jueves, marzo 01, 2018

El respeto a la propiedad privada y las campañas electorales en Colombia



Sin cambios en la propiedad de los medios de producción, las reformas tienen límites serios. Ninguna de las campañas políticas está proponiendo un cambio de fondo.

| Por: Alberto Maldonado / San Juan de la Cruz |

“Os horrorizáis de que queramos abolir la propiedad privada. Pero en vuestra sociedad establecida, la propiedad privada está abolida para las nueve décimas partes de sus miembros; existe precisamente por el hecho de que no existe para las nuevas décimas partes. Nos reprocháis, pues que queremos abolir una propiedad que presupone la falta de propiedad de la inmensa mayoría de la sociedad como condición necesaria. En una palabra, nos reprocháis que queramos abolir vuestra propiedad. Ciertamente, eso es lo que queremos.” (Marx, Engels, Manifiesto del Partido Comunista, Crítica, Grijalbo, Mondadori, 1998, p. 60).

Circula un meme que dice: “A ratos me preocupa que Petro me expropie… pero luego recuerdo que pago arriendo y se me pasa.” Uno de los temas que ha surgido en el debate electoral, especialmente en la discusión entre Petro y Vargas Lleras, es el relativo al respeto a la propiedad privada. Respetar, según la primera acepción del RAE es veneración, acatamiento que se hace a alguien y acatar es tributar homenaje de sumisión. Todos los candidatos a la presidencia respetan, es decir veneran, tributan homenaje de sumisión a la propiedad privada, incluyendo a Rodrigo Londoño y a Petro. 

Obviamente hay algunas diferencias, hay matices. Petro plantea la expropiación de la tierra improductiva, algo que ya existe en las leyes colombianas y no se lo inventó; incluso como menciona en su tweeter, el propio abuelo de Vargas Lleras aceptaba y promovía la expropiación dentro de la política de reforma agraria. Rodrigo Londoño la respeta, pero considera que debe coexistir con otras formas de propiedad.

Sin embargo, usualmente no se examina con mucho más detalle el asunto y se aborda principalmente de manera superficial con el objetivo de generar miedo entre mucha gente sobre los riesgos de que llegue al poder un comunista, un castrochavista. En el debate sobre la propiedad privada habría que precisar: a) de qué tipo de propiedad privada se está hablando; y b) cuál es el estado de la propiedad privada.

Como bien lo plantea Petro, sus propuestas se refieren a la propiedad privada de un medio de producción, la tierra, que no esté siendo utilizada productivamente. No va mucho más allá de esto y no aborda el planteamiento comunista de suprimir la propiedad privada de los medios de producción en general, no solo de la tierra, a favor de una propiedad colectiva. El planteamiento tradicional de Marx consiste en señalar que en la sociedad capitalista los medios de producción –la tierra, las máquinas, las fábricas, las grandes infraestructuras, las herramientas, y el dinero- están concentradas en una parte de la población, los capitalistas (industriales, comerciales, financieros), parte que representa un porcentaje muy bajo de la totalidad de la población, mientras que la gran mayoría de las personas son proletarios, es decir, no tienen propiedad de los medios de producción, o los tienen en una magnitud muy precaria, con lo cual a duras penas los independientes y pequeños productores pueden producir un ingreso equivalente o inferior al salario mínimo.

La expropiación de la propiedad privada de los medios de producción ya se hizo…para la gran mayoría

El gran ataque a la propiedad privada, la gran expropiación a la mayoría de las personas, ya fue realizada por el sistema capitalista históricamente y continua realizándose todos los días, ya sea mediante la violencia o por efecto de la competencia económica, como ocurre con los pequeños productores campesinos y urbanos. Los propios datos oficiales lo muestran con claridad. 

•          En el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018, que en su diagnóstico sobre el sector rural intenta eludir la situación de concentración de la propiedad territorial, se afirma: “En la actualidad, solo el 36,4% de los hogares rurales tienen acceso a la tierra, el 75,6% de los que acceden a tierras tienen menos de 5 hectáreas (IGAC, 2012) y de estos el 59% se encuentran en informalidad en términos de la propiedad (DANE 2011)” (1).

•          La Misión Agropecuaria del DNP, liderada por José Antonio Ocampo, señala por su parte: a) “El principal problema que enfrenta la agricultura familiar es el escaso acceso a activos productivos. Según la Encuesta de Calidad de Vida (ECV) del 2011, de cuatro posibles activos para la producción agropecuaria (acceso a tierras, asistencia técnica, crédito y riego intrapredial) el 63% de los pobladores no tenía acceso a ninguno de ellos… De acuerdo con datos del Censo Nacional Agropecuario, mientras que el 69,9% de las Unidades Productivas Agropecuarias (UPA) tiene menos de 5 hectáreas y ocupa el 4,8% del área total censada, el 0,4% de las UPA tiene 500 hectáreas o más y representa el 40,1% del total del área.” (2).

