miércoles, enero 10, 2018

¿Qué pide el ELN para mantener cese el fuego? Habla uno de sus negociadores



| Por: Winston Viracacha / El País |

Se llama Víctor Cubides, pero se le conoce como Aureliano Carbonell. Es uno de los plenipotenciarios del ELN en los diálogos que buscan terminar el conflicto armado con el Gobierno Nacional.

Este sociólogo, que lleva más de 25 años en las filas de esa guerrilla, dice que están convencidos de la necesidad de un cese el fuego bilateral, pero aclara que no será una prórroga. Que tiene que ser uno nuevo, con otras condiciones.

¿Está de acuerdo en que este quinto ciclo (que debió iniciar ayer) será el rumbo definitivo de lo que va a ser esta negociación de paz?

Este ciclo tiene mucha importancia porque en él se puede abrir de manera más clara el proceso de participación de la sociedad. Ya el año pasado se dieron las audiencias preparatorias, que son una especie de prólogo hacia lo que sería la participación de la sociedad. También vamos a evaluar el cese el fuego que acordamos el 4 de septiembre y que rigió desde el 1 de octubre hasta hoy (ayer). Fueron tres meses, 101 días. Y sobre la base de esa evaluación y sobre cómo continúa el proceso, estamos interesados y en plena disposición de explorar otro cese el fuego bilateral temporal.

¿Están dispuestos a prolongarlo?

Queremos un cese bilateral que corrija las limitantes y los problemas del cese el fuego que termina. Prolongar un cese que ha tenido dificultades (aunque ha traído cosas positivas) no es lo más adecuado.

A su juicio, ¿qué funcionó bien?

De parte de nosotros, puede constatar que no hubo ninguna acción contra la infraestructura, ni hay acusación de privaciones de libertad con objetivos económicos. Se rebajó la intensidad de los enfrentamientos armados. En ese sentido, el balance es positivo, aunque sí se presentaron dificultades. ¿Qué no funcionó? el mayor problema fue lo relativo a las labores humanitarias. El cese tenía como objetivo primordial generar alivios humanitarios que tenían relación con el conflicto. Pero se presentaron situaciones críticas como la de Tumaco: una acción de la Fuerza Pública donde mueren, según la prensa, ocho campesinos. Ese es un hecho grave.

Pero muchos analistas dicen que el hecho de Tumaco con los cultivadores de coca no tiene nada qué ver con ustedes...

Es que el cese no era solo no atacarse entre los hombres del ELN y la Fuerza Pública. El cese tenía que incidir sobre el país, generar situaciones nuevas, no que la Fuerza del Estado actuara de esa manera sobre la población. Esa ha sido una de las tantas razones que ha originado este conflicto en Colombia, la manera como se trata la gente, la protesta social, eso no puede ser un argumento.

Eso de que lo ocurrido en Tumaco no tiene qué ver con el ELN es uno de los argumentos que llevó a la crisis del mecanismo de veeduría y verificación del cese el fuego. El Gobierno empezó a plantear que esas no eran cuestiones a considerar por parte del mecanismo, con lo cual consideramos que el mecanismo quedaba en el vacío.

¿Y hechos como el ocurrido en Maguí Payán, Nariño, donde el ELN mató a catorce personas no violaron el cese el fuego bilateral?

Allá se dio un enfrentamiento entre personal armado. Entre una disidencia de Farc que maltrataba a la población. En ese enfrentamiento hay unidades nuestras y en medio del fuego caen dos civiles, pero el cese el fuego solo se violaba si había frente de ataque a la Fuerza Pública.

¿Cómo entender que reclamen por lo de Tumaco, pero en lo de Maguí Payán digan que no hay violación del cese el fuego?

Pero es que nosotros planteamos que no nos comprometíamos a hacer una cesación del fuego con grupos delincuenciales. Si aparecían paramilitares, los íbamos a enfrentar. Eso quedó claro en los protocolos.

¿Es decir que en los protocolos quedaron excepciones?

