lunes, febrero 05, 2018

La política como mentira



| Por: Ricardo Sánchez Ángel* / El Socialista* |

Un huracán sacude la política mundial, al aceptarse la mentira como algo natural y necesario de llevar a extremos para conquistar los gobiernos. Eufemísticamente se le denomina posverdad. Abarca el engaño, el autoengaño, la manipulación, el espionaje y la calumnia en todas sus formas. La publicidad suplanta los discursos, creando realidades virtuales que falsifican y encubren.

Su máxima expresión es el triunfo de Donald Trump como presidente de los EE.UU. en medio de escándalos de todo orden.     La mentira no requiere el secreto, aunque haga uso de él, como en las monarquías barrocas del Medioevo que recreó con su arte William Shakespeare. Supera la tradicional demagogia y se reproduce como un componente de la sociedad del espectáculo y de la economía del consumismo. La política devino en una mercancía que se oferta por sus actores: los partidos, caudillos y candidatos en el mercado electoral.

Hay una prohibición que domina la política: no hay campo para los pensamientos y las teorías. Lo que prima es la imagen mediática, el eslogan publicitario y el mensaje por las redes sociales. Que busca hacer verosímil cualquier oferta, sin importar que no sea verdad y no descanse en los hechos. Es pura ideología, manipulación de fantasías y creencias anacrónicas que son inamovibles. Es la derrota de la crítica, la ética, la ciencia, la historia y sus memorias.

Pues bien, esto también sucede en Colombia, donde la búsqueda del poder y su ejercicio es un negociado. Donde lo “ético” es la corrupción y el tráfico de influencias como palancas de acumulación privada y consolidación de privilegios. Donde los medios de comunicación entrelazan los grandes intereses domésticos e internacionales de la economía, la cultura y la política. Tales medios operan como ejecutores de la centralidad que requiere el poder.

Entre nosotros, los gobiernos y sus mayorías parlamentarias convirtieron la política en una partidocracia, expropiando el presupuesto público para beneficio de sus contratistas y ejerciendo el favoritismo en el desarrollo de los programas sociales. Las élites tecnoburocráticas del ministerio de Hacienda y Planeación Nacional, dependientes de la presidencia de la República, completan la nomenclatura. No existe contradicción significativa entre los tecnócratas y la partidocracia en el modelo de corrupción y acumulación multinacional,  financiero, los agronegocios y el neolatifundio. El sustrato principal es la violencia en todas sus formas, que se convirtió en una estructura permanente, como lo demuestra la guerra del narcotráfico, el neoparamilitarismo, el ELN, el EPL y las disidencias armadas de las FARC. Sin que dejemos de subrayar la gran importancia que tiene el logro de los acuerdos de paz entre las Farc y el gobierno actual, solo ejecutado de forma muy parcial.

Desde el 2 de octubre de 2016, con  el triunfo del NO, se dio un viraje en la situación política producto de la mentira y la desastrosa gestión de los directivos de la campaña a favor del SI. Ese contexto político facilitó la acción perturbadora de la Fiscalía, propició las decisiones de encaje de la Corte Constitucional y envalentonó a la oposición y a los enemigos agazapados de la paz. Ha sido un año de marchitamiento del simbolismo colectivo pacifista, que plantea el gran desafío de hacerlo reverdecer. Otro aspecto negativo son los palos de ciego que el gobierno ha dado en los diálogos con ELN, que han llevado a una ruptura, ojalá momentánea.

Por supuesto que ante tal hegemonía de la mentira se oponen movimientos de opinión que buscan ilustración y debate por las verdades a través de la acción comunicativa, con el diálogo público y las redes sociales. Buscan recrear un campo de acción que vuelva a hacer de la política un bien común, un servicio público y un derecho para lograr salir de la inmundicia y la injusticia. El renacer de la esperanza.

Esto sucede en todo el mundo y también en Colombia, donde se lucha por la verdad, la paz y contra la corrupción. En el debate político electoral en curso hay que lograr la articulación de la defensa de la vida y el ambiente, con los pueblos indígenas, negros y las mujeres.

Lo económico-social, para las mayorías pauperizadas, hay que resaltarlo, con lo juvenil educativo y una política internacional de cooperación sin subordinación. Se trata de conseguir una nueva república democrática.