•  Con base en el mismo Censo, OXFAM señala que “Colombia es el país más desigual de Latinoamérica en cuanto a la concentración de la tierra. El análisis de los datos muestra que el uno por ciento de las explotaciones agropecuarias más grandes concentra el 81 por ciento de la tierra, dejando sólo el 19 por ciento de la tierra distribuida entre el 99 por ciento restante de las unidades productivas.” (3).

•  En un documento en preparación del gobierno nacional se afirma que “… el 13.2% de los propietarios concentraba el 65.93% del valor total de las propiedades urbanas en el año 2000; mientras que en 2015 el 13.4% de los propietarios posee propiedades que dan cuenta del 62.56% del valor total de los avalúos.” (4).

• Con relación específicamente a la vivienda en 2010 el 23% de los propietarios concentraba el 83% de los avalúos.

•  En 2014 apenas 18.700 personas naturales tenían títulos valores, por un valor total de $792 billones, pero 1.870 personas acumulaban el 99% del total. Con respecto a las acciones, en 2014 había 661.022 con alguna propiedad; el 10% de los propietarios de acciones concentra el 99% del valor total.

• En 2013 declararon renta solamente 1.528.016 personas, que reportaron un patrimonio líquido de $136,7 billones; el 10% de los declarantes acumulaba el 45% del total.

• Agregando la riqueza en cuanto a propiedades inmobiliarias, títulos valores, acciones, se encuentra que el 66% de la riqueza total es acumulada por el 10% de la población más rica.

•  El 9% de los establecimientos industriales estudiados por el DANE en la Encuesta Anual Manufacturera concentra el 70% de los activos (DANE, EAM, 2015).

La estadística oficial muestra con claridad en qué estado se encuentra la propiedad privada de los medios de producción en Colombia: en manos de unos pocos. La labor de irrespetar la propiedad privada de los medios de producción de la gran mayoría ya ha sido realizada cabalmente en Colombia: la expropiación de la gran mayoría ya se realizó y ha sido consagrada por la Constitución.

La propiedad privada de los medi|os de producción es lo fundamental. Con frecuencia la atención se desvía hacia la acumulación de casas, fincas de recreo, yates, modelos, joyas, etc., que es muy vistosa y atractiva, pero lo principal es la propiedad sobre las condiciones de producción que permiten que el 90% de los proletarios –sin propiedad de medios de producción- tenga que trabajar obligatoriamente en beneficio del 10% que son dueños de dichos medios. Para desviar el debate, se intenta plantear que los comunistas y “castrochavistas” quieren quitar la propiedad sobre los medios de consumo: la casa o el apartamento de quienes tienen la fortuna de tenerlos, el carro, los muebles, el pequeño local, etc., lo cual tiene efectos ideológicos importantes y políticos muy útiles, por cuanto la gran masa de desposeídos de propiedad privada de medios de producción termina confundida defendiendo rabiosamente al pequeño grupo de propietarios.

Adicionalmente, el énfasis en la propiedad privada en general contribuye a desviar la discusión sobre el hecho de que la pobreza de la gran mayoría de la población tiene su origen en la expropiación de que han sido objeto históricamente –y siguen siéndolo- de los medios de producción, en primer lugar, y de la consolidación de un régimen de producción estructurado sobre una desigualdad cualitativa fundamental, en segundo lugar.

Sin cambios en la propiedad de los medios de producción, las reformas tienen límites serios. Ninguna de las campañas políticas está proponiendo un cambio de fondo. Evidentemente es muy importante dentro del capitalismo proponer y tratar de llevar a cabo reformas que mejoren las condiciones de vida de los proletarios y los trabajadores independientes, es decir, que busquen que su participación en el valor agregado o producto nuevo añadido sea mayor. Esto, como lo han mostrado los diferentes intentos reformistas en la historia de Colombia –la reforma agraria, el desarrollo rural integrado, la organización de los sistemas de educación y de salud, para mencionar algunas-, enfrenta la resistencia de unos poderes dominantes muy fuertes, así como las condiciones adversas del contexto del mercado capitalista. La experiencia de alcaldes y gobernadores de la “izquierda” (Petro, Lucho Garzón, Clara López, Navarro, Camilo Romero, Caicedo) o de “independientes” del estilo Mockus y Fajardo, muestra con claridad los límites que enfrentan y los magros resultados en cuanto a temas fundamentales de redistribución de la propiedad y del ingreso, y la feroz oposición de las clases dominantes y sus medios de comunicación, aun cuando se trate de reformas tímidas como en el caso de Petro en Bogotá.

Pero sería muy útil que los líderes de izquierda, además de promover y pelear por las reformas, contribuyeran a la educación de la población explicando que se trata de paños de agua tibia, de caridad pública disfrazada bajo el discurso de la garantía de derechos, útil pero insuficiente.

Referencias

1.         DNP, Bases del Plan Nacional de Desarrollo, Tomo I, p. 417 

2.         El Campo Colombiano: un camino hacia el bienestar y la paz, Misión para la Transformación del Campo, DNP, 2015, p. 19, 


4.         Desigualdad de la riqueza y del ingreso en Colombia, documento en formato Word, sin publicar