miércoles, marzo 07, 2018

Ahed Tamimi encarna la politización de la juventud palestina



| Por: Chloé Demoulin / Desinformémonos |

Apenas tiene 17 años, pero su cara ya ha dado la vuelta al mundo. La palestina Ahed Tamimi fue detenida por las autoridades israelíes el 19 de diciembre de 2017. Inculpada de “agresión agravada”, se le acusa en particular de haber golpeado a dos soldados israelíes en su pueblo, Nabi Saleh, situado a diez kilómetros de Ramala, en Cisjordania.

Sin duda, el hecho no habría tenido la misma repercusión si no hubiera sido grabado por su madre y difundido ampliamente en las redes sociales.

En un vídeo que se ha hecho viral, podemos ver cómo Ahed Tamimi, acompañada por una prima, se enfada con dos soldados destacados en el patio de la casa de su familia. La adolescente les pide que se vayan, les empuja y termina por darles bofetadas y patadas. Ante su insistencia, los militares permanecen impasibles y acaban por recular.

No es la primera vez que Ahed Tamimi da que hablar. La joven ya apareció en otro vídeo en 2012. Con tan solo 11 años, ya empujaba a los soldados israelíes para darles a entender que no eran bienvenidos en su pueblo.

En proceso de Ahed Tamimi comenzó el 13 de febrero ante el tribunal militar de la prisión de Ofer, en Cisjordania. A los ojos de la derecha israelí, y especialmente del ministro de Educación y jefe del partido que defiende la colonización del llamado “El hogar judío” (Naftali Bennet), la adolescente es una agitadora peligrosa que debe pagar por haber “humillado” al ejército israelí.

Sin embargo, según su abogada israelí, Gaby Lasky, la joven palestina no tiene nada que reprocharse. “Ahed tiene derecho a resistirse a la ocupación. No es un delito”, estima.

Es una opinión que comparten numerosas asociaciones de defensa de los derechos humanos. El 12 de febrero, Amnistía Internacional pidió la puesta en libertad inmediata de la adolescente, recordando que “el arresto, la detención y el encarcelamiento de un niño debe ser una medida de último recurso”.

La abogada de Ahed Tamimi va incluso más lejos y afirma que el proceso incoado contra la joven palestina es “ilegal”, ya que “la ocupación es ilegal y por lo tanto este tribunal, como órgano de la ocupación, no tiene competencias legítimas para organizar el proceso de Ahed”.

Para respaldar su defensa, Gaby Lasky invoca el hecho de que el juez militar haya ordenado que el proceso se lleve a cabo a puerta cerrada, lejos de la mirada de los medios y de los diplomáticos extranjeros. Y esto en contra de los deseos de Ahed Tamimi y su familia.

“El tribunal dice que quiere proteger a Ahed con un proceso a puerta cerrada, pero creo que lo que quiere es protegerse a sí mismo. Sabe que la gente, fuera, piensa que los derechos de Ahed están siendo pisoteados y que su proceso no debería tener lugar”, estima la abogada.

Así, Ahed Tamimi se ha convertido en un icono de la resistencia contra la ocupación palestina para muchos palestinos. Para su padre, Bassem Tamimi, la adolescente es “una combatiente por la libertad que, en los próximos años, dirigirá la resistencia contra la dominación israelí”.

Una nueva generación de activistas palestinos

Emulando a Ahed Tamimi, otros jóvenes palestinos se politizan y utilizan las redes sociales para expresar su frustración y su rabia.

En la familia Tamimi, otra prima de Ahed, Jinna Jihad, también es conocida por su implicación política. Con diez años, se la conoce como “la periodista más joven de Palestina”.

Desde hace un año, la niña aparece, en efecto, en una serie de vídeos en los que comenta las manifestaciones o los enfrentamientos en curso con el ejército detrás de ella. Es una actividad que hace que la sigan más de 270.000 personas en Facebook.

Lejos de ser anecdótica, la popularidad de Jinna Jihad atraviesa las fronteras de Cisjordania. Una prueba de ello es el precio especial que la joven palestina recibió del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, en marzo de 2017.

Menos conocido por los medios occidentales, Ziad Fakhoury ilustra también de forma extrema este fenómeno. Con solo tres años, este niño, hijo de un periodista palestino, dispone de su propio canal en YouTube. Más de 59.000 suscriptores ven sus vídeos.

Con cara de muñeco, ojos risueños y locuaz, Ziad multiplica las ocurrencias contra la ocupación israelí, abordando temas complicados y políticos.

En una entrevista concedida a Middle East Eye, su padre cuenta que el niño “sociable y superdotado (…) quiere ser la voz de una infancia sacrificada por la ocupación. A pesar de la complejidad de ciertos temas abordados, Ziad tiene un don para simplificar las cosas y añadir un toque menos serio”, asegura.

Del lado israelí, esta implicación política precoz irrita a más de uno. Para algunos, estos jóvenes palestinos están siendo utilizados por sus padres. No son más que “peones” en la guerra mediática, a la que se ha llamado “Pallywood” (contracción de Palestina y Hollywood), que los palestinos libran contra Israel y su ocupación.

“Desde la segunda intifada hay una distorsión entre lo que pasa sobre el terreno y lo que muestran los palestinos en sus vídeos”, denuncia Maurice Hirsch, miembro de la asociación proisraelí NGO Monitor.

Por eso cree que la visión del caso Tamimi está distorsionada. “Se presenta a la familia Tamimi como defensores de los derechos humanos, pero el padre ha sido acusado de empujar a niños de su pueblo a atacar a soldados israelíes. Transforman a sus hijos en armas”, analiza.

De hecho, los discursos políticos a los que se expone constantemente a los niños palestinos desde que son muy pequeños, ya sea en la escuela, en la televisión o en su entorno, influyen sin duda en su implicación precoz.

“Los centros preescolares en Cisjordania han servido de sistema institucional para reforzar esta politización de los niños palestinos”, escribía ya en 1996 el palestino Nafez Nazzal, actualmente profesor de la universidad hebrea de Jerusalén.

Según el académico, las canciones infantiles enseñadas a los niños palestinos durante la segunda intifada, destinadas a despertar su conciencia política y cultivar su patriotismo, tuvieron un papel determinante en el proceso.

Sin embargo, Nafez Nazzal precisa que, sin lugar a dudas, estas canciones no habrían tenido un impacto tan importante en los jóvenes palestinos si no reflejaran su experiencia real.

“Para los niños, estas rimas no eran ficticias o imaginarias, sino válidas y compatibles con su vida cotidiana”, subraya, citando como ejemplo la destrucción de sus casas o los enfrentamientos con los soldados israelíes.

En el fondo, poco importa que estos jóvenes palestinos se hayan visto influidos por sus padres o no. Como Ahed Tamimi, han nacido y crecido bajo la ocupación. Para ellos, participar en la resistencia contra los israelíes se ha convertido en un motivo de orgullo, así como una razón de ser. Aunque corran el riesgo de acabar entre rejas.

El proceso de Ahed Tamimi continuará el 11 de marzo. Según las estimaciones, la adolescente podría recibir una pena de cárcel de entre un año y medio a siete años.