miércoles, marzo 14, 2018

Bendito sea tu nombre



Quiero hablar de un dolor profundo, un dolor profundo y sincero, es ese dolor que sienten quienes guardan un nido de espinas en el pecho.


Este dolor brota de una herida que se abre cada vez que tu nombre es nombrado para deshonrarte. Un dolor que muchas veces me trago en silencio, no sin envenenarme.

Y es que amarga el alma ese oscuro sentimiento de ver mancillado tu nombre, 
cuando diste tu vida para torcer la historia de los que nunca han tenido nada.

No sabes cuánto me ha dolido darme cuenta de tu mortalidad, esa que te hacía tan cercana a todos nosotros, 
cuánto me ha dolido que no puedas volver de la muerte a reclamar tus carnes para volver a la batalla y colocarte avante.

Para callar a todos aquellos que te nombran para vilipendiarte,
Para limpiar tu memoria de todos aquellos que quieren ensuciarte...

Pero así es el tiempo, y nosotros somos sus víctimas, cruel y justiciero, no importan las hazañas, no importan los trofeos, no importan las medallas, todo es simple polvo que se llevará el viento y hasta tú qué parecías de mármol, con tu tesón sempiterno, hasta tú sucumbiste al pesado destino de nuestros cuerpos.

Y trato de imaginar tus lágrimas rodando ante el espejo, así como rodaron aquel 12 de febrero, de frente ante ti mismo, sumamente perplejo, consciente de que los hombres somos solo un fugaz momento y hasta el más grande de todos, también es solo un viajero.

Ah, pero al menos hiciste de tu vida un jardín, un jardín de rosas enhiestas, rosas rojas como la sangre que corría por tus venas, como una tropa de llaneros a caballo por las pampas infinitas de tu anhelado Orinoco.

Porque aunque quieran ocultar tu efigie con montañas de su propio estiércol, Venezuela lleva tu nombre, junto al de Bolívar, en su epíteto.

Y aunque en mi patria traidora, utilicen tu memoria para proyectar un horrible espectro, aunque yo también me vea atacado por las hordas de cobardes que te querían sin vida, lucharé con brío ante la muerte, el olvido y la mentira, por defender tu nombre: Hugo Rafael Chávez Frías.

Jean Paul Saumon