lunes, febrero 12, 2018

El Uribismo es una expresión del fascismo



En Colombia crece y se sostiene el fascismo, cuyo histórico sustento en el odio y en la guerra ha llevado a las más terribles dictaduras y gobiernos autoritarios en el mundo. La mejor píldora contra el fascismo es la democracia, pero no para las elites, sino para la participación de las mayorías sociales.



| Por: David Pinzón Hernández* / Hekatombe |

Este corto vídeo extrae en apretada síntesis las 14 características del fascismo, según el literato italiano Umberto Eco, de su conferencia “El Fascismo Eterno”. Tras verlo [y leer la conferencia, así como los estudios filosóficos de la primera generación de la escuela de Franckfurt sobre el fascismo] es posible establecer una clara relación entre el modo de hacer política del uribismo con el modo de Trump en Estados Unidos, Le Pen en Francia, y en el pasado, Franco en España, Mussolini en Italia, Hitler en Alemania, o las dictaduras del cono sur en América.

Cabe aclarar que se trata del modo y no estrictamente del transfondo programático, así existan puntos en común, en especial entre Trump, Le Pen y Uribe en tanto defensa de un Estado militarista-guerrerista en favor del gran empresariado y en detrimento de los derechos sociales de la ciudadanía de a pie, encubierto de un lenguaje que apela a las emociones y afectos de los sectores populares y medios, en el caso colombiano: chabacan y religioso.

Este modo se sustenta en el odio contra lo diferente, satanizando lo alternativo para poder sobrevivir a costa de mentiras [siguiendo el método del ministro de propaganda NAZI Joseph Goebbels] en la esfera pública política.

Las características del fascismo con relación al uribismo

El culto a la tradición es evidente en la defensa acérrima del orden de cosas existente, es decir, del estado de guerra, de injusticia social y de mentalidad conservadora/ inquisidora. El rechazo a lo moderno en términos de la oposición a la democracia plural y diversa, y por ende a la paz negociada que acarrea una organización política diferente del país. El culto a la acción por la acción traducido en la sospecha y estigmatización de la educación pública, laica que permita el pensamiento científico, social y crítico. El miedo a la diferencia, que, como ya se dijo arriba, se manifiesta en la oposición de otras formas de amar distintas a las inscritas en el dogma judeo-cristiano, de formas de pensar alternativas, de religiones distintas, etc.

El llamamiento a los sectores sociales frustrados con la injusticia social al acudir a expresiones y lugares comunes contra la corrupción y la misma injusticia a pesar de, paradójicamente, defenderlo. Y el principio de guerra permanente así como la idea de complot ejemplificados en la invención del significante vacio “castro-chavismo” llenado de vacuos temores sustentados en la lectura manipulada de realidades diferentes a la realidad nacional, para que no cambie la estructura –de guerra- que permitió el enriquecimiento de los grandes terratenientes que dirigen a los sectores uribistas y de extrema derecha, que tejen y han tejido puentes con elites urbanas como las que representan el santismo y el Vargasllerismo.

En Colombia crece y se sostiene el fascismo, cuyo histórico sustento en el odio y en la guerra ha llevado a las más terribles dictaduras y gobiernos autoritarios en el mundo. La mejor píldora contra el fascismo es la democracia, pero no para las elites, sino para la participación de las mayorías sociales.

Muéstrele este vídeo y artículo a las personas uribistas [y que defienden el odio y la antidemocracia plural] que conozca, y hágalas caer en cuenta que como gente de bien están defendiendo, tal vez sin plena consciencia, el fascismo, una doctrina peligrosa para la construcción de una Colombia en paz, en democracia plural y participativa para la vida digna.

(*) David Pinzón Hernández @DavidPinzonH | Integrante de la REVISTA HEKATOMBE. Amante de las Ciencias Sociales.