domingo, febrero 11, 2018

Nada frena el exterminio: 9 días de febrero, 5 líderes asesinados



Mientras el vicepresidente de la república anuncia un posible decreto para que cuando un líder sea asesinado la primera hipótesis no sea la de “lo personal”, el imparable exterminio del liderazgo popular continúa en febrero, con un 23% más de muertes que en 2017.

Enero fue un mes brutal. Cada 36 horas fue asesinado un líder o una lideresa social y la acción del Gobierno en la materia fue invisible. De hecho, tras el asesinato de Temístocles Machado, en Buenaventura, por ejemplo, cuatro líderes de la ciudad debieron huir del puerto. Fueron 21 personas con perfil de liderazgo popular las baleadas en ese mes según la base de datos de Colombia Plural y, aunque hay disparidad en el conteo por las características de las víctimas, es ya imposible negar el carácter de exterminio.

Febrero ha comenzado igual. En los primeros 9 días del mes han sido asesinados 4 líderes y una lideresa, uno cada 42 horas, confirmando que se trata de un actuar sistemático.

El mes empezó con el asesinato en Pueblo Rico de Yolanda Maturana, una conocida lideresa ambiental que luchaba contra la minería en el peligroso borde entre Risaralda y Chocó. Su muerte confirmaba un informe que se hizo público un día después por The Guardian y Global Whitnees: Colombia es uno de los países más peligrosos del mundo para los ambientalistas y sólo en 2017 fueron asesinados 32 de ellos (el 16% de todos los casos registrados en el planeta).

El día 7 se confirmaron las peores sospechas de las gentes de la vereda Totumito Carboneras, en Tibú (Norte de Santander) cuando apareció con tres disparos el cuerpo de la presidenta de su Junta de Acción Comunal, Sandra Yaneth Luna (en la foto principal), quien había sido desparecida por varios hombres en septiembre de 2017. Un día después los sicarios visitaron y mataron delante de su familia a David Alexis Narváez, en la vereda La Pipiola, en el corregimiento El Doce, en Tarazá (Antioquia). Narváez era líder del programa de sustitución de cultivos en su zona.

Y este 9 de febrero, en horas de la tarde-noche, los sicarios ultimaron a dos líderes de Marcha Patriótica en la costa Pacífica. Fue en el municipio de Guapi (Cauca) donde murieron Jhonatan Cundumi Anchito y Jesús Orlando Grueso Obregón, miembro también de la Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana (COCCAM).

Ya van 26 asesinatos este año, 6 más (+23%) que en 2017 a la misma fecha del 9 de febrero, aunque el Gobierno habla apenas de 10. El vicepresidente, Óscar Naranjo, aseguraba este viernes en una entrevista que el Gobierno prepara un decreto para que la primera hipótesis que se tenga en cuenta cuando una lideresa o un líder sean asesinados tenga que ver con su condición como tal. Un decreto que iría en contravía de la tesis repetida por el Ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, quien en diciembre aseguraba que la “inmensa mayoría” de estos casos “son frutos de un tema de linderos, de un tema de faltas, de peleas por rentas ilícitas”.