi, primo y tío, respectivamente, de la pequeña Ahed. Los soldados también hirieron en una ocasión a su madre, y arrestaron durante más de un año a su padre, Bassem Al Tamimi. Pese a todo lo sucedido, la familia Tamimi sigue luchando para conseguir liberar a Ahed y acabar con la “ocupación” israelí.
 

Fuente: Rodrigo Isasi Arce, The Objective