No solo eso, sino que nosotros no teníamos ningún acuerdo con paramilitares. Era con el Gobierno y la Fuerza Pública. Y, en ese sentido, contra grupos armados afectando la población no teníamos ningún compromiso. Eso fue lo que pasó en Maguí Payán. Desafortunadamente, en el enfrentamiento cae una persona que no estaba dentro de los combatientes. Hicimos un pronunciamiento público, pero ahí no hubo ninguna violación de cese el fuego.

Usted habla de crear un alivio humanitario para la población. ¿Cómo puede ocurrir eso cuando el ELN está copando las zonas dejadas por las Farc y allí aparecen muertos y dicen que son responsabilidad de ustedes?

Eso está por aclararse. Pero hacer presencia en zonas nuevas es el propósito de cualquier fuerza guerrillera. Ojalá nosotros pudiéramos desplegarnos más en el territorio, a donde la gente quiere que lleguemos porque al salir las Farc quedaron indefensas. Esas zonas empezaron a ser copadas por delincuentes, por grupos paramilitares, el Estado no fue capaz de garantizar nuevas situaciones en esas zonas. Incluso usted ve cómo está respondiendo: llevando más fuerza militar a Tumaco. Así no es, es llevando empleo, créditos, tratar de cambiar la realidad social en esas zonas que son caldo de cultivo de lo que está pasando.

¿Qué alivio le da el ELN a estas comunidades?

Llevamos varias cosas: tratamos de promover la organización de la gente para que ella misma pueda defenderse. Cuando llegamos, tratamos de promover la organización para que la gente reclame, se convierta en un factor de presión que obligue a crear otras soluciones. Donde tenemos más presencia y solidez organizativa se trata de promover proyectos de carácter autogestionario que ayude a aliviar situaciones. Es solo un pequeño alivio. Lo principal es un cambio de política, el resto son paños de agua tibia que no resuelven los problemas centrales.

Algunos analistas consideran que hay tal desconfianza en esta mesa de negociación que dicen que no va a llegar a nada...

En la mesa estamos sentadas dos partes. Y si el Gobierno quiere que avancemos, pero no flexibiliza, nada va a darle continuidad a lo que estamos haciendo. Y si va a tratar este proceso como los acuerdos que hizo con las Farc, que no está cumpliendo, que ha hecho modificaciones, que tiene muchas cosas engavetadas, se vuelve una situación compleja.

Nosotros queremos que este proceso avance, pero depende en buena medida del Gobierno y de que las clases dominantes faciliten una nueva realidad para este país. De resto, vamos a seguir en bicicleta estática.

En un mes se cumple un año desde que iniciaron las conversaciones. ¿Cuáles son las tres cosas que se pueden mostrar hasta ahora?

A pesar de las dificultades, de los vacíos, hay situaciones positivas. Hemos identificado dónde están los tacos y cuáles pueden ser las salidas.

Además, está el preámbulo de la participación de la sociedad en las audiencias preparatorias que se realizaron a fines del año pasado.

Está pendiente avanzar hacia un acuerdo humanitario en el Chocó, donde estamos planteando que allá en el terreno, con todos los actores, los sectores de la sociedad hagamos unos diálogos buscando salidas y en este quinto ciclo se pueda avanzar en el desminado que está acordado para unas regiones de Nariño. Pero estos procesos son muy complejos, llevamos un enfrentamiento de más de medio siglo.

Hay quienes piden que haya zonas de concentración para el ELN en un nuevo cese el fuego...

Eso es inviable. Este es un cese el fuego que no es el cese del fin del conflicto. Es distinto al que pactaron el Gobierno y las Farc porque estamos iniciando el proceso y no puede haber una situación en la que la fuerza nuestra se limita, se concentra y la otra tiene todo el territorio. Eso lo discutimos en el primer cese, quedó claro y tampoco será una característica que tendrá el nuevo cese.

"Nosotros violamos el cese el fuego con la muerte del Gobernador indígena en Chocó. La diferencia es que nosotros sí lo reconocemos, el Gobierno no".