jueves, febrero 08, 2018

Recordando al maestro de la patria continente América Latina y el Caribe, Gabriel García Márquez, en su cumpleaños el 6 de marzo



| Por: Prof. Dr. Moreno Peralta / ADDHEE / IWA* |

“ASI ESCRIBÍ ‘CIEN AÑOS DE SOLEDAD’” Nos narra el genial escritor. “Ni en el más delirante de mis sueños, en los días en que escribía Cien años de soledad, llegué a imaginar en asistir a un acto para sustentar la edición de un millón de ejemplares.
 
Pensar que un millón de personas pudieran leer algo escrito en la soledad de mi cuarto, con 28 letras del alfabeto y dos dedos como todo arsenal, parecería a todas luces una locura, hoy, las academias de la lengua lo hacen con un gesto hacia una novela que ha pasado ante los ojos de cincuenta veces un millón de lectores, y ante un artesano insomne como yo, que no sale de la  sorpresa. De lo que le ha sucedido. Pero no se trata de un reconocimiento a un escritor. Este hecho es la demostración irrefutable de que hay una cantidad enorme de personas dispuestas a leer historias en lengua española / latinoamericana y por lo tanto un millón de ejemplares de ‘Cien años de soledad’. No son un millón de homenajes a un escritor, que hoy recibe sonrojado el primer libro de este tiraje descomunal. Es la demostración de que hay lectores en lengua española /latinoamericana hambrientos de este alimento. No sé a qué horas sucedió todo, sólo sé que desde que tenía 17 años, y hasta la mañana de hoy, no he hecho cosa distinta que levantarme todos los días temprano y sentarme ante un teclado para llenar una página en blanco o una pantalla de computador con la única misión de escribir una historia aún no contada por nadie, que le haga más feliz a un lector  inexistente. En mi hábito de escribir, nada ha cambiado desde entonces. Los lectores de cien años de soledad son hoy una comunidad que si se uniera en una misma tierra, sería uno de los veinte países más poblados del mundo. No se trata de una afirmación pretenciosa. Quiero apenas mostrar que hay una gigantesca cantidad de personas que han demostrado con su hábito de lectura que tienen un alma abierta para ser llenada con mensajes en español latinoamericano. En desafío es para todos los escritores, poetas, narradores, para alimentar esa sed y multiplicar esa muchedumbre, razón de ser de nosotros mismos.

A mis 38 años, y ya con cuatro libros publicados desde mis 20 años, me senté en mi máquina de escribir y empecé: ‘Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el Coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo’. No tenía la menor idea del significado ni del origen de esa frase, ni hacía donde debía conducirme. Lo que hoy sé es que no dejé de escribir durante 18 meses hasta que termine el libro Esperanza Araiza, la inolvidable Pera, era una mecanógrafa de poetas y cineastas que había pasado en limpio grandes obras de escritores mexicanos. Cuando le propuse que me sacara en limpio la obra, la novela era un borrador acribillado a remiendas.  Pocos años después Pera me confesó que, cuando llegaba a su casa la última versión corregida, por mí, resbaló al bajarse del autobús con un aguacero diluvial, y las cuartillas quedaron flotando en el cenegal de la calle. Las recogió empapada y casi ilegible con la ayuda de otros pasajeros y las secó en su casa hoja por hoja con una plancha de ropa.

Por fin, a principios de agosto de 1966, Mercedes y yo fuimos a la oficina de correos de México, para enviar a Buenos Aires la versión terminada de “Cien años de Soledad” un paquete de 590 cuartillas escritas a máquina, a doble espacio y en el papel ordinario, dirigidas a Francisco Porrua , director literario de la editorial Sudamericana. El empleado de correos puso el paquete en la balanza e hizo sus cálculos mentales y dijo: ‘Son 82 pesos’. Mercedes contó los billetes y las monedas sueltas que le quedaban en la cartera y se enfrentó a la realidad: ‘Sólo tenemos 53 pesos’. Abrimos el paquete, lo dividimos en dos partes iguales y mandamos una a Buenos Aires sin preguntar siquiera cómo íbamos a conseguir el dinero para mandar el resto. Sólo después caímos en la cuenta de que no habíamos mandado la primera sino la última parte. Pero antes de que consiguiéramos el dinero para enviarla, Paco Porrua, nuestro director literario, ansioso de leer la primera parte, nos anticipó el dinero para que pudiéramos enviarla. Así es como volvimos a nacer en nuestra vida de hoy”

Así recordamos al maestro genial de la Patria Continente América Latina y el Caribe, Gabriel García Márquez en su cumpleaños.

(*) Secretario Ejecutivo ADDHEE / IWA:, esta sigla señala que el subscrito es miembro de la Asociación Internacional de Escritores de los Estados Unidos.