jueves, enero 11, 2018

Un botón de muestra del sindicalismo burgués



Muchos son los hilos que se mueven en el sindicalismo:

partidos politiqueros detrás de dirigentes sindicales, arreglos por debajo de la mesa en las negociaciones para conseguir prebendas personales y puestos burocráticos en el Estado capitalista, amenazas de paro cívico nacional por parte de los dirigentes que no van más allá de una movilización; consideraciones al capitalismo y a los poderosos apoyando incluso el proceso de paz de los ricos, como sucedió con el actual gobierno… en fin, hilos que parecen muy “enredados” y que los obreros muchas veces no imaginan, pero que empiezan a desenmarañar ante la necesidad de un sindicalismo distinto al que se ha impuesto a través de los agentes de la burguesía en las filas del movimiento obrero.

Un botón de muestra es el caso de Tarsicio Mora, un dirigente sindical con un largo historial de participación politiquera: concejal en el 80 como miembro de la Unión Patriótica, aspirante a senador en 2002 con el Frente Social y Político, miembro del comité ejecutivo del Polo Democrático, etc., actualmente directivo de Fecode y como es de esperarse, ha participado en la negociación de los paros magisteriales en 2015 y 2017.

Es clarísimo que su carrera sindical ha servido para escalar peldaños en los puestos del Estado capitalista, ese que defienden a capa y espada los reformistas y revisionistas, pretendiendo que el Estado de los poderosos algún día le sirva a la clase obrera y atienda sus necesidades; siendo esta precisamente la práctica sindical impuesta por la burguesía y que erróneamente los dirigentes mal utilizando la lucha sindical y en últimas haciéndole el juego a los poderosos al supeditar los intereses del movimiento obrero a victorias pasajeras y favores personales. Pero no solo ha sido la carrera politiquera del señor Tarsicio Mora la que se ha favorecido a expensas del sindicalismo, también las carreras de sus hijos quienes luego del paro magisterial de 2015, pasaron a ocupar importantes puestos en el escenario político y económico, lo que evidencia para qué sirve la política de conciliación y concertación con el patrón.

Su hija Yida Ximena Mora, es la actual cónsul en Boston, nombrada desde agosto de 2015 y, su hijo Alexander Miguel Mora, fue nombrado jefe de mantenimiento de la Gerencia de Mares de Ecopetrol, con un sueldo de 20 millones de pesos. Lo curioso de estos nombramientos es que ocurren luego de que Tarsicio Mora fuera representante de Fecode en la mesa de los estatales en 2015 y, además uno de los dirigentes de Fecode, quienes en ese mismo año traicionaron la lucha del magisterio colombiano y salieron a esconderse como ratas luego de que la base les reclamara por su actuación deshonesta y al escondido, dejando hasta hoy nefastos acuerdos sobre todo en cuanto al ascenso en el escalafón docente para el nuevo estatuto 1278.

No es suspicacia compañeros, el pensar que los dirigentes al servicio del patrón o del Estado capitalista, reciban favores políticos a cambio de entregar la lucha de los trabajadores, pues la línea burguesa de escalar peldaños para participar en el establo parlamentario, se impuso hace mucho tiempo en el sindicalismo y, es una práctica que pisoteando los intereses de las bases ha engendrado a los enemigos de la clase obrera en su propio seno, basta recordar a Angelino Garzón o Lucho Garzón, quienes no desaprovecharon oportunidad para golpear a los trabajadores con medidas nefastas y también con garrote, cuando ocuparon cargos en el Estado de los ricos.

De ahí la necesidad de luchar por la Reestructuración del Movimiento Sindical, que eduque a las bases, que imponga correctos métodos de dirección y de trabajo, que aplique correctamente la línea de masas, defendiendo los principios “de las masas a las masas” y de “resolver, aprobar decisiones y negociar a referéndum de las asambleas”. Esa es la línea correcta, la que ayudará a elevar la conciencia de los obreros, la que aclarará lo que significa realmente participar en política al servicio de su clase y la que podrá enderezar la razón de ser de la lucha sindical, no solo para la lucha de resistencia en el capitalismo, sino como verdaderas escuelas de socialismo.